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Vino a ver al Padre Ignacio y está desaparecido hace más de un mes

Se trata de un hombre de 45 años que es discapacitado y portador de VIH. Viajó desde la provincia de Buenos Aires junto a su madre no vidente, se perdió en el tumulto de gente y el micro que los había trasladado a Rosario regresó sin ellos. Ver video.-

Por Gina Verona Muzzio.

Claudio Marcelo Miño llegó a Rosario el 30 de octubre acompañado por su mamá, María. Él padece un retraso mental y es portador de VIH, ella es no vidente. Junto a otro grupo de personas habían viajado desde Lomas de Zamora en un micro que tenía como destino la Iglesia del Padre Ignacio Peries. Una vez allí, entre las pobladas filas de gente que esperaba para ingresar a la parroquia, madre e hijo se separaron. Aparentemente la mujer pudo ingresar a la iglesia antes de que se cerraran las puertas y el muchacho no. Está perdido desde entonces.

“Mi hermano es discapacitado y portador de HIV, necesita tomar su medicación”, expresó angustiada Silvia, hermana del hombre desaparecido hace más de un mes, a elciudadanoweb.com. La mujer realizó reiteradas visitas a la ciudad, para buscar a Claudio. El pasado miércoles, esperaba bajo el sol del mediodía en Plaza Montenegro, donde se llevaba a cabo la campaña “Una prueba por la vida” en el marco del Día Internacional de lucha contra el VHI/Sida. “Como él es portador, pensé que quizás lo podían traer acá”, dijo.

La denuncia de la desaparición de Miño fue radicada por su madre en la comisaría 34 de nuestra ciudad, el 31 de octubre. En una de las visitas de Silvia, el 13 de noviembre, se enteró en Tribunales que el hombre fue detenido, pero dejado en libertad horas después. “La comisaría 17 lo agarró y lo volvió a dejar en la calle. Un médico firmó que es un chico sano, siendo que discapacitado mental. No nos avisaron nada hasta que no fui a preguntar yo”, contó Silvia.

Por otra parte, la ONG Red Solidaria a través de su programa “Personas perdidas”, está colaborando en la búsqueda de Claudio mediante la difusión de su foto y datos personales en la web. Allí están publicados teléfonos de contacto por cualquier dato o novedad que la comunidad pueda aportar.

Silvia Miño salió en los medios locales, empapeló la ciudad con folletos y llegó a escribirle una carta a Binner para pedir su colaboración. “Ya no sé qué puertas tocar, desde el 30 de octubre voy y vengo de Buenos Aires a Rosario, pego folletos, salgo en los medios y no puede ser que se lo haya tragado la tierra. Necesito la colaboración de la gente y de la policía. Me siento realmente desamparada de la policía de Rosario”, dijo con lágrimas en los ojos.

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