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Presentación disco

Una salida al desamor, entre la decepción y la esperanza

Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur hablan de “La humanidad o nosotros”, lo nuevo de Illya Kuryaki And The Valderramas.


“La humanidad o nosotros” era una frase perdida en un cuaderno olvidado. “Era como un título en una hoja vacía de la época en la que estábamos haciendo Chances”, contó Dante Spinetta. Cuando apareció lo que ahora es el título del octavo álbum de estudio de Illya Kuryaki And The Valderramas (IKV), precisamente La humanidad o nosotros, cerró todo el concepto: “Cuando vimos la frase cobró otro sentido; estábamos hablando de hacer un disco que tuviera que ver con la fe, con avanzar, con no detenerse, con la salida del desamor. Un material con mucha decepción pero con la esperanza de que todo es por algo y también esa necesidad de la fe, sea lo que sea Dios para cada uno”, resumió el hijo del recordado Luis Alberto Spinetta.

El sucesor del exitoso Chances, el primer inédito que apareció tras el regreso de la banda en 2012, y Aplaudan en la Luna, el material en vivo que le siguió, tendrá su presentación oficial en la ciudad esta noche, a partir de las 21, en el Salón Metropolitano del Alto Rosario Shopping (Junín 501).

“La humanidad también somos nosotros y no sólo Illya Kuryaki, sino toda la gente que se siente casi afuera de la humanidad por lo que estamos representando en el universo, porque somos una raza asesina, totalmente”, puntualizó el músico sobre la contradicción del título que lleva el nuevo disco y quien comparte el dúo con Emmanuel Horvilleur, al tiempo que reconoció que la primera decisión que tomaron ante la inminente salida de un nuevo material, “fue la de hacer un disco que no tuviera boludeces, cortar con la ironía de otras épocas”, en relación con otros materiales de la banda.

A partir de allí, empezó a tomar forma La humanidad o nosotros, un material conceptual, integrado, en su mayoría, por canciones melódicas, con exponentes de su faceta más bailable pero “en menor escala”. “Incluso «Gallo Negro» (corte difusión) tiene mucho más contenido social”, aclaran a dúo.

Ser y no pertenecer

El conjunto de los temas que integran La humanidad o nosotros o L.H.O.N, como resumieron el título del CD, gritan: “No quiero pertenecer a esto”. A la humanidad, esa que va “detrás de una zanahoria que nunca los hace felices”, sostienen.

“Tiene que ver con haber estado enfrentados a momentos duros, la muerte de familiares, de amigos. Cuando te das cuenta que los autos y la plata no importan un carajo, que al final del día importa quién estuvo al lado tuyo, el amor es lo que más vale en la vida”, apuntó Dante, y autorreferenció: “Nosotros crecimos en familias en las que teníamos y no teníamos de maneras muy abruptas; nunca me faltó la comida pero fui a diez colegios, viví en un departamento sin muebles, con colchones en el piso, y a los dos años tenía una casa con pileta, dos autos y un colegio privado. Después no tuvimos nada de nuevo. Pero no importa, la familia estaba ahí siempre”.

Grabado analógico

Una de las particularidades de La humanidad o nosotros es que fue grabado en cinta, de forma analógica, algo que “obedeció a un tratamiento natural de las músicas que iban apareciendo. En este disco apareció un costado de Kuryaki que si bien ya había aparecido antes, teníamos ganas de darle una mayor importancia, que son las canciones, temas como «Sigue», «Hay Dios» o «El árbol bajo el agua», que son canciones con más melodía. Creo que el soporte de la cinta abierta fue como tratar con cuidado, con delicadeza, esas frecuencias que se manejan en ese tipo de canciones”, explicó Horvilleur.

Arte de tapa

“Esta tapa es la mejor que se hizo en la vida”, lanzó Dante acerca del arte del nuevo disco, expresión que Emmanuel interrumpió con una explicación: “La estética de la tapa obedece a diferentes estímulos. El vestuario tiene que ver con una película que, cuando nosotros éramos chicos, nos influencio mucho, que se llama Warrior, del año 79. Es una película que hace referencia a unas pandillas que había en Nueva York a finales de los 70, muchas de ellas hacían música. Esa música era una mezcla de rock, funk, salsa, algo multirracial, como esas pandillas. De ese sonido nació parte del hip hop, entonces, en algún punto, tiene que ver con nuestros orígenes, con la mezcla de sonidos. Y nos pareció que tenía que ver con este momento, con volver a nuestras influencias, plasmar de dónde venimos y de dónde viene parte de nuestro sonido”.

Independencia e industria

“Nuestro camino siempre fue diferente”, lanzó Emmanuel Horvilleur y aclaró: “Por eso hemos sido llamados como una banda alternativa. Pero a la vez, tenemos un público grande, tocamos en lugares grandes, tenemos un lugar diferente que es nuestro. Nos lo fuimos ganando con nuestras decisiones”. Es que si bien IKV no cae en formulas, en hits, ni se amolda a los tiempos del mercado, la industria discográfica los asume propios: “Nos dejan hacer”, acotó Dante. “Porque nos ha ido muy bien con nuestro punto de vista, como éxito comercial, siendo una banda rara. Cuando salió «Abarájame», un tema lleno de puteadas, en el 95, fue un éxito en la calle, explotó. Ahí dijeron: «Estos pibes funcionan siendo como son». Tuvimos la suerte de que la pegamos siendo nosotros”, analizó.

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