El Hincha Mundial

Inglaterra 1966

Un robo para la corona


El Mundial de Inglaterra 1966 será recordado por ser el primer título para los inventores del fútbol, pero además estuvo rodeado de curiosidades, como el robo de la Copa Jules Rimet, y una gran polémica en la final donde se convalidó un gol clave para Inglaterra cuando la pelota no había ingresado al arco, lo que se conoce como “el gol fantasma”.

Inglaterra le ganó la candidatura a Alemania Federal y España. Y en esa elección tuvo gran participación el inglés Stanley Rous, presidente de la Fifa, que hizo lo imposible para que la Copa del Mundo se jugara en las islas británicas.

Hubo un proceso clasificatorio con 71 selecciones, con diez cupos para Europa, 4 para Sudamérica, uno para Norteamérica y el restante para Asia y África, lo que provocó el enojo de los africanos que decían ser merecedores de una plaza. Como Fifa no accedió al pedido, 15 naciones se retiraron al igual que Siria y Corea del Sur. Además, Congo y Filipinas no participaron debido a errores en su inscripción, y Sudáfrica también fue excluida como forma de rechazo a su política de apartheid.

La organización tuvo un cimbronazo antes del inicio. En marzo de 1966 la Copa Jules Rimet fue robada de la iglesia de Westminster y toda Inglaterra se convulsionó. Tras ocho días en la portada de los diarios, un perro de nombre Pickless la encontró en el jardín de una casa. El ladrón fue finalmente condenado a dos años de prisión, mientras Pickless logró gran popularidad siendo exhibido durante el día de la inauguración del evento, que fue transmitido por primera vez en televisión a todo el mundo por vía satelital. Fue la primera vez que apareció una mascota, en este caso el León Willie.

La gran figura del Mundial fue el portugués Eusebio, que llegaba como figura del Benfica. La Pantera de Mozambique llevó a Portugal hasta semifinales, donde cayó ante el local, que tuvo a Bobby Charlton como su gran figura con dos goles.

El bicamepón Brasil quedó eliminado en fase de grupos por Hungría y Portugal, aunque hubo gran complicidad de los árbitros para que golpeasen duramente a Pelé. Argentina llegó con un equipo competitivo y perdió en cuartos ante Inglaterra, en un partido lleno de polémica por la tempranera amonestación de Luis Artime, Jorge Solari y Antonio Rattín, quien fue expulsado por el árbitro alemán Kreittlein a los 35 minutos.

La final se disputó en el estadio Wembley entre Inglaterra y Alemania Federal. Tras empatar a dos goles durante el tiempo reglamentario, se realizó una prórroga y allí Geoff Hurst anotó uno de los goles más polémicos de la historia de este deporte, ya que el balón nunca ingresó al arco alemán. Poco le importó a los ingleses, que anotaron un gol más y se quedaron con el título en su tierra, tal como imaginó cuatro años antes el presidente de Fifa, Stanley Rous.

El entrenador campeón: Alf Ramsey (Inglaterra)


Tras ascender con Ipswich de tercera a primera, asumió como DT de Inglaterra en 1963 y le dio su única Copa del Mundo. Un entrenador de mano dura, el sistema por encima de los jugadores fue su lema. Fue DT de los Lions hasta 1973, cuando fue despedido por no clasificar al Mundial de Alemania.

La figura: Geoff Hurst (Inglaterra)


Marcó tres goles en la final contra Alemania, incluyendo el polémico “gol fantasma”, y eso lo convierte en el único jugador en marcar un hat trick en el partido decisivo de la Copa del Mundo. Hurst no era titular, pero sustituyó al lesionado Jimmy Greaves y consiguió hacer historia.

El goleador: Eusebio (Portugal)


Nacido en Mozambique, Eusebio da Silva Ferreira fue el máximo artillero de Inglaterra 66 con 9 goles. La Pantera llevó a Portugal a su mejor puesto en un Mundial y a su equipo Benfica le permitió ganar la Copa de Europa en 1962. Balón de Oro europeo en 1965 y máximo goleador en 1966 y 1973.

La perla negra: Rudolf Kreitlein (árbitro alemán)


Elegido “a dedo” para dirigir Inglaterra-Argentina, tuvo una bochornosa labor, amonestando a los jugadores argentinos hasta la provocación, y expulsando en el primer tiempo a Rattín por entender que lo había insultado.

La curiosidad

El bochornoso arbitraje del alemán Kreitlein en el partido de cuartos de final entre Inglaterra y Argentina, generó un mito mundialista en torno a lo que sucedió cuando fue expulsado Antonio Rattín, pero además obligó a la Fifa a implementar un sistema que permita visualizar las amonestaciones y expulsiones, por lo que en México 70 aparecieron las tarjetas amarillas y rojas. La expulsión de Rattín no fue muy clara. Argentina protestó la parcialidad del juez y el jugador de Boca solicitó un intérprete para hablar por ser el capitán. Pero el árbitro entendió que lo estaba insultando y lo echó. “Off, off…”, le gritaba Kreitlein, mientras incrédulo Rattín dio vuelta a la cancha, manoteó el banderín del córner con la bandera británica, y se sentó un rato en la alfombra roja de la reina, lo que generó la reprobación de los 100 mil ingleses que abarrotaron Wembley.

 

 

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