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Una experiencia sensorial atrapante ocurrida en una extraña isla

“The Third Day”, narra en tres episodios las peripecias de un hombre que acaba de perder a su pequeño hijo y quien por razones (sólo) en apariencia fortuitas termina arribando al extravagante archipiélago llamado Osea, del cual difícilmente pueda volver a salir


La cadena HBO parece estar apostando esta temporada, con suerte algo dispar, a la producción de series ligadas al horror y a la ciencia  ficción.

La pobreza de Lovecraft Country, con su estrepitoso y rápido descenso a lo más banal del juego con los códigos del género de terror se vio, cuando menos, nivelada por su contraparte, el crecimiento progresivo y absorvente de la serie de ciencia ficción de Ridley Scott Raised by Wolves, que cerró recientemente su primera temporada con un final sorprendente.

Por su parte, una cadena como AMC, insistente, lanzó en estos días otro spin off de The Wlaking Dead, World Beyond, pobre transposición al mundo adolescente de las ya saturadas y vacuas aventuras en ese agotado postapocalipsis zombie.

Hulu, una cadena con algún que otro logro, lanza Monsterland, un proyecto antológico que parte de una premisa interesante (gente desesperada que tiene encuentros con alguna criatura monstruosa) pero que no acierta el tono y falla en todo aspecto.

Una propuesta pesadillesca

En ese contexto, HBO apuesta también por otro proyecto singular, The Third Day, una miniserie divida en dos partes (llamadas verano e invierno), compuesta cada una de ellas por tres episodios, y unidas por un especial (otoño) que se presenta como una suerte de evento teatral transmitido en vivo.

Este especial unirá las dos partes, ya que cada una de ellas relata distintos acontecimiento ocurridos en la extraña isla Osea, escenario privilegiado de esta pesadillesca propuesta.

Detrás de este singular proyecto se encuentra Dennis Kelly, uno de los responsables de la notable y sofisticada serie británica Utopía, emitida en 2013. Como dato al margen, Amazon Prime acaba de estrenar una innecesaria versión norteamericana de aquella intrincada fantasía conspiranóica.

La primera parte de The Third Day, correspondiente a “verano”, narra en tres episodios las peripecias de Sam, interpretado por Jude Law, quien por razones (sólo) en apariencia fortuitas termina arribando a la extravagante isla Osea, de la cual, claro, difícilmente pueda volver a salir.

La isla se encuentra unida al continente por un estrecho sendero que se inunda diariamente impidiendo el tránsito; apenas durante algunos momentos al día el camino cumple su cometido de unir ambas porciones de tierra, el resto del tiempo se pierda bajo el mar.

Sam, que acarrea una oscura historia relacionada con la muerte de su hijo pequeño, debido a circunstancias puntuales arriba a la isla en el momento en que sus habitantes preparan el gran evento anual, un festival ligado a la tradición religiosa del lugar.

Allí, quizás, aparezca el primer problema del planteo de la serie: de inmediato el relato remite a una famosa película británica (muy retomada en muchas otras) como El hombre de mimbre, realizada en 1973 por Robin Hardy, con Christopher Lee como protagonista.

La referencia es clara e inmediata, y por lo tanto ya lo sabemos, se trata seguramente de una conspiración pergeñada por los habitantes de la isla para atrapar a un incauto que tendrá algún rol importante en los rituales.

Desde ahí, con un guion algo superficial, The Third Day no logra escapar a ciertos aspectos obvios y en extremos previsibles del desarrollo. La intriga es débil y pierde interés, o cuando menos esta siempre al borde de perderlo.

Sin embargo se puede decir, a su favor, que no lo hace plenamente. A pesar de la levedad de la historia, la serie despunta por el modo elegido para narrarla, que si bien no es destacablemente original, cuanto menos logra construir una atmósfera enfermiza y alucinada que se propone como un viaje a la conciencia rota de su protagonista.

Experiencia sensorial atrapante

Desde el instante inicial The Third Day trata de dejar sentado que su apuesta estética y formal se aleja del común de las series. Insiste en eso, con cada encuadre, con cada movimiento, con el tratamiento del color; todo reposa constantemente en el borde de una exaltación pesadillesca.

Desmesurada y algo pretenciosa, tal vez, pero sin embargo el exceso subyuga de algún modo y otorga un cierto espesor a un guion que no lo tiene.

Allí, el enrarecimiento constante de las imágenes se propone como una experiencia que se sumerge en las fallas de una realidad inaprensible. Todo está al mismo nivel, al ras de lo alucinado.

Los movimientos flotantes y las visiones anamórficas, apoyadas en una paleta de colores estridentes, se articulan en el despliegue de un relato hecho de lagunas y de saltos. Nunca se sabe muy bien donde se está parado.

Y allí la serie gana en impacto, lo que su guion no desarrolla en su justa medida; la apuesta formal logra, sino darle profundidad, cuanto menos convertir al relato en una experiencia sensorial atrapante y algo original en el contexto televisivo actual.

Por el momento se emitieron los tres episodios correspondientes a la primera parte, y esa historia (la de Sam), cerró allí. Para estos días se espera la transmisión en vivo del evento que servirá de pivote hacia la segunda parte, donde se narrará, según lo adelantado, la experiencia de otro personaje en la misma isla, estableciendo de seguro conexiones con la primera.

La originalidad de esta estructura, que incorpora incluso ese evento “en vivo” no explorado por las series, hace de The Third Day, a pesar de muchas objeciones, un proyecto atendible.

Por lo menos hay aquí algún riesgo, algún tipo de apuesta. Y desde ya, es mucho más valorable el fallar en una apuesta desmesurada que acertar en la vacuidad de estructuras anquilosada.

The Third Day / HBO / 1era. Temporada

Creador: Dennis Kelly

Intérpretes: Jude Law, Katherine Waterston, Emily Watson, Paddy Considine

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