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Un siglo para el arte criollo

El Salón Nacional de las Artes cumplió 100 años y se organiza un concurso para nuevos artistas.

La historia de la plástica argentina tiene su íntimo correlato con el Salón Nacional de las Artes, que en estos cien años ha sufrido reveses, logros y diversas transformaciones.

“El Salón es la acción cultural estatal más longeva. Su permanencia durante cien años se debe también a un Estado que sigue apostando a la cultura”, dice a Télam Oscar Smoje, director del Palais de Glace, organismo que coordina este concurso dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación.

El panorama artístico se centra en el Salón, que premia las siguientes disciplinas: pintura, grabado, dibujo, fotografía, arte textil, arte cerámico, escultura y nuevos soportes e instalaciones.

Para el artista plástico y Gran premio Adquisición de Dibujo 2007, Eduardo Stupía, estos son premios “históricos” y “todas las obras premiadas constituyen el panorama más completo del arte argentino, donde también se revelan las distintas tendencias”.

Para Juan Doffo, Gran Premio de Pintura 2010, el Salón “fue un broche de oro al esfuerzo de toda una vida”, mientras que el fotógrafo Marcos Zimmermann, ganador en 2010, entiende que “las disciplinas que no son rentables deben ser apoyadas por el país”. Este premio consagratorio entrega hoy 30 mil pesos al ganador y una pensión vitalicia a partir de los 60 años. “Resistió muchos cambios pero goza de muy buena salud”, sostiene Smoje.

Hace diez años se sumó la disciplina “Nuevos soportes e instalaciones” (NSEI) con un crecimiento impresionante que incluye desde la practica del video hasta la instalación”, especifica.

En la última década se han presentado entre 1.800 y 2.300 obras de artistas de todo el país. En 2010 la disciplina más convocante fue pintura, con 736 obras, pero las obras de NSEI se duplicaron en ocho años.

De las 2.279 que participaron en 2010, casi el 85 por ciento fueron de artistas de Capital Federal y Gran Buenos Aires, el resto pertenece al interior. “Lo complicado es el envío, por eso los artistas deben unirse y pedir que cada provincia haga envíos masivos”, insta Smoje.

Otra de las razones para la permanencia en el tiempo del Salón es su condición democrática, tanto para la selección de obras como de los jurados de cada disciplina. Las listas son confeccionadas por las catorce entidades que nuclean a los artistas.

La primera edición fue en 1911, tras una propuesta de la Comisión Nacional de Bellas Artes para crear un “Salón Anual de Pintura, Escultura, Arquitecura y Arte Decorativo”, lo que significó -explica Smoje- “una pieza clave para la estructuración del campo artístico profesional”.

Hasta 1931 el Salón se realizó en el Pabellón Argentino -una gran estructura en vidrio y hierro totalmente desmontable, diseñado por el arquitecto francés Alberto Ballú- para luego trasladarse al Palais de Glace.

En 1944 este Palacio de las Artes fue cedido como estudio de Canal 7 y el Salón se mudó al Museo Nacional de Bellas Artes. En 1960 vuelve al Palais y el Salón hasta hoy sigue allí.

En cien años hubo algunos intentos de prohibir el Salón: desde los gobiernos militares -en los años 70 se realizó un contrasalón para mostrar las obras rechazadas- hasta el ex ministro de economía del gobierno menemista, Domingo Cavallo, que quiso suspenderlo. “Nadie pudo eliminar el concurso -subraya Smoje-, la comunidad artística siempre alzó la voz”.

Desde 1940, 1.200 obras ganadoras pertenecen al patrimonio nacional y son custodiadas por el Palais de Glace. Fueron exhibidas en tres muestras a lo largo de los últimos cuatro años.

Algo más relegadas, pero en condiciones dignas, están las 800 piezas que nunca fueron seleccionadas para el premio y tampoco fueron retiradas por los artistas una vez concluido el concurso.

Este año el desafío del Palais es la puesta a punto del archivo con la información de 8.727 artistas y la documentación del Salón desde su creación. “Uno de los más completos de historia de las artes plásticas y es la memoria de este lugar”, destacó Smoje. Otra apuesta en marcha es la investigación presidida por la historiadora del arte Diana Weschler, que indaga sobre los ganadores y también sobre los rechazados como Berni, que recién llegó al Salón en 1943.

“El libro, que registrará aspectos de las historia del Salón y ofrecerá una mirada sobre los derroteros de los debates estéticos y las políticas de las imágenes, será presentado el 21 de septiembre, durante la inauguración del Salón número 100. Justo cuando se cumplen cien años del primero”, anticipa. Esta semana comienzan a recepcionarse proyectos de NSEI y las bases se pueden consultar en www.palaisdeglace.gob.ar.

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