Edición Impresa, Policiales

Guerra de plomo

Un joven que parecía inmortal: perfil del Pájaro Cantero

El Pájaro Cantero fue alguien que en el mundo del delito podía evaluar costos y beneficios y terminar eligiendo, en cada caso, la opción menos violenta. Un estratega a la hora de jugar un juego peligroso que, al final, terminó por descuidarse


El Pájaro Cantero era visto como un gran jugador de ajedrez, sentencia literal y metafórica. Alguien que en el mundo del delito podía evaluar costos y beneficios y terminar eligiendo la opción menos violenta para solucionar un conflicto. En su caso, al frente de una organización delictiva con ramificaciones en casi toda la ciudad, esta definición no era algo superflua por el lugar que ocupaba en esa estructura. Quienes auguran una guerra de plomo para los meses siguientes a su asesinato parecen no equivocarse.

El año y medio que el Pájaro pasó en libertad antes de ser ejecutado fue para Los Monos una época de consolidación. De aquella bandita de barrio Las Flores que 15 años atrás vendía su marihuana y disputaba los dividendos del mercado a los tiros con los Garompa, a esta organización que les cobra impuestos a otras en casi toda la ciudad y trabaja con la anuencia de despachos oficiales ha pasado mucha agua bajo el puente.

Tal vez el carácter del Pájaro se haya terminado de definir luego de aquel plomo en el estómago que le metieron mientras esperaba por su madre y por su hermano apodado Guille en la puerta de la subcomisaría 19° de barrio Las Flores. Como el ataque fue en noviembre de 2006, algunas semanas después de que balearan al líder de la barra de Central, Andrés Bracamonte, el Pillín, muchos pensaron en un vuelto por esta agresión, y otros se la adjudicaron a los Garompa, pero el móvil nunca quedó del todo claro.

Dos años y medio antes, en mayo de 2004, la Policía había hecho un megaoperativo en barrio Las Flores en que se secuestró algo de marihuana y se detuvo a una gran cantidad de personas que, en su mayoría, quedó en libertad. El Pájaro se mantuvo de vuelo y se presentó más tarde en Tribunales, pero no hubo pruebas para mantenerlo detenido. Una mujer vinculada con los Garompa le achacaba a él y a su padre, Ariel Cantero, haberla amenazado. Este cayó preso en octubre de ese año ya que debía una condena en Corrientes del año 2000 por tráfico de marihuana.

Con Ariel Cantero fuera de circulación por cuatro años, el peso táctico de la organización –dicen detectives que han investigado la banda– quedó primero en manos de su mujer y con el tiempo sobre las espaldas del Pájaro. Para julio de 2009, recuperada su libertad, Ariel Cantero recibió un tiro en la pierna en barrio La Granada, y algunos especularon con que podía ser un vuelto por la interna de la barra de Newell’s: terminado el reinado de Eduardo J. López y caído en desgracia Roberto Pimpi Caminos, el Pájaro pugnaba por ser el proveedor exclusivo de sustancias ilegales de la barra brava.

Algunos meses después, el 4 de febrero de 2010, con la misma divergencia como contexto, Walter Cáceres, un pibe de 14 años, murió asesinado al ser atacado a tiros, a la altura de barrio Las Flores, el micro en que regresaba de Buenos Aires con la barra de Newell’s tras un partido. El blanco era Diego Ochoa, el Panadero, a quien Los Monos intentaron doblegar de diversas maneras y con quien finalmente terminaron pactando.

Días después marchó preso Oscar Fleitas, el Chino, involucrado en la trágica emboscada por su mujer, quien a la vez mencionó el apellido Cantero. El más comprometido resultó ser el Pájaro, porque su número telefónico aparecía en el celular del Chino, aunque en el juicio llevado adelante en diciembre de 2011 ambos y otros dos acusados resultaron absueltos. En el medio, Los Monos fueron investigados como una asociación ilícita, pero la acusación tampoco prosperó.

Por estos días el Pájaro vivía en el centro, en la zona cercana a la costa central y se movía en dos autos, con custodia armada. Por eso resulta extraño que, según las primeras informaciones, la muerte lo haya encontrado como a Pimpi: inerme y a la intemperie. Y también según las especulaciones iniciales, con la hipótesis de que el tráfico vinculado con la barra de Newell’s pudo ser el detonante de su crimen.

Un boliche donde llueven las balas

Primero, El Límite; luego, El Elegido; ahora, Infinity Night. Los nombres del boliche de Colectora al 1600, en la frontera de las ciudades de Rosario y Villa Gobernador Gálvez, cambiaron con el tiempo. Sin embargo, la violencia se sigue manifestando. Es que el local nocturno suele ser escenario reiterado de balaceras y grescas. Ayer, la víctima fue el Pájaro Cantero, pero antes que él varias personas terminaron heridas de gravedad en distintos episodios.

En junio de 2012 se desató una pelea en el sector VIP de la discoteca. La batahola terminó en la calle, donde tres muchachos resultaron heridos de arma de fuego. Milton C., un muchacho de 22 años que cuenta con un abultado prontuario en la zona de La Tablada, recibió un plomo en la cara que le quebró la mandíbula y lo dej{o internado. En ese mismo hecho, otro muchacho de 18 años fue atravesado por un plomo en el tórax, mientras que a otro joven, de 27 años, dos balas le perforaron el abdomen y un pie.

En abril de ese mismo año, y en dos días consecutivos, dos cuidacoches de 16 y 29 años fueron baleados en la puerta del mismo boliche en episodios que, a pesar de su similitud, para la Policía no estaban relacionados entre sí.  Las dos víctimas quedaron internadas con graves lesiones, una en la cabeza y otr en el tórax.

Poco antes, en septiembre de 2011, en medio de una pelea que se desató dentro del boliche, una persona extrajo un arma de fuego y comenzó a disparar. En ese contexto, un muchacho de 25 años recibió un tiro en medio del pecho, y quedó internado a causa de las gravedad de las heridas. En ese mismo hecho, una muchacha recibió un balazo en el pie.

Un mes y medio antes, al menos dos desconocidos a bordo de una motocicleta de alta cilindrada pasaron por la puerta del boliche a la hora en la que más gente se congrega y abrieron fuego. Tras la balacera, una adolescente de 18 años que se disponía a ingresar al local bailable recibió un tiro a la altura del pecho, por lo que debió se trasladada al Heca en grave estado de salud.

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