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Un secuestro fallido y una maldición que debe desaparecer

El prolífico Steven Soderbergh produce y dirige una serie en formato de un thriller con mucho suspenso e intriga sobre dos familias, una perteneciente a la mafia proveniente de Guyana y otra de clase adinerada cuyo hijo es el motivo de disputa


Especial para El Ciudadano

El prolífico y siempre dispar Steven Soderbergh (Sexo, mentiras y video; Erin Brockovich) ha vuelto recientemente al formato de serie junto al guionista Ed Solomon, con una producción realizada para HBO Max titulada Círculo cerrado (Full Circle), estrenada el pasado mes de julio en dicha plataforma. Se trata en realidad de una miniserie de seis episodios protagonizada por Claire Danes, Timothy Olyphant, y Dennis Quaid entre muchxs otrxs participantes de un numeroso reparto, todos al servicio de una construcción coral planteada para un thriller de estructura expansiva y circular (como lo esgrime el título).

Básicamente, se trata de un complejo entramado de personajes dispares que se cruzan en torno a un secuestro mal ejecutado,  a partir de lo cual se irán deshilvanando historias secretas que atraviesan varias décadas hacia el pasado.

La premisa fundamental es esa: un plan de secuestro sale mal, hay un error impensado, y desde allí cada paso (desacertado también) que den los personajes involucrados pondrá en juego nuevas piezas que irán conformando poco a poco el, en principio, incomprensible rompecabezas total. La trama, que involucra a muchos personajes, es complicada en sus derivas y conexiones, y Soderbergh se apoya en esa característica para ir desplegando con cierta firmeza un relato intenso que no descuida en ningún momento el desarrollo dramático de sus personajes, pero sí, tal vez, cierta lógica imprescindible para que todo el entramado se ajuste sin fisuras según la premisa.

A grandes rasgos, el relato parte de un plan de secuestro ejecutado en Manhattan por una familia mafiosa proveniente de Guyana. La decisión se fundamenta, en realidad, en la exigencia oracular de un acto mágico: una maldición pesa sobre la familia, y para ponerle fin habrá que llevar a cabo esa acción, en determinado lugar y a una precisa hora, de modo tal que el “círculo se cierre” y la maldición por fin desaparezca. Allí entra en juego la pareja adinerada cuyo hijo adolescente es elegido como blanco del delito “mágico”. Como se irá descubriendo poco a poco, nada es casual.

Pero claro, todo se irá iluminando porque algo sale mal desde el principio, el error de lo impensado, y desde ese punto todo irá en declive arrantrándolos a todxs entre secretos revelados y ajustes de cuentas, dibujando punto por punto el perímetro de un círculo que se va cerrando en torno a ellxs y sus pasados.

Un intrincado juego entre dos grupos opuestos

Entre esos dos grupos se desarrolla entonces el intrincado juego. Por un lado la mafia guyanesa, con su matrona, sus servidores, y los “solados rasos” llevados desde Guyana para encargarse de las tareas sucias. Cada cual tendrá su lugar e importancia en el relato. Por el otro, la familia neoyorquina adinerada: madre, padre e hijo; todxs de algún modo viviendo en la estela de riqueza del padre de ella, un exitoso chef.

A esta dispar madeja de personajes se sumará también la sección policial encargada del caso, acoplando más intrigas y traiciones que también, claro, tendrán lugar preciso dentro del círculo completo.

Si bien la premisa no es nada original, no deja de ser cierto que la idea del error en el plan y la avalancha que eso desata resulta atractiva. Atraen la acumulación de errores, de pasos mal dados, de torpezas y de engaños, y el modo en que todo ese despropósito no deja de arrastrar al conjunto hacia un precipicio ya avisorado. Y es cierto también que Soderbergh maneja esa intriga expansiva con cierta pericia, generando tensión y expectativas en un juego coral bastante efectivo aunque por momentos, sí, pueda resultar un tanto confuso.

Su machacoso estilo “indie”, por su parte, con sus cámaras algo crispadas, tensionan aún más las cuerdas dramáticas para sostener el tejido fragmentario de todo el puzle. Y en cierto sentido todo marcha.

Ahora bien, si es cierto que Círculo cerrado maneja con bastante eficacia los mecanismos necesarios del thriller, aun cuando debe recurrir a algunas arbitrariedades para que todo encaje y el círculo se cierre, no se puede pasar por alto el problema fundamental de Soderbergh, y es la insistencia con un discurso endeble en torno a las injusticias sociales y el capitalismo. Allí algo parece jugarle en contra, una cierta indecisión tal vez, o un posicionamiento más que ambiguo.

Aunque Steven Soderbergh machaca de un modo algo obvio sobre las injusticias dadas entre privilegiados y oprimidos, Círculo cerrado no deja de esbozar confusamente los trazos de una mirada paternalista y estigmatizante, dando lugar incluso, caprichosamente, a una dudosa redención de los poderosos.

En ese aspecto la propuesta no es creíble, y por endeble se torna peligrosa, o cuanto menos un poco irritante.

Círculo cerrado / HBO Max / 1 temporada

Creador: Ed Solomon, S. Soderbergh

Intérpretes: Claire Danes, Timothy Olyphant, Zazie Beetz, Dennis Quaid, CCH Pounder y Jharrel Jerome

 

 

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