Policiales

La caída de Alan Funes

Una saga de venganzas en el nombre de la madre

Alan Funes será acusado este jueves por asociación ilícita; allí se develará si también le achacan un reciente crimen.


Alan Funes está alojado en la cárcel de Piñero.

La historia de enemistad entre los hermanos Funes y el grupo de Alexis Caminos empezó entre 2012 y 2013. Por ese tiempo, Alan tenía 13 años, y su hermano Ulises, 16. Vivían en la zona lindera entre el barrio Municipal y el Fonavi del Parque del Mercado (también llamado barrio Grandoli). Cada vez que iban a la escuela, tenían que pasar algunas pasarelas donde familia Caminos controlaba todo lo que pasaba. “Ellos querían que mis hermanos sean sus sicarios y empiecen a matar gente para ellos. Empezaron a verduguearlos, les pegaban cachetazos y les mostraban armas. Querían que mis hermanos maten a los que habían matado a su padre, de la banda de los Ungaro”. Estas declaraciones que definen la pelea entre ambos barrios las hizo Jonatan, hermanastro de Alan Funes, en una audiencia. También contó que su padre Jorge “Gordo” Funes, los enfrentó y que su madrastra, Mariela Miranda, los denunció. Jonatan se refería al asesinado ex barra de Newell’s Roberto “Pimpi” Caminos –capo del barrio Municipal– y sus hijos, entre ellos Alexis Caminos, y a René Ungaro, condenado por el crimen de Pimpi.

Otro de los que habló fue Jorge, en una entrevista periodística. Dijo que por las denuncias que hizo Mariela sufrieron balaceras, incendios e intentos de usurpación en el lavadero de autos y la casa familiar hasta que se mudaron a barrio Tablada. El rencor entre los jóvenes –Ulises, Alan y sus hermanastros Jonatan  y Lautaro, alias Lamparita, por un lado, y Alexis Caminos y sus primos por otro– quedó latente hasta los primeros meses de 2016.

Jorge dijo que a principios de marzo de 2016 su madre sufrió una serie de ataques contra su vivienda de barrio Municipal. Era la misma mecánica: balaceras y también ataques incendiarios. El Gordo agregó que querían que abandonara el barrio y así le podían usurpar la casa. Su madre de 83 años denunció a Alexis por los ataques. La represalia no tardó en llegar. Para Jorge, los Caminos se pensaron que la denunciante había sido Mariela, su pareja.

El 11 de marzo de 2016, Mariela Griselda Miranda estaba en Ayacucho y Uriburu, frente a su casa. Habían pasado unos minutos de las 14, la mujer de 35 años tenía a uno de sus hijos de 4 años en brazos y estaba en compañía de Alan y Jonatan cuando dos jóvenes pasaron en una Honda Tornado y abrieron fuego. Todos corrieron, Mariela no alcanzó a refugiarse y se desplomó luego de que una bala le diera en la espalda. Jorge llegaba en bicicleta y vio a los atacantes cuando se iban. A Mariela la llevó al Hospital Roque Sáenz Peña y en la guardia se encontró con dos primos de Alexis que estaban heridos. El hombre los acusó como los atacantes de su esposa. La Policía se los llevó y Jorge siguió el patrullero con un arma. El viudo quedó demorado y los muchachos fueron desvinculados porque estaban en el centro de salud desde antes del ataque.

Por el crimen de Miranda, la Fiscalía imputó a Alexis Caminos –quien está señalado en  otras diez causas que van desde usurpaciones hasta abuso de armas– y a su primo Juan Manuel Almada. Alan fue uno de los testigos que identificó a la dupla. Para los investigadores este hecho fue el detonante de los enfrentamientos entre las dos facciones que dejó 36 homicidios en estos 22 meses, en lucha por territorio, pero también por viejas broncas y el liderazgo de la barra de Newell’s.

Uno de los crímenes de la saga ocurrió el  1° de mayo de 2016. Eugenio Julio Manuel “Pupi” Solaro fue acribillado en un pasillo de Ayacucho al 4300. En esa balacera también resultaron heridos un nene de 11 años y un joven de 18. Los testigos sindicaron que el autor de los disparos había sido Alan, quien por esa época tenía 17 años.

Alan se entregó a la Justicia. Su abogado defensor, Juan Pablo Audisio, explicó en diálogo con El Ciudadano que en esta causa Alan estuvo a disposición judicial pero que “como no le garantizaban su seguridad por ser testigo del crimen de Miranda”, no se entregaba.

En octubre de ese año, Alan recibió la prisión domiciliaria. Su defensor explicó que había pasado más de un año y medio en el fuero de menores sin condena. Para los medios la domiciliaria la quebrantó luego de que se difundiera, este año, un video donde se lo señala como el que está disparando una ráfaga de ametralladora en los festejos navideños o de Año Nuevo.

Para la defensa, Alan había pedido medidas de seguridad desde el 27 de diciembre pasado porque le dejaron una granada en la puerta de su casa y también habían atacado el frente de la casa de la suegra de Jonatan. Así las cosas, luego de que se conoció el video,  la Policía de Investigaciones (PDI) hizo un allanamiento el 5 de enero pasado por orden del Juzgado de Menores 3ª. Desde ese momento quedó con un pedido de captura. Audisio aclaró que desde un principio presentó un escrito donde su cliente se puso a disposición de la Justicia y pedía que le garanticen su integridad física.

El abogado agregó que a los ataques que recibió se sumaron disparos contra su padre, herido el primer día del año en localidad de Alvear, y también el asesinato de su hermano Ulises, acribillado a balazos el 7 de enero en Garay al 1400. “Al padre de Alan no le dieron protección después del ataque que sufrió y parecería que dejan sola a familia. Agarran el nombre de una persona, la inflan y después le imputan causas improbables. Cuando hicieron los 33 allanamientos –el operativo que la Policía Federal bautizó con el pomposo nombre de Los Miserables–  nombraron a toda la familia, pero no imputaron a nadie. Y tampoco buscan a los responsables de los ataques y del crimen de Ulises, donde hay personas  señaladas. Parece que ahora todo lo hizo la familia Funes”, señaló ayer el abogado luego de visitar a su cliente, que ayer quedó en resguardo en la cárcel de Piñero, donde está su hermanastro Lamparita.

Además de la causa por el crimen de Pupi Solaro, Alan fue nombrado por los pesquisas como uno de los atacantes que cometieron el asesinato Marcela Díaz, ocurrido el 14 de enero pasado en la zona oeste. La mujer, de 34 años, era la hermana de Ariel “Tubi” Segovia, hombre asentado en Tablada que tiene relaciones con el clan Caminos, está preso por tres homicidios y se lo vincula con el paravalanchas leproso. Voceros de la Fiscalía no confirmaron si la imputativa a la que Alan será sometido mañana tiene relación con esta causa y sí dijeron que será acusado de asociación ilícita, en la misma causa donde está apuntado Lamparita.

Lamparita volvió

Un paseo por la provincia. Esa fue la experiencia que tuvo Lautaro “Lamparita” Funes, de 22 años, luego de un frustrado traslado. Estaba alojado en Piñero (en un pabellón donde secuestraron 9 celulares, tras promesa de venganza en redes sociales por el crimen de su hermanastro Ulises) lo pasaron hace diez días a la cárcel de Coronda, donde está alojado Alexis Caminos. Presentó un habeas corpus por temor a su seguridad. La Cámara lo rechazó la semana pasada. Pero ayer volvió a Piñero.

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