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Opinión

Un frente programático


Un frente con grandes acuerdos públicos es necesario para la carrera hacia la Casa Gris.

Desde principios de año hemos visto un constante peregrinar de dirigentes de diversos espacios políticos opinando sobre la conformación o no de un espacio único opositor a Cambiemos, o la incorporación lisa y llana de dirigentes del justicialismo y del Partido Socialista a un frente común, aunque muchos pusieron límites planteando la discriminación política e ideológica de amplios sectores del campo nacional y popular por haber apoyado el gobierno nacional que finalizó el 10 de diciembre de 2015.

Lo cierto es que, lejos de hablar claro y transparentemente para que todos podamos entender los trasfondos de estos planteos, nos vemos obligados a leer entre líneas y adoptar una posición madura y adulta siempre y cuando el objetivo de la discusión sea que nuestra provincia avance hacia una mejor calidad de vida de sus habitantes y no el logro de objetivos personales.

Evidentemente, teniendo en cuenta los últimos resultados electorales santafesinos que revelan un crecimiento sostenido de Cambiemos y un decrecimiento directamente proporcional del Frente Progresista, surge la necesidad de los componentes de estos últimos de diagramar nuevas estrategias electorales, que intenten modificar una situación real y concreta.

De hecho vemos que un componente importante de ese Frente, una gran parte del radicalismo, propone una realineación y se va incorporando lenta pero constantemente al otro frente liderado por el PRO.

Esta situación genera una debilidad en las raíces territoriales del Frente Progresista, y la incorporación de sectores del justicialismo, aunque en forma selectiva, surge como un intento de reparación de dicho déficit.

Pero veamos las cuestiones macro de la provincia. Cuando el gobernador Miguel Lifschitz termine su mandato se habrán cumplido doce años de gobierno del Frente Progresista y la situación de este frente hacia el electorado no es la mejor. Los electores buscan una alternativa de cambio y coincidimos con muchos dirigentes que se han expresado que, a la luz de lo que ha hecho hasta ahora, el gobierno de Cambiemos a nivel nacional no es lo mejor que le pudo pasar a las mayorías nacionales, por lo que sería importante juntarnos entre todos los que no queremos replicar esas políticas en la provincia de Santa Fe.

Este Frente o Alianza no tendría que dar respuesta únicamente a problemas electorales de diversos sectores, tendría que ser un frente programático con acuerdos puntuales preestablecidos que todos los participantes deberían públicamente suscribir y comprometerse a cumplir.

Uno de esos puntos fundamentales fue planteado recientemente por uno de los legisladores nacionales de Santa Fe: ¿qué políticas vamos a implementar para salvar a las empresas de nuestra provincia que le dan trabajo a los santafesinos y que se encuentran seriamente amenazadas por las políticas económicas implementadas por Mauricio Macri?

Generar políticas concretas que tiendan a defender el tejido social de nuestra provincia surge como una prioridad, y todas las decisiones que se tomen en todas las áreas lo deben tener como principal objetivo.

No se advierte en este intercambio de opiniones cuáles serán las propuestas para defender a los más humildes, a los trabajadores, a los sectores medios que viven de su trabajo, a los jubilados y pensionados, a las pymes en el marco del desarrollo industrial nacional, al campo científico tecnológico y la defensa permanente de los derechos humanos; todos sectores profundamente castigados por el gobierno de Macri.

Discutir y acordar cuál es el rol del Estado en la distribución de la riqueza donde la justicia social y la independencia económica sean un pilar fundamental resulta prioritario para un frente sólido y con futuro exitoso.

Hasta ahora no vemos que ninguno de los dirigentes que se han expresado hayan realizado un planteo profundo y responsable, que pueda generar compromisos fuertes y viables en el tiempo.

Los rejuntes no son buenos, ya que se separan ante el primer escollo y, si eso pasa en una alianza que llega al poder, desestabiliza fuertemente al gobierno y a las instituciones y genera un profundo descreimiento en los ciudadanos, dejando una profunda cicatriz.

Ya hemos tenido en nuestro país experiencias de ese tipo que es mejor no volver a repetir…

(*) Presidenta del Partido del Progreso Social