Coronavirus

Vacunación, responsabilidad del Estado: se trata de un tema de Salud Pública

El autor analiza objeciones que aparecen como contacios: "La derecha propone que cada cual adquiera la vacuna en el mercado farmacéutico, y el que no pueda debería «caer» en la provisión del Estado. Pero hace falta un nivel de inmunidad muy alto y en el menor tiempo posible para frenar la pandemia"


(*) Osvaldo Pellin

A partir del momento en que la derecha política subestimó los alcances mortíferos del coronavirus, se tomó a la pandemia como un botín político, para obtener el cual se cuestionaron todas y cada una de las medidas que los Estados con gobiernos populares y soberanos tomaron para su control. Para ello se tergiversaron principios elementales de la epidemiología para trasladarlos a la chicana política, tales como confundir, por ejemplo, cuarentena o aislamiento social con pérdida de la libertad individual, o mala procedencia de vacuna por el supuesto perfil ideológico del fabricante.

Esa deliberada tergiversación está una vez más presente en la especulación que se propugna bajo el título de privatización de la vacunación, basada en las dificultades para vacunarse que devienen de la masividad de la demanda y del déficit en la producción de vacunas que satisfaga esa necesidad.

La solución que propone la derecha es que cada cual adquiera la vacuna en el mercado farmacéutico de los medicamentos, soslayando el pequeño pero significativo detalle de la accesibilidad a un bien cuyo valor económico se supone alto y a veces inalcanzable para una población que tiene más de un 40% de pobres.

No fue sólo en nuestro país. Por las noticias que fueron llegando advertimos claramente que el criterio con que se enfrentaba a la pandemia era invariablemente la subestimación de su gravedad. Ello es aún motivo de disputas que terminan confundiendo a la población: de un lado la ciencia médica, del otro las fake news.

Los casos extremos donde esa disputa dejó sus huellas fueron el Brasil de Bolsonaro, quien refiriéndose al coronavirus habló de “gripecinha” y hoy tiene colmados todos sus cementerios, y los Estados Unidos de Trump. Con récord en ambos casos de contagios y de muertos por coronavirus. El saldo político fue una mala apuesta de Trump, quien terminó perdiendo la elección frente a los demócratas de Biden a causa del mal manejo de la pandemia. El electorado no es tonto.

El cuestionamiento actual por parte de la derecha macrista en el caso de Argentina es la privatización de la vacunación, o sea reducir a nivel individual lo que es una responsabilidad estatal.

Si se hiciera lo que pide la líder del PRO, que el que quiera y pueda compre la vacuna sin preocuparse por turnos que lo igualan con el común de las personas, los susceptibles que no puedan comprar la vacuna deberán “caer” en la provisión del Estado.

Este modelo de lucha contra el virus tiene el inconveniente de que prescinde del momento epidemiológico que se vive, caracterizado por la expansión de la contagiosidad y los altos niveles de letalidad, así como un déficit en la producción industrial de casi todas las vacunas, con lo cual el control del daño se tornará inalcanzable.

Hace falta cuanto antes un nivel de cobertura de inmunidad mucho más alto que el obtenido hasta ahora, en el menor tiempo posible. Ese objetivo no se puede obtener si el Estado se desentiende de las coberturas y se conforma con que sólo una élite muy escasa logre vacunarse.

La solución propuesta de privatizar la vacunación nos dejaría en un limbo ineficaz que tornaría lo que es pandémico en endémico, porque no habría control del nivel de susceptibles que quedaría como saldo al delegarse el acceso a la vacunación en la responsabilidad individual.

Hablamos de estancamiento endémico por coberturas ineficaces, por no mencionar otra lamentable consecuencia en ese caso como lo es la selección mutante de cepas del coronavirus, ante la cual no sabemos si alguna de las vacunas conocidas sería útil.

En concreto, frente a este momento pandémico, la responsabilidad de que la sociedad alcance al mismo tiempo una inmunidad, socialmente aceptable, pertenece a la representación colectiva del Estado, ya que, principalmente, se trata de un problema de Salud Pública.

(*) Médico. Ex diputado nacional por el Movimiento Popular Neuquino, afiliado después al Partido Socialista y colaborador de Guillermo Estévez Boero. De vaconfirma.com.ar

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