Ciudad, Edición Impresa

Un homenaje a Olmedo en el patio de su casa

Por Graciana Petrone. El centro comercial Mercado Pichincha recordó al genial humorista con una fiesta en Rosario Norte.


Con música, disfraces, caricaturistas en vivo y, sobre todo, con humor, muchos rosarinos disfrutaron ayer de La noche del Negro en las puertas de la Estación Rosario Norte, de avenida Aristóbulo del Valle y Callao. Se trató de un homenaje a Alberto Olmedo organizado por el centro comercial a cielo abierto Mercado Pichincha. La propuesta, además, pretende instalar en la ciudad un festival dedicado al capocómico, que se repetirá cada año en el mes de la muerte del actor, ocurrida trágicamente hace 26 años en Mar del Plata.

En la entrada de lo que fue la vieja estación de trenes de barrio Pichincha se montó un escenario por el que tocaron los grupos Perro Suizo, Batucada rosarigazina y Chino Suárez y su banda, entre otros músicos. También hubo cuadros humorísticos con las actuaciones de Osvaldito (ex integrante del dúo Marca Cañón) y la compañía de improvisación The Jumping Frijoles.

Uno de los invitados de honor de la noche fue Chiquito Reyes, amigo de la juventud de Olmedo y de quien el cómico tomó su nombre para crear a uno de los personajes más recordados. “Su humor trasciende las generaciones, fijate que los pibes que organizan este festival no tienen más de 35 años, lo que te muestra que el Negro vive”, dijo a El Ciudadano minutos antes de que la primera banda sonara en el escenario.

“El Negro falleció el 5 de marzo y en Rosario muchos medios ni se acordaron de su muerte, por eso me parece bárbaro que este grupo de muchachos jóvenes hagan esta movida”, continuó Reyes.

El entrañable amigo del actor dijo, a modo de reflexión, que a Olmedo hay que recordarlo con alegría: “Fue un tipo que alegró a mucha gente. Hasta el día de hoy uno se encuentra con personas que cuentan que andaban en la mala o que tenían algún pariente enfermo pero esperaban con ansias la llegada de su programa porque él les hacía pasar un momento bárbaro”.

A quien parece haber dejado huella en serio el actor rosarino, es Ángel Barboza, de 49 años, un hombre que ayer sobresalía entre los asistentes por estar vestido con sombrero y smoking negros emulando al Rucucú que Olmedo inmortalizó en No toca botón.

“Olmedo es el más grande, el único, es simplemente mi ídolo”, dijo Barboza, quien además tiene un importante parecido con uno de los más recordados humoristas del país.

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