Ciudad, Edición Impresa

Novaresio y un libro testigo de una época

Por Alexis Louhau.- El periodista Luis Novaresio acaba de publicar “Parte de la razón”, donde recopila artículos periodísticos sobre temas de coyuntura y vivencias personales. “Incluso hay algunos textos con un poco de ficción”, apuntó el autor.


El compromiso profesional es quizás la virtud más visible de uno de los trabajadores de prensa rosarinos más destacados, quien además de abocarse al análisis de la realidad, demuestra tener una dedicación constante en el deber de informar y ser informado.

El periodista y abogado Luis Novaresio presentará este martes su libro Parte de la razón, una recopilación de crónicas y artículos periodísticos sobre diversos temas de coyuntura y algunas vivencias personales.

—¿Con qué se va a encontrar el lector?

—Es una compilación de crónicas periodísicas, algunas publicadas y otras no, que vengo recolectando desde hace mucho tiempo y que, hace unos años, compartí con los dueños de la editorial Raíz de Dos. Empezamos a trabajar en la selección para determinar cuáles publicar y cuáles no. Éstas son de cuando escribía en Rosario12 y Crítica, y más actuales, en El Ciudadano. Además hay otras que son menos coyunturales, más personales y hasta incluso con un poco de ficción que hablan de hechos vividos personalmente, por mi familia o mi entorno.

—Al tener tantos artículos publicados, ¿cómo fue el proceso de selección?

—Muy difícil, porque cuando lo pasé por el tamiz de la autocrítica quería tirar todo a la basura. Es muy difícil releerse. En cuanto tuve seleccionada una buena cantidad de crónicas, las envié a la editorial y ellos me fueron diciendo cuáles debían ser incluidas. Incluso hasta nos pusimos a reescribir algunas cosas. Finalmente recurrimos a lo que dice Borges: “La mejor manera de dejar de corregir es publicar”.

—¿Por qué el título?

—Fue algo raro en mí porque se trató de algo inmediato y sin dudas. Elegí “Parte de la razón” porque, en primer lugar, nace de la razón, es decir, son escritos que me senté a pensar. Y, por otro lado, me pareció un buen momento para publicar un ejercicio intelectual que supone una parte o cuota de la razón. Hoy vivimos un momento de exaltación de la intolerancia, estás conmigo o en contra.

—¿La publicación del libro está relacionada con tu radicación en Buenos Aires?

—En realidad nació cuando todavía estaba en Rosario. Lo que sí me pasó es que en estos dos años en Buenos Aires fueron de tanta confusión que de alguna manera me terminaron empujando. Mudarme era para mí como volver a empezar. Entonces,  como que en este tren de empezar de nuevo me animé. Pero el empujón final hacia el precipicio me lo dio la editorial. Así que si no sale bien, voy a echarle la culpa a ellos (risas).

—¿Te genera nervios la presentación del libro?

—Estoy aterrorizado, pero también me pasa cada vez que entro a la radio. Me pongo a pensar: “¿por qué estoy haciendo esto?, ¿quién me manda?”. Yo creo que ya es un problema patológico (risas). Estar nervioso es de todos los días.

—¿Qué expectativa tenés con el libro?

—Estoy muy contento. Puedo decir que ya estoy cumplido. Cuando recibí el primer ejemplar fue una gran emoción. Ahora lo que viene es encontrarme en el día de la presentación con amigos y gente que te escucha o lee.

—Con el libro tenés cumplido otro de los objetivos de la vida…

—Sí, además árboles ya planté muchos. Ahora hay que ver si se puede compensar, no sé cuántos árboles serán por hijo. Capaz que es como cuando se hace la moratoria de los aportes jubilatorios. Por ahí ya me da el cálculo… (risas).

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