Edición Impresa, Policiales

Adolescente en peligro

Un hostigamiento sin fin

Brian F. tiene 15 años y desde agosto es blanco constante de la Policía. Lo balearon, le dispararon con postas de goma y la semana pasada lo detuvieron sin informar el arresto a la Fiscalía. La defensa presentará otro recurso.


La mañana del pasado jueves 28 de abril Brian Leonel F., un adolescente de 15 años, fue arrestado por uniformados de la seccional 18ª. La detención recién fue informada a la Fiscalía 13 horas después, bajo la acusación de una tentativa de robo. Según su mamá, fue golpeado en el calabozo y cuando lo subieron al patrullero los agentes le preguntaron si él era Brian Maciel, un adolescente que, al parecer, estaban buscando. Maciel era uno de los mejores amigos de Brian Leonel y horas más tarde, durante la madrugada del viernes, fue asesinado de un disparo en la espalda por un policía retirado que declaró que el chico le quiso robar. La detención de Brian Leonel se sumó a una serie de hostigamientos por parte de la fuerza policial que el joven sufre desde agosto del año pasado, cuando quedó al borde de la muerte tras ser baleado por otro ex uniformado en el barrio San Francisquito.

Según contó Mabel, su mamá, a El Ciudadano, el jueves 28 de abril Brian Leonel salió de su casa de Alsina al 3000 a las ocho de la mañana. A la vuelta, se encontró con un amigo. Minutos después, llegó la Policía y se los llevó detenidos. Cuando lo subieron al patrullero, uno de los agentes le agarró la mano y, torciéndole los dedos, le dijo: “¿Vos sos Brian Maciel, no?”. Brian sostuvo que no y marcharon a la comisaría 18ª. Los vecinos avisaron a su madre, que fue corriendo a la seccional. Mabel llevó los documentos del chico, pero no dejaron que lo viera y le dijeron que iba a quedar alojado en el calabozo. Recién a las 21, la detención fue informada a la Fiscalía, desde donde ordenaron que pasara la noche en el Instituto para la Recuperación del Adolescente.

Esa madrugada, la del viernes 29, y en jurisdicción de la misma comisaría, alrededor de las 5.30 un joven de 18 años fue asesinado en la esquina de Garay y San Nicolás, en San Francisquito. El homicidio se produjo cuando Hugo Oscar Q., un policía retirado de 54 años, se resistió a un robo y le disparó al presunto ladrón un tiro letal por la espalda. La víctima era Brian Ezequiel Maciel, el mismo chico con quien habían confundido a Brian Leonel menos de 24 horas antes. El ex policía recibió domiliaria por 30 días.

Brian Leonel y su tocayo Brian Maciel eran vecinos pero, sobre todo, eran mejores amigos. Se habían criado juntos en el mismo pasillo de San Francisquito, a pocas casas de diferencia. Según Mabel, la noticia de la muerte de su amigo sumió a Brian Leonel en una tristeza mayor a la que ya vive desde hace meses.

Es que, desde agosto del año pasado, la situación que atraviesa junto con su familia levantó la preocupación no sólo de la defensa pública, sino también de la Secretaría de Niñez, Adolescencia, la Dirección de Seguridad Comunitaria y la Subsecretaría de Derechos Humanos. De hecho, representantes de estos organismos estatales se juntaron para aunar fuerzas y encontrar una solución a los permanentes hostigamientos por parte de la fuerza policial que sufre el chico de 15 años, que por su edad no es punible. Sin embargo, hasta el momento poco ha avanzado la Fiscalía en la investigación del hecho que desencadenó la situación actual.

Todo empezó el sábado 22 de agosto del año pasado cuando Brian resultó herido en un episodio sobre el cual hubo versiones antagónicas desde un primer momento y que involucran a Hugo F., otro ex agente policial, de 51 años. Según el chico, ese día iba en moto con un amigo y el hombre le disparó desde el techo de una casa de pasaje Santa Isabel al 3500, en San Francisquito, para después bajar y dispararle varias veces más a una distancia más corta. Su amigo logró escapar y fue a buscar a su familia. Mientras, el ex policía lo arrastró hasta la puerta de su casa y, según Brian, no le volvió a disparar porque se metió una vecina. Al lugar llegó personal de la seccional 18ª, casi al mismo tiempo que Mabel y sus hijas. Según su relato, cuando un patrullero se llevó a Brian al hospital, varias personas armaron la escena: apareció un revólver, la moto fue arrastrada desde la esquina hasta vereda de la vivienda del tirador y para terminar dispararon con el 32 contra el frente de la casa.

La versión del ex policía fue otra. Y también fue la única brindada oficialmente. Primero fuentes policiales dijeron que le disparó a Brian para defender a su yerno de un robo por parte de dos chicos. Después declaró que quisieron robarle a una mujer y que les disparó cuando se iban. Brian recibió cinco disparos, varios por la espalda, y estuvo varios días en coma y pasó dos meses internado. Las secuelas perduran hasta hoy en problemas respiratorios y dificultades para moverse.

La investigación de la balacera recayó en la fiscal Marisol Fabbro pero, durante meses, el único sospechoso por el hecho fue el mismo Brian, por tentativa de robo.

En diciembre, Brian declaró por primera vez ante Fabbro, y contó su versión. Fue el único testigo. Para la versión del ex policía la Fiscalía entrevistó al tirador, a su hija, a su yerno y a un hombre que fue a hacer una denuncia a la comisaría 18ª. Pero los problemas con los uniformados no habían terminado. El 22 de diciembre agentes de la 18ª allanaron su casa sin orden judicial y lo detuvieron, siempre según la familia. Para justificar su accionar, dejaron sentado que era por intento de robo de una cartera.

Su mamá quiso resistir el allanamiento y también marchó presa a la 18ª. Quedó imputada por amenazas calificadas. Los dos fueron liberados a las 14.30, la misma hora a la que tenían que presentarse en Tribunales por una la audiencia donde la defensa pública presentó un habeas corpus para cuidar la libertad de Brian. Ese día el juez Hernán Postma rechazó el pedido de la defensa y sostuvo que el menor no corría peligro. El fallo fue apelado y la Cámara Penal revocó la decisión del magistrado. Por esto, ayer el habeas corpus iba a ser tratado nuevamente en una audiencia solicitada por el defensor provincial Gabriel Ganón, quien estuvo acompañado por representantes de la Secretaría de Niñez y el asesor de Menores Daniel Papalardo.

Para sorpresa de todos, la audiencia fue presidida por el mismo juez que rechazó el habeas corpus en diciembre. Por esta razón, Ganón solicitó su incompetencia por no tener imparcialidad en la causa. Postma aceptó el pedido de inhibición y el recurso deberá ser tratado en una nueva audiencia con otro magistrado.

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