Ciudad

Colecta por la repatriación de los restos de un joven rosarino

Una historia de solidaridad en medio del duelo

Nacho Figueroa Stazi falleció el 29 de abril en un hostel de Montañita, en Ecuador. Su familia denunció a través de redes sociales que las autoridades de la Argentina y ese país mostraron total desinterés por esclarecer el caso. A través de una campaña lograron juntar dinero para traer las cenizas


La solidaridad se impuso a la burocracia y a la falta de gestos humanitarios y diplomáticos en el caso de la muerte de un joven rosarino de 25 años en la comuna turística de Montañita, Ecuador. La familia de Juan Ignacio Figueroa Stazi, quien falleció a fines de abril en el hostel Kamala de esa localidad costera, denunció a los pocos días por las redes sociales el desinterés oficial de autoridades ecuatorianas y argentinas para el esclarecimiento del caso, sumado a la falta de voluntad para lograr repatriación de los restos. Fue a través de una colecta que –anunciaron este lunes por la mañana– lograron conseguir miles de pesos en unos pocos días y lograr un poco de paz en medio del dolor. Las cenizas del viajero podrán ahora atravesar las fronteras y llegar hasta el suelo de Rosario.

El 29 de abril un amigo estadounidense encontró muerto a Juan Ignacio Figueroa Stazi en una habitación del hostel Kamala. “Personal de medicina legal realizó el traslado de Figueroa, de 25 años de edad, que fue hallado sin vida en un hostal en Montañita, hasta el Instituto forense de la ciudad de Guayaquil; según informe policial, el examen médico legista arrojó como resultado una muerte súbita”, reportó el informativo ecuatoriano El Vocero, citando fuentes policiales e ilustrando la nota con una foto del DNI del muchacho. A partir de ese momento el duelo de la familia del joven rosarino se vio interrumpido por el desinterés de la Justicia ecuatoriana y de la diplomacia argentina, que –denuncian– hizo la vista gorda para lograr el esclarecimiento de una muerte a la que califican como dudosa. Además, familiares se quejaron de la Cancillería argentina que pidió 2.000 dólares para repatriar los restos del chico.

Nacho soñaba con una vida de viajero y así lo puso en práctica en septiembre de 2017, según contó en las redes su madre, Mercedes. Antes, el joven estudió la carrera de Traductorado de inglés, contaron amigos. “Era de esas personas que se hace amigo con facilidad”, dijeron a El Ciudadano ex compañeros del Instituto Olga Cossettini.

Nacho pronto recaló en lo localidad de Montañita, Ecuador. Allí consiguió trabajo y hospedaje en el hostel Kamala. Sobre la comuna, un lugar paradisíaco sobre la costa ecuatoriana al que llegan surfistas de todo el mundo, pesa una mancha indeleble por el doble femicidio de dos turistas argentinas que terminaron asesinadas a comienzos de 2016. Ese caso tiene a tres hombres condenados, aunque muchos cabos sueltos. “Sospechamos que hay algo más importante”, dijo la mamá de Marina Menegazzo, asesinada junto a su amiga María José Coni. Ahora la muerte Figueroa Stazi enrareció aún más el ambiente de ese pueblo.

“Cero ayuda. Cancillería no existe. La policía de allá se borró. La Embajada desaparecida totalmente!. Nadie, nadie … Menos con estos tipos de gobiernos, de ambos países, donde somos nada más que un número. Sola con todo! Pero la lucha en las redes la voy a seguir!”., habían posteado los padres de Nacho, que valiéndose de las redes sociales, hicieron público el caso. Denunciaron que la Fiscalía general de Ecuador no respondió pregunta alguna sobre el fallecimiento del joven y la cancillería de la Argentina ofreció un entierro en suelo ecuatoriano. Fue así que decidieron crear una cuenta solidaria para juntar fondos para que las cenizas de Nacho lleguen a la Argentina desde la morgue de Guayaquil. Este lunes por la mañana la familia anunció a través de las redes que la colecta fue un éxito.

Ahora la muerte de Nacho reflotó el secreto a voces que merodea Montañita: la complicidad política, empresarial y policial para liberar la comuna y convertirla en un destino de excesos y drogas.

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