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pellegrini al 1300

Una buena noticia: 53 empleados de clínica local vuelven a trabajar

Más de medio centenar de trabajadores del Sanatorio Nuevos Ayres volverán a sus puestos. La mutual 2 de Octubre se hará cargo de la clínica de Pellegrini al 1300.


Después de ocho meses de incertidumbre los trabajadores del Sanatorio de los Nuevos Ayres de Pellegrini al 1300 encontraron con un empresario que tome las riendas de la institución. La mutual 2 de Octubre firmará este viernes desde las 10 un acuerdo con los trabajadores en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe. La clínica permanece sin actividad y será remodelada para funcionar como un centro de rehabilitación neurológico. Los trabajadores cobrarán parte del salario y regresarán al trabajo dentro de los próximos tres meses.

Desde marzo el Sanatorio de los Nuevos Ayres se quedó sin pacientes y médicos. Unos 70 empleados administrativos, enfermeros y de mantenimiento cumplían horario y cuidaban del lugar. Las dos titulares del grupo que administraba la clínica no podían afrontar los costos del alquiler ni los sueldos. Se sumó la quita de cápitas de Pami y de la obra social de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). La situación empeoró con el correr de los meses y el sanatorio dejó de funcionar.

Después de varios reclamos de los trabajadores el sanatorio reabrirá sus puertas bajo una nueva dirección. La mutual 2 de Octubre se hará cargo del funcionamiento y tomará a 53 empleados. Alquilará el inmueble que pertenece a la ex Cooperativa Argentina de Medicina Integral (Cami).

Mientras hacen la remodelación para convertirse en un centro de rehabilitación neurológica los empleados cobrarán una parte del salario que completarán cuando reabra sus puertas.

“Logramos que una nueva empresa se interese y salvamos la fuente de trabajo de casi 60 compañeros”, dijo a El Ciudadano Marcelo Liparrelli, el secretario adjunto de la Asociación de trabajadores de la Sanidad (Atsa).

Mala administración

En noviembre de 2016 un grupo de diez médicos y enfermeros se hizo cargo del sanatorio a través de una sociedad de responsabilidad limitada. La firma alquiló el inmueble a Cami. En diciembre dejó de pagar la renta. Dos meses después murió el médico que la encabezaba y la gerencia quedó en manos de dos socias. Los números en el balance económico no cerraban. La quita de unas 12 mil cápitas de Pami y la caída del convenio con la Unión Tranviarios Automotor (UTA) empeoraron la situación.