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Una pelea de punto y banca

El concejal Greppi, autor de la iniciativa que incrementó el derecho de acceso al casino para ayudar al transporte, dijo que el City Center viola normativas vigentes. “Nos eligieron para tapar el déficit”, había dicho la firma.

Por: Pablo Moscatello

Luego de que el gerente del Casino City Center Rosario cuestionara en una entrevista brindada a este medio el incremento sancionado en el Concejo Municipal del derecho de acceso a diversiones y espectáculos públicos en el complejo (lo que redundó en que a partir de ahora para entrar al Casino haya que abonar tres pesos), las respuesta no tardó en llegar. El autor de la ordenanza, el concejal de la Coalición Cívica-ARI, Oscar Greppi, salió al cruce y no sólo defendió su iniciativa sino que además denunció que actualmente la casa de juegos no está cumpliendo otras dos ordenanzas vigentes; la que refiere a la distancia en que debe estar ubicado el cajero automático del espacio brindado a los juegos y otra que indica que el cobro en el estacionamiento debería ser fraccionado y no fijo. 

Desde el pasado martes, para poder ingresar al Casino de la ciudad hay que abonar tres pesos. La decisión de cobrar entrada surgió luego de la sanción de la ordenanza Nº 8.499/10 que subió de 1 a 1,75 peso el derecho de acceso a diversiones y espectáculos públicos, específicamente en el caso del City Center, para destinar el importe que se recaude con ello al Fondo Compensador del Transporte. El derecho de acceso se incrementó cuando se aprobó el aumento del boleto, y con la intención de evitar un incremento aún mayor de la tarifa del transporte urbano.

Según el gerente general del Casino, Ricardo Benedicto, cuando se sancionó por primera vez la normativa el contenido de la misma sostenía que el derecho de acceso a espectáculo por persona (que era de un peso) debía ser pagado por el público sólo si al mismo tiempo la empresa decidía cobrar entrada a las salas de juego. Según el directivo, al dejar ingresar a los clientes “gratis”, fue el City Center el que decidió absorber ese costo. “Pero con la nueva ordenanza se estableció que la gente debe pagar ese 1,75 se cobre o no la entrada. Es decir, nos obligaron a cobrar”, sostuvo Benedicto. Pero el tema no quedó ahí. 

“Ésa es una carga que no es gratuita para nosotros –se quejó–. Tenemos que establecer todo un sistema ahora para cobrar entrada, ingresar más personal y hacer reformas en la estructura”, sostuvo el titular del complejo. Y acusó: “La ciudad tuvo un déficit en el sistema de transporte urbano de pasajeros, y se preguntaron: «A ver, ¿a quién le podemos sacar el dinero?». Y eligieron al Casino. Estamos preocupados porque si cada problema que hay lo tiene que solucionar el Casino, la vaca deja de tener leche. Trabajan 1.800 personas acá. Y esto se está yendo de las manos”.

Como era de preverse, la respuesta llegó. En diálogo con este diario, el autor de la iniciativa, Oscar Greppi, sostuvo que hoy la empresa “no está en condiciones de patalear”, ya que “tendría que haber cobrado ese derecho de ingreso desde antes y no lo estaba haciendo”.

“Por eso –esgrimió Greppi– no se pueden quejar ahora de que tienen que poner gente a cobrar”.

Pero el edil fue más allá. Greppi afirmó también que actualmente City Center está incumpliendo una ordenanza que indica que el costo del estacionamiento debe fraccionarse de acuerdo al tiempo que se utiliza. Y actualmente el valor que hay que abonar para dejar un vehículo en el interior del complejo es un monto fijo: 10 pesos.

El concejal marcó además que tampoco se está respetando la ubicación que –por ley– debe tener el cajero automático del Banco Municipal que se encuentra en el complejo. Según el edil, el cajero está a 83 metros de la puerta de acceso al sector de juegos, cuando en realidad debería estar a 100 metros del complejo mismo. La ecuación juego-inseguridad motivó una excepción de la normativa, pero el acuerdo era que no estuviera de camino a la sala de juegos. “Por ejemplo, podrían haberlo puesto dentro del hotel. Ahí daba la distancia y no estaban afuera del predio. Hoy de los que van al complejo son muchos más lo que sacan dinero que los que ponen. Sólo basta pararse a mirar”, aseguró el edil Greppi.

Pero el gerente del emprendimiento también había plantado otra queja. “La provincia, a tres meses de inaugurar, nos cambió las reglas de juego, porque nos habían dicho que la tasa de ingresos brutos era del 4,1 por ciento y ahora es del 6,5. Es muchísima plata. En un comercio el pago de ingresos brutos se puede trasladar. Acá no lo trasladamos”, dijo. Y protestó: “La seguridad jurídica es cero. Y por esto estamos trabajando en la presentación de un reclamo administrativo”.

“El impuesto que aportamos pasó a ser el 50 por ciento de la utilidad del negocio”, había dicho Benedicto, para luego aseverar que por estas horas el ingreso económico del Casino se utiliza para “pagar gastos, el canon, impuestos y el crédito” a la empresa que fabricó y les financió los tragamonedas. Y que, sumando todo, “no queda un peso”.

Ante la disparidad de versiones, El Ciudadano intentó comunicarse con el titular de la Lotería de Santa Fe, Alfredo Cecchi, para consultarlo sobre los dichos de Benedicto. Pero no hubo suerte.

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