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Un reality hacia adentro y otro hacia afuera

Una pareja construye viviendas ecológicas en un sitio de Nuevo México y hacen un reality para mostrarlo. En la intimidad transitan momentos de tensión, sin embargo, para las cámaras, intentan mostrar una fachada distendida y comprometida con el ambientalismo. Una comedia despiadada e incómoda


The Curse (La maldición) es una serie producida por A24 (la productora indie de moda) que se puede ver en la plataforma Paramount Plus. Los creadores son Ben Safdie (director de Good Times y Diamantes en bruto, entre otras) y Nathan Fielder (responsable de la curiosa serie de HBO Los ensayos), ambos también coprotagonizando esta serie junto a Emma Stone. The curse se estrenó en noviembre de 2023 y terminó de emitirse, completando sus diez episodios, en enero de este año. Si bien tal vez no haya tenido de modo inmediato la repercusión merecida, es una obra que seguro crecerá con el tiempo, asentándose en su original propuesta y en su riguroso abordaje, y desmarcándose de todo lugar común imperante en el universo de las series.

En cierto modo el nudo central del relato es simple. Whitney y Asher construyen viviendas ecológicas en La Española, Nuevo México. Para exhibir los beneficios de su proyecto realizan un reality que les sigue en los pormenores cotidianos de la labor de promoción y venta. El encargado de la producción es Doug, un viejo amigo de Asher que arrastra cierto trauma del pasado relacionado con su responsabilidad en la muerte de su esposa.

Whitney, decidida e indescifrable, y Asher, inseguro y acomplejado, transitan en la intimidad momentos de tensión como pareja. Sin embargo, hacia afuera, para las cámaras, intentan mostrar una fachada distendida y comprometida con el ambientalismo y con la convivencia de las comunidades latinas e indígenas de la zona.

Hasta allí, de alguna manera, la historia no promete mucho más allá de recorridos habituales entre conflictos de pareja y aristas de corrección política. Partiendo incluso de lugares remanidos para desplegar una comedia dramática de tintes paródicos.

Pero lo cierto es que el relato, con inusual rigor formal para una producción de plataforma, hace que cada situación cotidiana se vea atravesada por ominosos sesgos de extrañamiento, por una incomodidad creciente que funciona de modo acumulativo y que progresivamente va delineando una situación expansiva donde nada es lo que parece y los reflejos y las sombras proliferan por todas partes, casi hasta lo fantástico.

The Curse, ya apenas esbozados los primeros minutos se vuelve una propuesta singular, inclasificable e impredecible. Parecería que todo, en cualquier momento, podría tomar rumbos impensados. La incomodidad se instala definitivamente y las acciones más triviales se cargan con un peso que roza lo siniestro, y eso incluso sin abandonar del todo un extraño tono de comedia contrariada por la forma.

Hay un hecho pequeño pero significativo, dado en el comienzo, que parece ir cobrando un peso inesperado con el correr de los episodios. Se trata casi de un juego de niñxs. Un reprochable acto realizado por Asher para la cámara del reality culmina  con una maldición lanzada hacia él por una niña (“La maldición” del título). Un simple “te maldigo” esgrimido por la niña agraviada se convierte en la sombra espectral que sobrevolará todo el relato haciéndolo vascular entre la paranoia y el acecho de lo sobrenatural.

En  ese punto de desvío se suma la incomodidad producida por una cámara que asume casi indefectiblemente el lugar de voyeur. Todo, en general, y marcando el tono, se ve como a una cierta distancia y como tras un velo, con objetos o marcos que interfieren delicadamente la mirada y acentúan el lugar de una intromisión inoportuna. También algunos lentísimos zooms, de cuando en cuando, se despliegan inesperada e injustificadamente dotando a algún objeto o gesto ordinario de un peso amenazante. La forma, aquí, y con inusual coherencia, redistribuye el sentido de las acciones abriéndolas en diversas aristas, complejas y contradictorias. Todo se convierte en un juego de reflejos proliferantes, como el producido por las “casas pasivas” promovidas por la pareja, cuyas fachadas están hechas de espejos.

Tan inclasificable como desconcertante, The Curse se va construyendo contra todo lugar común, sin revelaciones asombrosas ni ganchos forzados. Por el contrario, el relato discurre oscura y lentamente entre desvíos y digresiones, extendiéndose en momentos y situaciones que parecen no aportar grandes datos para la intriga, pero que profundizan esa incomodidad latente que todo lo tiñe, como también el carácter enigmático e indescifrable de los personajes. En cierto modo, The Curse es una serie construida en contra de las normas habituales imperantes, de allí el fascinante desconcierto que produce.

Desde el conflicto de pareja y la búsqueda del éxito, pasando por los juegos de representación y construcción de la realidad, y por las poses hipócritas de corrección política ligada al ambiente y a la diversidad de comunidades, todo cae, paso a paso, bajo el filo tenaz de The Curse, tan despiadada como incómoda e impredecible.

Por otro lado, The Curse es la oportunidad de ver a Emma Stone en otra composición extrema. Si bien aún permanecerá muy pegada a la Bella Baxter de la reciente Pobres criaturas de Yorgos Lanthimos, en esta serie no se queda atrás en desmesura, construyendo a este otro monstruo que es Whitney, a la vez encantadora y profundamente desagradable, y cuyas verdaderas intenciones parecen ocultarse siempre tras poses ridículas y reflejos multiplicados.

The Curse (La maldición) / Paramount / 1era. temporada / 10 episodios

Creadores: Ben Safdie y Nathan Fielder 

Intérpretes: Emma Stone, Ben Safdie, Nathan Fielder

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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