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Una polémica de números

Terminada la votación del Presupuesto Participativo, desde el kirchnerismo denuncian que no se cumple la ordenanza que lo instituyó: el monto es cada año más chico y no se distribuye según las “carencias”.

El titular de la Ansés Rosario y concejal electo del Frente para la Victoria, Roberto Sukerman, sostuvo en un comunicado enviado a los medios que el incremento porcentual del Presupuesto Participativo para 2012 “no es suficiente” para cumplir con la legislación vigente que dejó instituido el mecanismo: la ordenanza 7.326, vigente desde el año 2002 y modificada en junio de 2005 por la ordenanza 7.869 establece que el monto destinado a la “herramienta de presupuestación que promueve y estimula procesos de planificación participativos y asociados entre el Estado y la sociedad civil” deberá ser siempre, en términos porcentuales “igual o superior al del año anterior”. En cambio, Sukerman marcó que desde 2005, cuando quedó reformada la normativa hasta la presente edición, cuya votación terminó el lunes, la incidencia del Presupuesto Participativo en el presupuesto global no paró de caer: de un 5,18 por ciento en 2005 fue perdiendo tajadas año tras año hasta representar,  para 2012, el 1,55 de los recursos globales que dispondrá la ciudad. “Hacer una comparación sólo financiera es un error”, se atajó frente a las cifras el secretario de Hacienda municipal, Gustavo Asegurado. Consultado por El Ciudadano, el funcionario le restó importancia a las cuentas: “No todas las cuestiones que hace el Estado se resuelven en cifras. Hay una lógica que cree que toda la política debe analizarse financieramente. Y no es así, esto tiene un profundo contenido cualitativo, político”, marcó.

Sukerman, que ya litigó judicialmente –y ganó– contrala Municipalidad para que se cumpliera la letra de la ordenanza en el PP, marcó que el presupuesto general municipal propuesto para 2012 es un 35 por ciento mayor que el aprobado para 2011. Pero en el Presupuesto Participativo el aumento –siempre sin tomar en cuenta la inflación– es de “sólo” el 17 por ciento.

Pero además, para el concejal electo, la cifra de 42 millones de pesos que el Palacio de los Leones propone destinar al PP es prácticamente la tercera parte de lo que se debería destinar si se cumpliera la ordenanza, operando como “piso” el porcentaje destinado al mismo fin seis años atrás, en 2005: de aplicarse el mismo porcentaje de entonces al presupuesto 2012, el Presupuesto Participativo debería ser de 139 millones y medio de pesos. “La Municipalidadsigue incumpliendo la ordenanza: se destinan 92 millones y medio de pesos menos al Presupuesto Participativo, y no se aplica el índice de carencia”, remarcó Sukerman.

Así el concejal electo hizo referencia a otra modificación de la ordenanza que instituyó el Presupuesto Participativo, y que plantea cómo se distribuyen los fondos cuyo destino eligen los vecinos en forma libre y por votación democrática. La norma vigente puntualiza que el 50 por ciento del PP se distribuirá en partes iguales para cada uno de los seis distritos de la ciudad, en tanto que la segunda mitad se hará “en forma directamente proporcional al grado de marginación urbana que establezca anualmente el cálculo del índice de carencia”.

En esa línea, la elaboración del índice de marras, también está legislada por la ordenanza 7.869: allí se establece que “deberá confeccionarse con indicadores de salud, educación, vivienda, ingresos y género” y que el cálculo debe actualizarse año a año “previo a la asignación de recursos para cada distrito”. Y sobre la elaboración del indicador, marca que éste surgirá de “una comisión conformada por un representante por cada secretaría del Departamento Ejecutivo, un consejero y una consejera del Presupuesto Participativo de cada distrito” y, como invitado, un representante d ela Escuelade Estadística dela Facultad de Ciencias Económicas dela Universidad Naciona lde Rosario”. Por último, también establece que, una vez elaborado el índice, “deberá ser elevado al Concejo Municipal para su aprobación”.

Frente a ello, el secretario Asegurado remarcó que las necesidades de cada sector de la ciudad se toman en cuenta en el presupuesto general, más allá del presupuesto participativo. “El PP es una herramienta que vota proyectos nuevos, actividades adicionales, complementarias. El presupuesto general sostiene todos los gastos y tiene una mirada general”, explicó. Con toda lógica, salta a la vista de cualquiera que las necesidades en el centro de Rosario son distintas a las de, por ejemplo la zona oeste. En esta última área aún resta el pavimento definitivo en distintas arterias, pero para poco y nada serviría un semáforo, por ejemplo, en Teniente Agneta y Zuviría. En la zona céntrica el pavimento sólo es un problema cuando se hunde o se rompe, pero hay esquinas donde un semáforo es reclamado por vecinos como urgencia.

En esa línea Asegurado insistió en que el Presupuesto Participativo “es una herramienta para actividades adicionales”. Y contraatacó: “Omitir eso y hacer una comparación sólo financiera es un error. Hay magnitudes que no se resuelven por la comparación de cifras. Hay que ver cuántos ciudadanos participan. La cantidad  de votantes tiene un crecimiento exponencial”.

De igual modo, Sukerman no se rindió: “El Departamento Ejecutivo sigue comunicando que el Presupuesto Participativo es el «ágora griega» donde cada vez más vecinos deciden sobre las obras para su barrio. Sin embargo tenemos elementos objetivos para criticar la implementación de esta poderosa herramienta de participación”. Y marcó: “Nada dice el presupuesto 2012 sobre la aplicación del índice de carencia enviado al Concejo en noviembre de 2010, ni sobre la distribución presupuestaria de acuerdo a la ordenanza 7.326. Por más que las rondas de votación sean a partir de noviembre, relativas a obras a ejecutarse en 2012, debería incluirse la distribución de recursos en este momento, independientemente de las obras que salgan votadas por los vecinos y vecinas”.

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