Política

Opina Silvina Tamous

Una medida demagógica que fracasó en todas partes

El balance en números es que en México desde 2008 murieron más de 100 mil personas, desaparecieron 39 mil y hay cerca de un millón de desplazados cuando decidieron que el Ejército combatiera al narcotráfico


Guerra contra las drogas, Fuerza Armadas para combatir el narcotráfico. Eso es lo que dejó trascender en su discurso el presidente Mauricio Macri desde Campo de Mayo, al explicar que elaboró “una nueva directiva de política de defensa nacional” que incluye la “colaboración” de efectivos de las Fuerzas Armadas en tareas de “seguridad interior”. El jefe de Estado señaló que los militares actuarán como “apoyo logístico en la zona de fronteras”, así como ante “eventos de carácter estratégico”. Y fue el ministro de Defensa, Oscar Aguad, quien sostuvo  que el Ejército actuará como “fuerza disuasiva” en los pequeños poblados” de frontera para que “no haya peligro de que puedan instalarse grupos vinculados al narcotráfico y también grupos terroristas”.

La receta fracasó en todos los países en las que se implementó incluso Estados Unidos habla de un fracaso de la guerra contra las drogas. Es por eso que en muchos países comenzaron a desandar la escalada de violencia buscando en la legalización de algunas sustancias un salida contra los narcos.

Pero el caso más paradigmático es el de México. Al analizar el fenómeno de la violencia en tierras aztecas, Marcela Turati, periodista mexicana y una de las fundadoras de la organización Periodistas de a Pie, relató con motivo de su participación en el Encuentro de la Palabra, en 2015, los desaciertos políticos que llevaron la catástrofe a México.

Turati se remonta a 2008, cuando el presidente Felipe Calderón decide mandar al Ejército a combatir el narcotráfico y lo único que consigue en multiplicar la violencia. “El Ejército llegaba a algunos lugares, desactivaba a la Policía municipal, y cuando llegaban a un lugar donde estaba instalado un capo de la droga, llegaba otro grupo atrás a disputarse el terreno. O cuando hacían grandes decomisos o capturaba a un líder, provocaba que se fraccionara un mismo grupo y empezaban a matarse donde fuera. O la misma presencia del Ejército desató que los que estaban armados y no tenían una presencia tan evidente salieran a la calle con armas a combatir con armas de guerra contra las fuerzas federales”, explicó. La estrategia generó muchas muertes y esta violencia fue muy urbana. Y como ejemplo cita a Ciudad Juárez, que tiene poco más de un millón de habitantes y tenía una tasa de 300 homicidios anuales. Con la llegada del Ejército se lograron 11 mil homicidios en tres años. El balance en números es que en México desde 2008 murieron más de 100 mil personas, desaparecieron 39 mil y hay cerca de un millón de desplazados.

Otra de las características en México es la muerte de más de un centenar de periodistas en 15 años y 25 más que están desaparecidos, todos trabajaban free lance y cobraban muy poco por cada nota. Con un agravante: “Matar a un periodista no tiene castigo alguno. Estos crímenes no se investigan, permanecen impunes. Las fuentes de riesgo son los funcionarios de gobierno y las organizaciones de delincuencia organizada”.

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