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Aniversario

Una histórica radio rosarina de la zona oeste cumple 30 años

La FM comunitaria Aire Libre llegó a las tres décadas de vida y uno de los fundadores, el periodista Claudio De Luca, recordó cómo fue el recorrido. También dijo que el panorama es complicado porque no hay miras de que el Estado regularice la situación de la emisora.


Aire Libre nació después de un encuentro de medios de comunicación alternativos y populares.

Los que nunca habían pisado una radio se sorprendieron al descubrir que eso que parecía un armazón de paraguas y una caja marrón eran la antena y el transmisor que les permitiría salir al aire por primera vez. Era el sábado 20 de agosto de 1988 y dentro de las paredes de la escuela provincial N° 773 “Pablo A. Pizzurno” Gladys Mabel, Norberto Martínez y Alberto Arias pondrían la voz al primer programa de la radio comunitaria Aire Libre.

“Hay mucha emoción, abrazos, besos, todo es alegría. La hicimos posible. Una radio está en el aire. Ya pensamos en la próxima transmisión. La radio tiene que recorrer todas las instituciones”. Eso fue lo que sintió en aquel momento Claudio de Luca, uno de los impulsores del espacio que este lunes celebró 30 años.

Ese sábado la portera había preparado mates, café, y torta. Alberto Arias tenía un guión entre las manos y la lista de canciones estaba sobre la mesa. “Todo cambia”, de Mercedes Sosa; “Por qué ha salido el sol”, de Víctor Heredia, “El cielo de Corrientes”, de Ramona Galarza y otras tantas del cancionero popular fueron las seleccionadas para la transmisión inicial.

Aire Libre nació después de un encuentro de medios de comunicación alternativos y populares que se hizo en la localidad de Capitán Bermúdez. Un grupo de organizaciones sociales, miembros de un programa de radio y trabajadores de una emisora popular de Buenos Aires se reunieron y armaron el proyecto. La escuela del barrio se sumó y lo presentó al Ministerio de Educación, que aceptó la propuesta.

“No teníamos conocimiento de radio. Éramos pocos los que habíamos podido entrar a una. Imaginábamos aparatos enormes. Gracias a los técnicos y abogados de los compañeros del programa Conciencia logramos irrumpir en el aire como la tercera FM de la ciudad”, contó De Luca, a El Ciudadano.

Después de los primeros minutos del programa, llegaron los primeros mensajes de los oyentes. Pedían temas, avisaban que escuchan bien y un trabajador del supermercado Reina Elena pidió que llevaran afiches para colgar en el local. El primer programa duró dos horas, y el siguiente un poco más.

Con el tiempo Aire Libre sumó programación y amplió los días y horarios de transmisión. Participaban los vecinos, las organizaciones y los alumnos de la escuela. Para difundir la nueva emisora colgaron afiches, pusieron mesas de información en los supermercados de la zona, pegaron calcomanías, hicieron encuestas en la calle y móviles con los vecinos.

“A la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (Arpa) no le va a caer bien”, pensaba De Luca. El periodista recordó que las únicas frecuencias eran LT3, LT8 y Radio 2. “Era un momento difícil y era importante tener un apoyatura legal”, agregó.

El mensaje de Arpa no tardó en llegar. Advertía a los oyentes que “consumir radiodifusión clandestina atentaba contra la investidura presidencial”. Desde la radio le respondieron y difundieron los objetivos del proyecto: “La radio comunitaria y no clandestina tiene como fin que todos tengamos acceso a un medio de comunicación. Nos sirve para contar nuestras vivencias, realidades y además fomentar la participación de la gente”.

En enero del año siguiente, una denuncia en la comisaría 14° los obligó a mudarse. Los vecinos cuestionaban que ingresen personas extrañas a la escuela, y el Ministerio de Educación les pidió suspender la transmisión.

En los años siguientes la radio funcionó en la parroquia Nuestra Señora de la Salud, en la casa de De Luca y en la de otro compañero. Hasta que en 1992 compraron un terreno para construir el local a donde se mudaron cuatro años después.

En 1990 una nota del diario La Capital daba cuenta del fenómeno que atraía a 40 mil oyentes y describía con sorpresa la existencia de una emisora “en plena villa de emergencia”.

“El hecho, cuyas características pueden considerarse inusuales, se verificó ayer por la tarde en nuestra ciudad. Se trata de la existencia de una emisora de frecuencia modulada en medio de una villa de emergencia”, decía el sugestivo  primer párrafo de la nota publicada en 14 de marzo de 1990.

En junio de ese año el interventor del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), León Guinsburg, anunciaba un concurso para darles una licencia. Después de 30 años, la FM 91.3 aun no la consiguió.

“Siempre la pedimos y jamás nos la dieron. Ni siquiera con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En la actualidad, nos dicen que vamos a ir a un concurso, pero no sabemos cuándo se abrirá”, contó De Luca, y señaló que Aire Libre es la única radio vigente de las 19 emisoras que pertenecían a la Asociación de Radiodifusores Comunitarios de Rosario.

“Estamos preocupados por el presente donde no vemos señales de los organismos del Estado para que las radios estén el aire con los permisos que indica la ley. El panorama es complicado y es una pelea diaria”, concluyó.

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