Política

Crímenes de la dictadura

Una lucha de 42 años: identificaron los restos de Marisol

El cuerpo de Marisol Pérez fue identificado en un cementerio pampeano. Tenía 27 años cuando fue secuestrada por una patota de la dictadura militar, el 16 de diciembre de 1976. Su hermana, Iris, la recordó como “alegre, extrovertida y una luchadora por sus convicciones"


Marisol Pérez tenía 27 años cuando fue secuestrada por junto a su marido Raúl Héctor Ameri el 16 de diciembre de 1976.

Marisol Pérez tenía 27 años cuando fue secuestrada el 16 de diciembre de 1976 por una de las patotas de Feced. Durante 42 años estuvo desaparecida, hasta que este miércoles su cuerpo fue identificado en un cementerio de la localidad pampeana de Alpachiri.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) le comunicó a su familia la identidad del cuerpo, pero el periplo hasta encontrar los restos de Marisol no fue fácil.

Marisol nació el 2 de noviembre de 1949 y desde muy temprana edad comenzó a militar en política. Estudio en la escuela de Servicios Sociales, ya que por entonces la carrera de trabajador social no era universitaria, allí conoció a su marido Raúl Héctor Ameri, con quien tuvo un hijo, Andrés. Fue militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y de Montoneros. Justo un día antes de que sea chupada por la patota, Marisol había dejado al niño de menos de un año con un matrimonio amigo. Mientras que Ameri, su esposo, fue detenido y asesinado en la ciudad de Santa Fe el 18 de febrero de 1976, en la previa del golpe de Estado.

Testimonios de compañeros que sobrevivieron a los centros clandestinos de detención pudieron ratificar que vieron con vida a Marisol por última vez en el ex Servicio de Informaciones que funcionaba en la Jefatura de Policía (actual sede de Gobernación provincial en Rosario).

Marisol compartió su cautiverio en el sótano del Servicio de Informaciones con Stella Hernández, quien la recordó al declarar ante la Justicia por la denominada causa Feced III. Allí, la secretaria de Organización del Sindicato de Prensa Rosario contó que a Marisol la entregó Ricardo Chomicky y que fue asesinada el mismo día que Analía Urquizo, en enero de 1977. Cuando le contaron que Marisol sería “trasladada”, el eufemismo que usaban los militares cuando iban a asesinar a los detenidos-desaparecidos, Stella preparó un bolso con sus pertenencias. Pero “al otro día la Polaca Nilda Folch apareció con el vestidito de Marisol puesto y el Cady Chomicky se mostraba con su bolsito. Toda esperanza allí se derrumbó”.

Allí comenzó el periplo que finalizó ayer, 42 años después. La dictadura les entregó en 1979 el cuerpo de Urquizo a los familiares pampeanos de Analía, que la enterraron en el cementerio de Alpachiri.

Iris Pérez, una de las hermanas de Marisol, contó que las muestras de ADN cotejadas con los cuerpos encontrados en la región de Rosario siempre daban negativos. Y que de asistir a los juicios se enteró que hubo casos donde a los familiares no les entregaban el cuerpo correcto de su ser querido.

Por lo que iniciaron un camino judicial para exhumar el cuerpo enterrado como Analía Urquizo en La Pampa. “A mediados de 2015 presentamos en la Fiscalía una nota donde desarrollamos la hipótesis de que esa familia llevó el cuerpo de Marisol y no el de Analía. En esa presentación pedimos que se exhumara el cuerpo y se confrontara con nuestro ADN. Así que el EAAF sacó una muestra del cuerpo, lo confrontó y dio positivo. Ese fue el indicio de ayer. Es muy probable que los que están acá sean los restos de Analía. Evidentemente hubo una confusión”, expresó Iris.

“Marisol era una joven alegre, simpática, expresiva, sonriente, con un humor extraordinario, buena compañera, una excelente nadadora y en la escuela secundaria participó en grupos teatrales. Era muy extrovertida”, la recordó su hermana en diálogo con El Ciudadano y agregó: “Fundamentalmente era una luchadora por sus convicciones. Eligió a un compañero que tenía características similares, amoroso como lo era ella y también un hombre de firmes convicciones. La Justicia era una bandera”.

“Tengo la cabeza llena de emociones, son sentimientos muy confrontados, durante mucho tiempo sostuve que lo más importante había sido para mí conocer cómo había vivido mi hermana en los últimos días. Pero cuando ayer recibimos la noticia, me di cuenta de la importancia trascendente, reparadora, que tiene justamente tener la posibilidad de recuperar los restos de Marisol. Cuando nos dieron esta noticia estábamos con mi hermana Magdalena, se me vivieron recuerdos, juegos, canciones, anécdotas, risas de tres hermanas que durante muchísimos años compartieron todo porque teníamos una relación muy estrecha”, expresó Iris.

“Encontrar los restos de Marisol y comprobar que fue asesinada confirma el proyecto que tuvo la última dictadura de exterminar a todos aquellos que pensaran diferente”, indicó y destacó que encontrar los restos de su hermana no fue de casualidad sino el fruto de “muchísimos años de lucha de los organismos de Derechos Humanos”.

Lamentablemente Andrés, el hijo de la pareja, ya no está presente para recibir los restos de su madre. Apenas si conoció a sus padres y tampoco pudo recuperar sus cuerpos: Andrés falleció el año pasado producto de una larga enfermedad. Sin dudas él también fue una víctima.

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