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Un virus que utiliza la estructura neoliberal para expandirse y pone en jaque al sistema

Qué pasa con la economía cuando la pandemia pone en peligro a la cultura cosmopolita y al neoliberalismo, ya que la mayor fortaleza de este es, a la vez, su debilidad, estar en todas partes, en el mundo sin fronteras, las transacciones y la libre circulación


Lautaro Acosta* / Juan Cruz Mazzetti**

La economía internacional se desarrolla en medio de relaciones de fuerzas que pueden impulsar su funcionamiento a lo largo de un espectro de posibilidades entre dos polos: hacia la liberalización y estímulo de los flujos de comercio, o bien hacia la restricción o al congelamiento de los mismos. Existen varios tipos de contextos, dos de ellos antagónicos: el contexto de paz y el de guerra.

En un contexto internacional de paz liberal existe un status quo que permite a las potencias del sistema estimular y liberalizar el flujo comercial, ya que coincide con sus intereses nacionales.

Las potencias industriales intentan que las materias primas, que provienen de los países en desarrollo, tengan un precio bajo y que su comercio sea fluido, para aumentar la rentabilidad de su producción industrial.

La participación del Estado en la vida de las personas se va reduciendo poco a poco dejando espacio a otros tipos de actores, mientras que los márgenes de libertad individual se amplían.

En un contexto de guerra, por el contrario, los márgenes de maniobra de la libertad individual se acortan a medida que el interés y la seguridad nacional excusan cualquier tipo de intromisión en la esfera privada de las personas.

Se producen devaluaciones competitivas de las monedas para aumentar la producción interna y sustituir importaciones, las cadenas de suministros se vuelven esenciales y las materias primas que alimentan la máquina bélica se vuelven estratégicas para la supervivencia del Estado.

Ambos escenarios son antagónicos, pero no son los únicos, los contextos de guerra y de paz son determinados por un ámbito político; la guerra y la paz entre las naciones depende de las relaciones políticas entre las potencias.

Pero pueden existir contextos de estímulo o restricción del comercio internacional en donde la variable determinante no sea la política.

La sanidad pública como variable determinante de contextos

La sanidad pública es la variable determinante de un tipo de contexto restrictivo en la economía internacional, a la que vamos a llamar economía de pandemia. Un estado social de cuarentena es el origen de la economía de pandemia.

En materia económica esto significa un corte de las cadenas de suministro de bienes y servicios, mientras que la mayoría de los actores económicos pasan a un estado de espera; las inversiones, el comercio, la producción, todo queda  momentáneamente detenido.

Pero quizás lo más determinante es la psicología social que genera el estado de cuarentena.

Los agentes económicos buscan liquidez en el sector financiero y generan bajas bursátiles que deterioran al sector privado.

Ante la actual situación, las principales bolsas del planeta cayeron en promedio un 40% depreciando tanto activos sólidos como riesgosos y la causa de tal hecho es la psicología del mercado en un estado de pandemia.

No es una crisis común porque bajan todos los activos. Si bien el oro ha fluctuado a la suba en algunos momentos, también es víctima de la gran bajada en busca de la tan ansiada liquidez.

También caen las materias primas necesarias para la producción como el petróleo, cuyo valor se derrumbó un 70%. Los agentes al principio buscan resguardar los ahorros pero luego las ventas de los activos financieros se ejecutan por obligación. El mercado se vuelve “maniaco depresivo” generando un proceso de desapalancamiento vertiginoso.

En épocas de bonanzas los activos financieros se utilizan como garantías para pedir préstamos, para comprar otros activos financieros o invertir en el sector real de la economía (apalancamiento).

Cuando los precios se reducen lo suficiente, saltan las garantías y los activos deben ser vendidos depreciando aún más los valores financieros (desapalancamiento).

El Estado al rescate

La consecuencia de una depresión económica en primera instancia es una gran destrucción de riqueza por parte del sector privado, este último en pleno proceso de desapalancamiento no puede ser un motor de crecimiento de la economía. La irracionalidad invade al mercado, que no parece tener piso a la vista, por lo tanto el sector privado incapaz de conducir un nuevo proceso de acumulación necesita ser rescatado por el Estado, y ser reconducido para que recupere la racionalidad.

De esta manera, el Estado se re-legitima al tener que ser quien articule las pulsiones individuales para solucionar un problema que es del nivel de la supervivencia, pero ya no del Estado sino de cada individuo. Lo que en la economía de guerra es la acción colectiva del pueblo para salvar el Estado, en la economía de pandemia es la reacción del Estado para proteger la salud pública y así salvar a cada individuo.

En este marco de crisis sanitaria donde el rol del Estado se ve robustecido, observamos como los mandatarios de los distintos países buscan intervenir en el mercado para que la irracionalidad gestada dentro del mismo no se convierta en un abandono hacia la población más vulnerable. En este contexto vemos como (Donald) Trump inyecta 850 mil millones de dólares en la economía estadounidense para que se sostenga el consumo familiar, congela el precio de insumos considerados indispensables para enfrentar la pandemia y presiona a General Motors para producir una cantidad considerable de respiradores.

Mundo de fronteras abiertas sin salida

También observamos como en el área de salud, Alemania se muestra exitosa al tener el mayor número de camas y el mejor servicio de asistencia a personas con problemas respiratorios de Europa. Corea del Sur, otro ejemplo en este escenario de crisis, centraliza las decisiones sobre el sistema sanitario público y privado en la figura del ministro de Estado en esa área.

En otro sector puesto en discusión como es el de las aerolíneas, Alemania, Italia y Francia discuten si la estatización de las mismas puede significar un salvataje eficiente ante la inminente caída de ingresos que genera el contexto pandémico. Parece ser que cuando el “mundo de fronteras abiertas” que la corriente cosmopolita pregona entra en crisis, es el gobierno el que debe tomar una decisión económica para que el sector que más conecta al globo, pero que más problemas de contagios del virus genera, no deje de existir.

Ante este escenario podemos concluir que la pandemia pone en peligro a la cultura cosmopolita y al neoliberalismo, ya que la mayor fortaleza de este es su debilidad, estar en todas partes, el mundo sin fronteras, las transacciones y la libre circulación. El virus utiliza la estructura neoliberal para expandirse y es así como  la pandemia pone en jaque a este sistema.

*Estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales (FCPOLIT-UNR), miembro del Observatorio de Economía Internacional (OEI)

**Estudiante avanzado de la Licenciatura en Relaciones Internacionales (FCPOLIT-UNR)

 

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