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Debate oral

Un secuestro virtual, un ataque a tiros y una víctima parapléjica

Piden 20 años de prisión para hombre que atacó a vecino al creerlo autor del secuestro virtual en que cayó su madre.


Un secuestro virtual a una anciana y un hijo que posó sus sospechas sobre su vecino derivaron en un hecho de sangre cuando Pablo Bucemi atacó a tiros a un muchacho y lo dejó parapléjico en diciembre de 2014. “Perdoname Mati: no te quise hacer eso” le gritó el imputado a la víctima mientras éste declaraba durante la primera jornada del juicio oral desarrollada ayer. Matías Comiso no pudo contener el llanto, contó sus vivencias y sus cuatro intentos de suicidio. “Me encuentro muerto en vida” sintetizó. El fiscal Adrián Spelta explicó que esta no es una tentativa de homicidio como otras, ya que el daño que le fue causado a la víctima es irremediable y lo perjudicó en todos los aspectos de su vida, por lo que solicitó 20 años de prisión. A su turno, la defensa pública, tras la declaración de su defendido en la que admitió ser alcohólico, solicitó la incorporación de nueva prueba para sustentar esa teoría y afirmó que Bucemi estaba disminuido en sus capacidades cuando disparó contra la víctima y solicitó se reencuadre el caso en un hecho de lesiones gravísimas. El tribunal a cargo del debate está compuesto por Hebe Marcogliese en la presidencia, y sus pares Alejandra Rodenas y Juan José Alarcón.

El 19 de diciembre de 2014 Matías Comiso, por entonces de 23 años, terminó su turno laboral y caminaba a la casa de sus padres ubicada en Montevideo al 6000. Cuando le faltaban algunos metros para llegar a la vivienda saludó a su vecino y, antes de pisar la vereda de su propiedad, recibió dos disparos calibre 38. Cuando iba cayendo un último disparo le ingresó por las costillas y le produjo una lesión irreversible en la médula, explicó la víctima.

El chico no pudo contener ayer su llanto al relatar cómo es su vida actual. Perdió a su concubina y no tiene ningún tipo de sensibilidad de la cintura para abajo. Lo que implica la falta de control de esfínteres. El muchacho agregó que dos de los proyectiles le quedaron encapsulados en el cuerpo y, como estaban oxidados, las esquirlas que despidieron generan granos en el cuerpo que al reventarse expiden las fracciones de metal. Matías sostuvo que permaneció tres meses internado en el Heca, dos de los cuales estuvo en coma, y cambió tres clínicas de rehabilitación pero no puede mejorar y le aseguraron que no volverá a caminar.

El chico no se explica el porqué del ataque de su vecino: “No entiendo por qué me pegó tres tiros porque no hice nada”, refirió. Sostuvo que eran íntimos, salían y se drogaban juntos. Después explicó que decidió cambiar su vida, dejar las drogas y trabajar: “Estaba construyendo una familia”. Refirió que Bucemi tenía armas y que en varias oportunidades le mostró el calibre 38 que usó para balearlo. Sostuvo que conoce otros episodios violentos y con armas de su vecino. “Este hijo de puta me cagó la vida para siempre y lo que sé es que yo estaba laburando, no sé de un secuestro” virtual, concluyó.

El secuestro virtual

Bucemi, tras lamentarse por el sufrimiento de Matías y su familia, sostuvo que no pensó en matarlo. Explicó que desde 2010 sufre una adicción al alcohol y desde entonces inició tratamientos para superarlo; durante ese tiempo tuvo dos relaciones sentimentales que terminaron por su problema. Afirmó que fue medicado y si bien había tenido recaídas se mantenía al margen del alcohol. Explicó que aquel 10 de diciembre estaba con su pareja cuando su madre de 75 años lo llamó llorando diciendo que le habían robado. Cuando llegó a su casa, la mujer había sufrido un secuestro virtual y había entregado los ahorros de la familia.

Una cámara de seguridad de un vecino grabó cuando un joven fue a buscar el botín que la anciana le entregó por la mirilla de la puerta. Bucemi pensó que esa persona era muy parecida a un amigo de su vecino. Esa grabación fue entregada a la Fiscalía y tras ello aseguró que intentaron atacarlo con armas en un garaje cercano a la casa donde guardaba su vehículo.

El hombre sospechó que Matías había sido parte del robo y ese día, cuando regresó del trabajo, su madre lloraba por la pérdida del dinero. Bucemi sostuvo que mezcló la medicación con algunas latas de cerveza. Cuando vio pasar a su vecino decidió encararlo para hacerlo hablar: quería saber dónde estaba la plata. El hombre admitió la ejecución de los disparos, aunque sostuvo que no fue su intención matarlo.

Tras esta declaración la defensa pública, a cargo de Mariano Bufarini y Celia Pascuali, planteó un hecho nuevo y solicitó la incorporación de prueba vinculada con esta adicción que sufre su cliente, lo que fue admitido por el tribunal. A su vez, los defensores sostuvieron que Bucemi no tuvo la capacidad de comprender lo que hacía y solicitaron que se valore el contexto del hecho y se encuadre el caso en lesiones gravísimas. Mientras que el fiscal Spelta requirió la pena de 20 años de prisión, es decir el máximo de la escala penal, para el acusado por el delito de tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma.

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