Ciudad

Juguete, obsesión y amuleto

Una colección redonda: Pilo tiene 95 años y 85 mil bolitas

Teógilo González Navarro es rosarino pero nació en las Islas Canarias. Llegó a la ciudad cuando tenía un año. Durante toda su vida juntó cuanta canica encontraba. Hizo cuadros con ellas, y sobre ellas escribió un libro. Ahora, un torneo llevará su nombre.


Hay quienes coleccionan estampillas, boletos, botellas y hasta mariposas. Teógilo “Pilo” González Navarro tiene otra obsesión: las bolitas de vidrio o cristal. Es su pasión, y la mantuvo casi toda su vida. Llegó con un año a la Argentina, hoy tiene 95 y atesora unas 85 mil canicas. Hizo cuadros y escribió un libro de cuentos sobre esos pequeños y redondos juguetes. Ahora, un torneo santafesino que busca recuperar el juego de hoyo y quema lo homenajea, en su segunda edición, con su nombre.

Laura González es una de las dos hijas de Pilo. Contó que su padre nació en las Islas Canarias y llegó a Rosario cuando tenía un año. “Desde muy chico mostró su pasión por las bolitas, él nos contaba que jugaba con sus amigos en Pichincha, porque era uno de los juegos favoritos de los chicos en aquella época”. Claro, junto a otros como la Popa, la Escondida, la peligrosa Villarda, recordó el coleccionista en un documental que lo tiene como protagonista.

“Desde que tengo memoria, él colecciona bolitas. Hay por todos lados, las tenía en su oficina, en los cajones de mi casa, en los ceniceros, en todos lados. Mi mamá ya estaba cansada de semejante acumulación, pero dejaba que siga con su afición. Cada vez que viajaban, traían bolitas. Cada vez que pasaba por un lugar en la que se vendían, compraba”, repasó Laura ante El Ciudadano. Pilo pone como punto de partida de su recopìlación el hallazgo, por accidente, de una caja con una bolita vieja en su interior. A partir de ahí, dijo, se obsesionó y cada vez que pasaba por una juguetería y las veía, compraba.

Teógilo tenía una fábrica de papel y cuando se jubiló fundó el Centro Canario en la ciudad. Ya con más tiempo libre, retomó con más fuerza la búsqueda de las esferas de vidrio. No se quedó en acumularlas: hizo hasta cuadros con ellas, y los expuso en dos muestras. Algunos de los cuadros los conserva en su casa. A otros los regaló.

No sólo eso. Su pasión lo hizo escribir. Cuentos redondos que giran en torno a ese antiguo juego. “Bolitas. Danzando alrededor del Planeta” es el libro que junta esos relatos de la infancia, los amigos de entoces, sus diversiones y, entre ellas, las del “hoyo” o “la quema”. La tapa del libro carga con la historia familiar. Laura la describió como un círculo con 10 canicas y, en el centro, otra. “Las bolitas nos representan: son sus cinco nietos, sus dos hijas, dos yernos y su esposa. En el medio, está él”.

Hoy tiene 85 mil bolitas, todas clasificadas. “Para mí son todas iguales”, bromeó Laura. para su padre no: recuerda dónde compró cada una, de qué lugar las trajo o quién se las regaló, contrasta su hija.

Unas bolitas muy especiales

Cuando falleció su mujer, Pilo colocó un bolón en el féretro. “No sé de dónde los trajo, pero puso uno al lado de mi madre y otro lo guardó. Nos dijo que cuando él ya no esté lo pongamos al lado de su cuerpo”, dijo conmovida Laura. “Eran muy compañeros, llevaban 65 años juntos”.

Símbolo de buen augurio

Teógilo cree que las bolitas no son un simple objeto redondo de cristal para jugar. Para él, son un símbolo de buen augurio. Las regala a todo aquel a quien aprecia. Y no es un improvisado en eso. Laura recuerda que tenía cajas repletas de bolitas azules que entregaba, como amuleto y demostración de cariño, a los hijos de matrimonios amigos. Y cuando sus propias hijas se van de viaje, les pone una en cada valija.

Pilo lleva bien sus 95 años. Va a hacer gimnasia tres veces por semana. Se moviliza en taxi para ir y para volver. Y a cada taxista le regala una bolita por viaje. “Cuando alguien lo ayuda en la calle, él le agradece, mete la mano en su bolsillo, las personas suponen que les dará dinero pero no, les regala una bolita”, dijo orgullosa Laura.

En Rosario y en el mundo

El amor de Pilo por las canicas nació en Rosario y lo mostró al mundo. Es miembro de World Marbles Federation, una asociación de coleccionistas, de torneos y de todo lo relacionado con las bolitas de cristal del mundo con sede en Estados Unidos.

El año pasado, una fábrica de bolitas de Londres lo invitó a una recorrida. Como él no puede viajar, sus hijas concurrieron en su nombre. Les regalaron un bolón a modo de trofeo y fue un intercambio: sus hijas llevaron a tierras británicas un regalo que había preparado Teógilo.

González Navarro mantenía una fluida comunicación con otros coleccionistas de la Argentina y del exterior. Lo hacía por medio de correspondencia. “Hoy todo se maneja por internet, y como él no tiene ni siquiera casilla de correo electrónico, está un poco alejado de sus pares”, lamentó Laura.

Un torneoen su homenaje

El próximo domingo 20 de mayo arranca el Segundo Campeonato Provincial de Bolitas” – Copa Teógilo “Pilo” González Navarro en la ciudad de El trébol. La gran final será en la ciudad donde está asentada Tinka, el 16 de septiembre.

A modo de homenaje, la diputada provincial Claudia Giaccone, quien junto al Ente Cultural Santafesino organiza y auspicia el campeonato, puso el nombre del coleccionista para esta edición 2018, la segunda. Laura piensa que es un ida y vuelta: “Se puso muy contento cuando se lo anunciaron, es una persona muy afectiva, muy generosa y especial. Está sembrando todo lo que cosechó”.

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