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Un pueblo australiano quedó tapizado de telas de araña en medio de las inundaciones

Una estrategia de supervivencia para escapar de los suelos cubiertos por el agua le dio aspecto fantasmal a poblaciones rurales del estado de Victoria. Es un fenómeno raro. Carreteras, campos y casas quedan cubiertas por las sedas


De lejos, parece nieve, pero es fruto de una estrategia de supervivencia animal conocida como “vuelo arácnido” el que viste de blanco la vegetación, las rutas y las casas en la región rural de East Gippsland, en el estado australiano de Victoria. La ciudad de Traralgon fue una de las zonas más afectadas por recientes inundaciones. Las poblaciones locales de arañas recurren entonces a lo que en inglés se denomina ballooning: trepan, lanzas sedas que se entrecruzan formando una especie de mantos y globos que terminan cubriendo todo. Así, escapan al suelo cubierto de agua, impulsadas por el viento. El espectáculo es casi un escenario de ciencia ficción.

“Es increíble, cuando soplan con los vientos se ven como olas”, describió Jena Beatson tras sorprenderse en su viaje al poblado de Sale después de que las carreteras fueron cortadas por las inundaciones.

Ken Walker, curador principal de entomología del Museo de Melbourne, estimó en varios millones el número de arañas presentes en la zona. “Es algo regular en Victoria durante el invierno, cuando se dan la mayor parte de las precipitaciones. Las arañas pueden hacer una amplia gama de sedas diferentes y una de las sedas que usan para este comportamiento, el globo, es pequeña y muy fina, que usan para volar con la brisa”, agregó el especialista.

“Lo que sucedió es que hubo una inundación masiva bastante rápido, por lo que están usando el globo no para escapar durante cientos de kilómetros, como pueden hacer, sino para lanzar un lazo sobre la vegetación. Se engancha en las copas porque es más liviano que el aire y luego trepan rápidamente”, explicó Walker.

Las telas se entrelazan y forman mantos que pueden cubrir grandes extensiones.

El fenómeno, también conocido como efecto de gasa, es propio de las especies de arañas “cazadoras errantes”, que viven en el suelo y en condiciones normales no construyen telarañas. Las especies involucradas en el fenómeno son las Ambicodamus roja y negra. Sus picaduras no son peligrosas para los humanos, apenas pueden causar una irritación local menor.

El especialista en arácnidos de la Universidad de California Rick Vetter mencionó una específica coincidencia de variables meteorológicas que inciden en una práctica recurrente entre ciertas especies de arañas. El “ballooning” (flotar como globos) es una práctica usual en muchas especies. Escalan a una cierta altura y liberan su tela. Después, vuelan o planean impulsadas por el viento.

Los especialistas creen que así las arañas pueden dispersarse a lo largo de un territorio para no competir encarnizadamente por el mismo alimento, huir de climas poco favorables y al mismo tiempo asegurar presencia de la especie en una mayor extensión. Cuando esto ocurre de manera masiva y las condiciones climatológicas hacen que se concentre la estrategia, el resultado es el efecto gasa como el que atraviesan poblaciones del estado de Victoria.

Para colmo, la región de East Gippsland experimenta en paralelo, a causa de las mismas inundaciones, una plaga de ratones, que durante varios meses ha devastado la región de Nueva Gales del Sur y ahora se ha deslizado a través de la frontera sur.

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