Ciudad, Edición Impresa

Una empresa recuperada, con predio y local propios

Trabajadores de la Jabonera Cañada Rosquín comprarán la hipoteca de un privado sobre la ex Sagyd.

Guillermo Griecco

Después de sortear múltiples vericuetos judiciales, los trabajadores que en abril de 2006 recuperaron una fábrica de jabones y velas en la localidad de Cañada Rosquín, unos 150 kilómetros al noroeste de Rosario, se convertirán finalmente en los propietarios del amplio predio ubicado sobre la ruta 34 y también de las instalaciones de la tradicional jabonería. La empresa, tras la defección patronal, venía funcionando bajo formato cooperativo con una ley de expropiación temporaria otorgada por el gobierno provincial. Ahora, a instancias de la quiebra tramitada en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Comercial y Laboral de la ciudad de San Jorge, los 62 empleados asociados a la cooperativa comprarán una hipoteca sobre la ex Sagyd (Sociedad Anónima de Grasas y Derivados), que pagarán en cómodas cuotas.

Roque Menna, presidente de la cooperativa Jabonera Cañada Rosquín, celebró la buena nueva y relacionó la noticia con la “ardua pelea” que protagonizaron los trabajadores para conservar sus puestos de empleo, en primer lugar, y las tareas emprendidas luego de encarar la autogestión para poner en marcha la fábrica abandonada y agrandar la cartera de clientes.

“Después del abandono de empresa que hicieron los hermanos Martín y Ariel Rodríguez resolvimos tomar la fábrica y seguir nosotros con la producción. Para esto, claro, contamos con el respaldo fundamental de toda la localidad (de unos seis mil habitantes) y también del sector político”, recordó Menna, al tiempo que detalló que de los 83 empleados originales 62 continuaron en la cooperativa. Y de estos 62 hay 43 que cumplen funciones en la fábrica de jabón y el resto realiza tareas por afuera de la empresa recuperada sin desvincularse del proyecto.  

En diálogo con El Ciudadano, el presidente de la cooperativa rosquinense, a propósito de aquellos primeros pasos de autogestión, se acuerda de “lo difícil que fue seguir adelante, pero hoy se ven los frutos de tanto esfuerzo”. “Después del vaciamiento que sufrió la empresa, utilizamos el fondo de desempleo que paga el gobierno nacional para empezar a trabajar. Nuestra idea es crecer y que cada compañero pueda vivir de su trabajo con dignidad. Hoy no llegamos a pagarnos un buen sueldo, pero aspiramos a eso”, sostuvo Menna.

El presidente de la cooperativa explicó las idas y vueltas en la Justicia en torno a la quiebra de la ex firma Sagyd. “La quiebra se dividió en tres partes y se siguió en el juzgado de San Jorge a cargo del juez Tristán Martínez. Por un lado estábamos los empleados socios de la cooperativa; por otro los ex trabajadores que resolvieron irse tras el cierre y que esperaban cobrar una indemnización. Y también estaba dando vueltas una hipoteca en manos de un privado sobre el terreno y el inmueble de la ex Sagyd”, consignó.

Menna contó que después de varias audiencias se llegó a un acuerdo. “Nosotros vamos a comprar la hipoteca para convertirnos en propietarios, y los empleados que se fueron cobrarán sus indemnizaciones con el dinero que depositó en el juzgado de San Jorge la empresa Vanten, dedicada a la fabricación de pasta de insulina, en concepto de alquiler del local que funciona en el mismo predio de la jabonería”, comentó el titular de la cooperativa.  

Magdalena Cabrera, integrante de la jabonera rosquinense, explicó que los trabajadores que optaron por continuar con la fábrica fueron los “privilegiados laborales” en la quiebra que se extendió por más de tres años. “Es muy importante contar con la titularidad del inmueble. Como parte de pago de los juicios laborales que iniciamos tras el cierre nos quedaron las máquinas y las marcas (de los productos, como Signo, La Perdiz, Ídolo y Carabela). Y con la compra de la hipoteca nos quedará el inmueble”, resaltó la mujer encargada del área de ventas. 

 Jabones de tocador y algo más

 En la Jabonera Cañada Rosquín se fabrican, por supuesto, jabones (de tocador, neutro y para la ropa), pero también detergente, glicerina y velas, entre otros productos de “primerísima calidad”, según destacan los trabajadores en la oferta que hacen en su página web. “Con el tiempo fuimos ganando clientes, comisionistas, proveedores. A todos tuvimos que demostrarles que no éramos iguales que los patrones anteriores. Así, muy despacio, fuimos recuperando la producción, mientras la provincia nos dio un uso temporal del local, que tuvo una prórroga. Pero ahora seremos dueños”, se entusiasmó el presidente de la cooperativa.

Menna comentó que el año pasado recibieron un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que les permitió comprar materia prima y una caldera nueva. “En 2009, pese de la crisis, podemos rescatar como positivo que hemos recuperado un mercado amplio, posicionamos nuestras marcas y retomamos la confianza de clientes y proveedores”, repasó.

El presidente de la cooperativa consideró que para este año hay “buenas perspectivas”. “Estamos por lanzar un detergente líquido, un nuevo jabón de tocador cremoso y un detergente en polvo tan bueno como el de las marcas importantes, entre otros proyectos”, adelantó Menna.

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