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Una mirada diferente sobre la fertilización asistida

Un diagnóstico genético permite aumentar la posibilidad de éxito después de los 40 años.

Cada vez son más las mujeres de todo el mundo que tienen hijos en torno a los 40 años, lo que está llevando al uso de tratamientos de reproducción asistida (TRA) en pacientes de más edad.

Como consecuencia de esta tendencia existe una necesidad urgente de mejorar los resultados de los tratamientos entre este grupo cada vez más numeroso de pacientes, “y parte fundamental es el empleo del diagnóstico genético preimplantacional (DGP) que en mujeres con más de 40 años y con un mínimo de 6 ovocitos de buena calidad permite multiplicar por dos el éxito reproductivo”, afirmó Juan A. García Velasco, director de IVI Madrid.

Teniendo en cuenta las limitaciones de la edad, hay varias formas de mejorar los resultados reproductivos de estas pacientes que disponen de poco tiempo para conseguir un embarazo.

“En primer lugar estudios recientes confirman que la FIV es más efectiva que otros métodos, como la Inseminación intrauterina (IIU), en cuanto a tasa de nacimientos vivos de madres de edad avanzada”, indicó García Velasco.

Además, el especialista destacó “en segundo lugar, una adecuada estimulación ovárica que normalice valores hormonales que se alteran con la edad –como los andrógenos– pueden mejorar las posibilidades; y en tercer lugar, la vitrificación de ovocitos o embriones para acumular si la respuesta es pobre puede aumentar la probabilidad de conseguir la transferencia del embrión”.

Por último, después de múltiples discusiones sobre las ventajas e inconvenientes del DGP en pacientes de edad avanzada, se ha llegado a la conclusión de que los resultados reproductivos son mejores si se combina una adecuada selección de pacientes con laboratorios avanzados y embriólogos muy experimentados.

“Si bien los resultados en todas las clínicas IVI alrededor del mundo son similares en términos de tasa de embarazo, las pacientes argentinas se muestran reacias a realizar DGP. En primer lugar porque el mismo eleva en aproximadamente un 30 por ciento el costo de los tratamientos y también porque una proporción significativa de estas pacientes no llegará a la instancia de transferencia embrionaria, justamente porque el DGP arrojará resultados anormales” señaló Fernando Neuspiller, director de IVI Buenos Aires.

Durante las tres últimas décadas se han dado grandes progresos en las técnicas de reproducción asistida en cuanto a protocolos clínicos, fármacos, embriología, tratamiento de la infertilidad masculina, diagnóstico genético preimplantacional (DGP) y sistemas de gestión de calidad.

Han aumentado las tasas de embarazo desde menos del 10 por ciento hasta niveles superiores a los de la concepción natural, al tiempo que las transferencias de embrión único han permitido reducir las tasas de embarazo múltiple, uno de los principales problemas clásicos de estos tratamientos, a menos del 5 por ciento.

“Sin embargo, aún no somos capaces de controlar los factores más importantes que determinan el éxito del proceso: las características de nuestras pacientes”, señaló Nick S. Macklon, jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología, División de Salud y Desarrollo Humano de la Universidad de Southampton.

“Afortunadamente, en la Argentina cada vez son más las pacientes que solicitan la transferencia de un único embrión y estimamos que esto se dará con más frecuencia a partir de la sanción de la nueva ley de fertilidad asistida ya que en muchos casos, la demanda de transferencia de más de un embrión se produce en un contexto de apremio económico, de querer asegurarse mayores posibilidades de conseguir un embarazo en ese intento, ante la incertidumbre de si podrán costear un próximo tratamiento”, agregó Neuspiller.

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