Ciudad

Mujeres y urbanismo

Una forma distinta de ver la ciudad

La diputada nacional Gabriela Cerrutti, la arquitecta trans Canela Grandi y la concejala Fernanda Gigliani expusieron en una larga y singular charla sobre el lugar de la mujer en las grandes urbes desde el punto de vista urbano


“El derecho a ciudades feministas y diversas”. Bajo ese título y con el objetivo de debatir sobre las posibilidades de implementar políticas urbanísticas de inclusión en género, este jueves se llevó a cabo en el Centro Cultural Barbarie (Ricchieri 117) una charla donde participaron la diputada nacional Gabriela Cerrutti; la arquitecta trans Canela Grandi y la concejala María Fernanda Gigliani.

Cerrutti es autora del libro “Vivir bien en la ciudad”. Expresó que “como feministas hay que pensar y discutir todo, no sólo sobre políticas contra la violencia de género, sino que el feminismo tienen que discutirse en políticas de seguridad, de transporte, de planeamiento urbano y de acceso a la vivienda, entre otras cuestiones”.

La diputada nacional dijo que para llegar a una impronta de ciudades feministas, tanto hombres como mujeres tienen que asumir que “el sujeto político es revolucionario al feminismo”.

“Para lograr ciudades feministas hay que repensar las instituciones, sus políticas, el medioambiente, su lenguaje, pensar de otra manera”, añadió.

Cerrutti advirtió luego que “la mayoría de las mujeres pasan muchas horas de su vida en tareas de cuidado, de chicos y de viejos, que no son remuneradas”.

“Eso les quita la posibilidad de acceder a mejores trabajos porque están pendientes de la problemática familiar. Es decir, que la ciudad deja postergada a los que considera los más débiles, a las mujeres, a los niños y a los viejos”, agregó.

La ex periodista del Página 12 dijo que todos tienen derecho al “horizonte”. “Es decir, a un lugar donde se tenga el mayor espacio verde posible, donde se pueda ver salir el sol, de casas bajas, de contemplar el río. No es una tilinguería. Necesitamos una nueva forma de relacionarnos, de escucharnos, de construir una ciudad más humana, donde nos cuidemos entre todos y el feminismo tiene una respuesta para todo esto”, remarcó.

Y concluyó: “Una ciudad donde se pueda vivir bien tiene que ser justa, equitativa y sin miedos. El gran domesticador de la sociedad es el miedo, que es una construcción de los gobiernos para dominar a las sociedades. Una ciudad feminista es sin miedo”.

La mirada de Canela

Canela es una mujer trans, arquitecta, ex docente de la Facultad de la UNR y se especializa en arquitectura orgánica. Trabaja e indaga sobre las condiciones de la naturaleza y la región. “Lamentablemente vivimos en una sociedad capitalista, depredadora del ambiente, de las personas y de los recursos naturales”, aseguró.

El cambio de Canela a mujer trans fue gradual. Su empresa construyó el primer shopping en la provincia del Chaco y una sucursal de una las grandes cadenas de supermercados en Santa Fe. Hizo más de 250 obras. Pero la clientela original de su constructora decayó.

“De la noche a la mañana desaparecieron mis clientes. De a poco empezaron a llamarme clientes nuevos. En su mayoría mujeres. Ya no tengo obras grandes pero me llevo muy bien con las mujeres, tengo afinidad”, explicó.
En la charla nombró a Frank Lloyd Wright, un arquitecto estadounidense del siglo XX y precursor de la arquitectura orgánica.

“Lo que predomina en ese tipo de arquitectura son materiales no contaminantes y la utilización del paisaje como llave del proyecto. Producir esta arquitectura lleva a la descentralización y la distribución que niega el capitalismo”, especificó.

Y siguió: “Parte de la feminización de la sociedad, de la cultura y de la ciudad deberían pasar por un apego a estos postulados arquitectónicos que generarían una ciudad diferente. La contracara es la globalización, una arquitectura fría, materialista y economicista”.

Grandi dijo que los tres males del capitalismo son el interés y el dinero que se reproduce sin control; la renta o alquiler (es decir, pagar por algo que nunca será propio); y la sustitución del esfuerzo (tercerizar las tareas). “Regulando esos tres males, podríamos estar en un plano de igualdad”, señaló.

 

La voz del Concejo

Por su parte, la concejala Gigliani, presidenta de la Comisión de Planeamiento y Urbanismo, destacó en la charla que es la tercera mujer en ocupar ese lugar desde la vuelta de la democracia.

La edila aseguró que “el espacio público y la calidad de vida son condiciones básicas para la construcción de ciudades feministas”.

“El espacio público es un lugar de encuentro, de expresión e intercambio”, aseguró. Gigliani habló luego sobre la ordenanza -sancionada en 2015- que regularizó los “gimnasios a cielo abierto” en plazas, paseos y espacios públicos.

“Son políticas urbanísticas sencillas que hacen ciudades más humanas, que seamos sujetos de derechos y libres de discriminación”, remarcó.

Y concluyó: “La diversidad es el modelo sostenible en términos ambientales. Hay que hacer ciudades más humanas y darle un enfoque de derechos humanos para una ciudad igualitaria”.

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