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Un rumor infundado paralizó el comercio en un sector céntrico

Por Laura Hintze.- Pasado el mediodía negocios del microcentro bajaron las persianas por temor a una ola de robos que nunca existió.


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El rumor corrió rápido, como una ráfaga de viento, y enseguida, gran parte de los negocios de calle San Luis y Rioja, entre San Martín y Dorrego, cerraron sus puertas y persianas pasado el mediodía de ayer. No era ni 1989 ni 2001, pero en ese sector del centro se vivió una psicosis que hizo recordar aquellos días nefastos: alguien dijo que estaban saqueando locales comerciales y el miedo entró a prácticamente todos los locales de la zona, dueños y clientes. Sin embargo, no fue más que un rumor. “Lo que pasó fue que no pasó nada”,  resumió el jefe de Inspección 1ª de la Policía, Juan Hugo Cabral. Para muchos, estuvo relacionado con el acampe que la CCC estuvo realizando en la esquina de Rioja y Sarmiento, frente a la delegación local de la Ansés: algunos dijeron que eran los manifestantes los supuestos saqueadores, mientras que Delmonte –el líder de la organización social– se mostró indignado y dijo que los estigmatizaron.

No es fácil reconstruir los hechos porque no se sabe a ciencia cierta qué fue lo qué pasó. Aparentemente, un arrebato en las inmediaciones del acampe de la Corriente Clasista y Combativa fue el punto de partida para que alguien echara a rodar la versión: “Están saqueando”, “van a saquear”, “quieren saquear”. Algunos comerciantes de calle San Luis afirmaron que hubo policías que pasaron por los negocios advirtiendo el peligro que supuestamente acechaba. “Nos dijeron que cerráramos porque había una situación de saqueo en Sarmiento y San Luis”, dijo, tras las rejas, el dueño de una regalería.

Contrariamente, el titular de una lencería dejó su local abierto y manifestó que lo ocurrido no fue más que obra de “desestabilizadores”. “Fue un robo en San Luis y Entre Ríos. Ya está. Fueron desestabilizadores que se aprovecharon de una movilización. Pero hay que estar tranquilos, porque con el peronismo en el poder no hay saqueos”, exclamó. Desde la vereda de enfrente, una policía acompañó la premisa: “Se corrió el rumor y, por prevención, cerraron todo. Fue sólo un robo, pero pensaban que eran los manifestantes los que estaban saqueando”.

Persianas bajas, pequeños grupos murmurando sobre lo ocurrido, policías y miembros de la Guardia Urbana Municipal desplegados  y rondando la zona. Lo cierto es que en algunas zonas de calle San Luis, el panorama era más bien de feriado o fin de semana, no de día hábil, menos a dos semanas de las Fiestas. Y en realidad, no pasaba nada. El supuesto robo de calle Entre Ríos quedó como uno más de los rumores, mientras que desde las fuerzas policiales, el jefe de Inspección 1ª dijo que sólo hubo un arrebato de un celular, pero que el ladrón fue arrestado en el momento. “Lo que pasó fue que no pasó nada: una movida generada por un desconocido que alertó por saqueos y generó una psicosis infundada”, destacó Cabral.

Levantaron el acampe

Lo que no es un dato menor fue que el núcleo de las versiones fue el acampe de la CCC: los presuntos saqueadores eran los manifestantes, que hacía dos días que estaban acampando frente al Ansés. Sin embargo, durante los presuntos saqueos, la organización estaba en plena asamblea decidiendo lo que ya había determinado desde un principio: levantar el acampe. Mientras barrían y desarmaban, Eduardo Delmonte, el máximo referente local de la Corriente Clasista y Combativa, dijo que fue “un operativo de inteligencia deliberado para ponernos contra la pared al no tener el gobierno la decisión de darnos alguna respuesta”.

Indignado, para Delmonte el rumor fue pura y exclusivamente una estigmatización a los miembros de la Corriente: “Están espantados con la masividad de la agrupación. En vez de dar respuesta, nos ponen en esta situación para asegurar que nos fuéramos, cuando en realidad ya habíamos discutido irnos”.

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