Ciudad, Edición Impresa

Un Monumento para la fe

El patio cívico se llenó el pasado 22 de rosarinos que adscriben a la religión católica y otros que no, quienes participaron de un concierto de Navidad que contó con la presencia del arzobispo Mollaghan

Los creyentes vivieron una noche magnífica de música y espectáculos.
Los creyentes vivieron una noche magnífica de música y espectáculos.

La plaza ha sido desde tiempo inmemorial el lugar más convocante de toda población. Desde los imperios antiguos ha sido el lugar donde la gente se hermana, el sitio donde se olvidan las diferencias sociales y se comparte en condición de iguales. Eso ha perdurado en el tiempo y, aún hoy, la plaza donde a nadie se le restringe la entrada sigue siendo el lugar de encuentro por excelencia. Rosario tiene un privilegio único, el Monumento Nacional a la Bandera, que representa una nave simbólica con una explanada abarcadora como pocas. El pasado 22 la convocatoria a esta explanada tuvo un signo particular: la invitación a todos –creyentes de la fe católica o no– a participar de un nacimiento que sin dudas remite a la concordia, a la hermandad y a la paz.

Un patio cívico lleno, aunque no repleto, pudo disfrutar de más de dos horas de música en un espectáculo multimedia. El mismo incluyó la presentación del coro Regina Coeli, dirigido por Marina Scarafía, Daniel Poli y su banda, un músico católico con 17 años de trayectoria y la proyección del cortometraje “El camino, la verdad y la vida”, dirigido por Fernando Foulques. Al cierre participó de la actividad el arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan.

El número de asistentes fue posiblemente menor al previsto. Pero esto no se debió a la falta de convocatoria, ya que en todas las Iglesias y en muchos medios se anunció el evento, sino a la tormenta que amenazó a la ciudad desde las siete de la tarde.

Este evento, convocado por todas las parroquias del decanato centro de la Iglesia católica rosarina fue el tercer concierto navideño que se realiza este año. Pero como relata Adriana Arderiu, “fue el primero, en la historia, en ser convocado masivamente por la Iglesia Católica de Rosario. La idea del evento es marcar el cierre de la peregrinación de la Virgen del Rosario, que con motivo del aniversario de la diócesis recorrió todos los rincones de la ciudad”.

Si bien el espectáculo fue financiado por todas las parroquias involucradas, fue el Movimiento Evangelio de Caná (MEC) la institución que tomó la propuesta de las parroquias y con mucho esfuerzo la hizo realidad.

La apertura estuvo a cargo del Coro Regina Coeli que invitó a los asistentes a rezar con su canto el misterio de la Navidad. El repertorio del mismo fue distinto al habitual de Noche de paz y Vengan Pastorcitos, pero fue el indicado para representar las etapas previas al nacimiento de Jesús.

El ave María, el Adeste Fideles y Regocijad, Jesús Nació, de Haendel, fueron sólo algunas de las piezas interpretadas por el conjunto que dirige Scarafía. El Regocijad fue el marco para el ingreso de tres actores que representaban a la Sagrada Familia, que luego de recorrer todo el patio cívico encontraron su lugar en el escenario, donde permanecieron hasta el final.

Un mensaje esperanzador

El corto “El camino, la verdad y la vida” es una película de 30 minutos dirigida por Fernando Foulques. La proyección de la misma sirvió para ilustrar el mensaje esperanzador que transmite la Iglesia con el nacimiento de Jesús. Así lo resumía el subtítulo del corto: “Esta es la buena noticia: la esperanza del hombre, es Jesús que nace entre nosotros”.

Por último, fue el turno de Daniel Poli y su banda, que contó con un público propio que se destacó por llenar el Monumento de jóvenes, algo poco habitual en este tipo de eventos. Este grupo logró, a través del canto, las palabras y la imagen llegar al corazón de la gente, sensibilizar y transmitir la fe.

El cierre estuvo a cargo del arzobispo de la ciudad, José Luis Mollaghan, que acompañado por un espectáculo de fuegos artificiales dio la bendición a todos los presentes destacando la importancia de vivir en familia este tiempo tan especial que es la Navidad, un tiempo de esperanza. El objetivo de esta propuesta que, según explicaron los organizadores fue vivir este tiempo como comunidad, estaba cumplido.

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