Policiales

Barrio Nuevo Alberdi

Un joven pasará más de una década en prisión por puntazo fatal

El acusado aceptó un acuerdo abreviado que lo sentenció como autor del homicidio de Maximiliano Toledo, de 19 años, ocurrido el 14 de octubre de 2014 en el frente de la vivienda de un familiar en la zona norte


Foto: Ana Stutz.

Un joven de 22 años fue condenado a 11 años y medio de prisión como autor del homicidio de Maximiliano Jael Toledo, de 19 años, ocurrido el 14 de octubre de 2014 en Ciudadela al 3100, de la zona norte. El acusado fue apresado en febrero de 2016 por intentar robarle a un adolescente y en abril de ese mismo año –junto a siete reclusos– inauguró con una fuga el flamante penal de la comisaría 24ª de la localidad de Granadero Baigorria. Pasaron otros dos meses y fue recapturado en un control de rutina en barrio Parque Casas.

La madrugada del 18 de octubre de 2014, Maxi estaba en una fiesta de cumpleaños en la casa de sus tíos en barrio Nuevo Alberdi. Cerca de las 2.30, salió de la vivienda y su tía cerró con candado. Empezó a caminar y vio venir un grupo de jóvenes del barrio, por lo que decidió volver. Le gritó a su tía para que le abriera pero la mujer no llegó a sacar el candado de la puerta. El grupo de recién llegados lo rodeo y uno de los muchachos, apodado Paña, le dio un puntazo en el pecho.

Del otro lado de la reja estaban los familiares de Maxi y uno de ellos, en la desesperación, saltó la reja para auxiliarlo pero fue golpeado con una piedra que le arrojó uno de los muchachos. Luego, los atacantes escaparon a la carrera y Maxi murió poco después.

Los allegados a la víctima contaron que los problemas entre el homicida y su familia comenzaron tras una denuncia por amenazas que había hecho seis meses antes el tío de Maxi. Además, tras el crimen su familia recibió nuevas amenazas y exhibiciones de armas por lo que tuvieron que abandonar el barrio.

De la investigación surgió que Paña era Cristian Ezequiel Moreno, un joven de entonces 18 años, quien fue detenido el 15 de febrero de 2016 tras robarle a un adolescente de 14 en Sorrento y Netri, en jurisdicción de la comisaría 10ª. Al ser arrestado, la Policía confirmó que tenía un pedido de captura por el crimen de Maxi Toledo por lo que, al día siguiente, fue imputado por el fiscal Rafael Coria.

En la audiencia, Paña negó el hecho y dijo que no conocía a la víctima. El fiscal presentó como pruebas el testimonio de familiares de Maxi y pidió la prisión preventiva sin plazo como medida cautelar, que fue concedida en dicha oportunidad por la jueza Mónica Lamperti.

En ese momento, el encierro le duró poco. No pasaron dos meses y Paña recuperó la libertad. El 5 de abril de ese año, ocho reclusos se fugaron del flamante penal inaugurado semanas antes en la comisaría 24ª, en la localidad de Granadero Baigorria. A los pocos minutos, cuatro prófugos del penal baigorriense fueron recapturados y el personal de Comando Radioeléctrico sumó otra captura pero esta vez, el evadido pertenecía a la Unidad Penal 1 de Coronda.

Entre los prófugos que no fueron encontrados estaba Paña. En su nuevo período de libertad cumplió 20 años y en la primera semana de junio de 2016 volvió a caer en un control de rutina en Cavia y Cabassa, de barrio Parque Casas.

Paña pasó dos años en prisión a la espera de un juicio hasta la última semana de 2018 donde el juez Juan Andrés Donnola homologó el procedimiento abreviado que lo sentenció a 11 años y 6 meses de prisión por el delito de homicidio simple en un acuerdo celebrado por el fiscal de Homicidio Dolosos, Miguel Moreno y su abogado defensor Daniel Kantor.

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