Sociedad

Contra el olvido

Un crimen patronal. Villa Consttitución, 1975

El pasado jueves 16 de agosto se presentó en La Toma el ensayo-investigación de Carlos Ghioldi sobre la intervención a la Unión Obrera Metalúrgica y la represión a la toda la población del sur santafesino, y la huelga y resistencia de los vecinos. Opina el autor.


Carlos Ghioldi / Especial para El Ciudadano

Esta aproximación a una de las luchas más heroicas del movimiento obrero en Argentina es un trabajo que intenta dos objetivos centrales. Primero el de homenajear y reflejar a un movimiento de los trabajadores y el pueblo que enfrentó de manera ejemplar, con una valentía incomparable, una de las acciones represivas más violentas que precedieron al terrorismo de Estado de la dictadura cívico militar. En segundo lugar, presentar con todas las letras que se trató de un “crimen patronal”. Que las empresas metalúrgicas más importantes fueron los beneficiarios directos de esta acción salvaje. Que desde un largo tiempo ya venían propagandizando la necesidad de terminar con la experiencia de los sindicalistas clasistas, y exigiendo a las conducciones sindicales tradicionales que tomaran cartas en el asunto.

Actuando como una verdadera “usina de ideas”, el diario de la oligarquía un año antes incitaba a la realización de una acción represiva que luego tomó forma en el denominado operativo “Serpiente Roja del Paraná” de marzo de 1975,  llevado adelante inventando descaradamente la existencia de un supuesto complot subversivo.

Bajo la vigencia formal del régimen democrático-burgués, en ningún momento tuvieron prejuicio en asesinar, secuestrar, torturar (dentro de las empresas o dentro de la seccional sindical local metalúrgica que había sido intervenida), poner bombas y ametrallar hasta las fiestas de cumpleaños en los barrios obreros.

En esas circunstancias, un Comité de Lucha reemplazó a los dirigentes detenidos el primer día del operativo, acompañado por la bronca, la dignidad y la moral de los trabajadores metalúrgicos de Villa Constitución, que sostuvieron una admirable huelga de 61 días.

Con reuniones clandestinas, un boletín de huelga, un fondo de lucha y resistencia en los barrios llegaron hasta la realización de una huelga general regional que generó una movilización de 12.000 personas (sobre una población de 28.000 habitantes) que no se amedrentaron ante los helicópteros y el fuego de metralla.

No fue casual que la empresa Acindar apareciera fuertemente implicada en las investigaciones de la Conadep años después por un campo de concentración que funcionó dentro del predio fabril y solamente un oportuno robo a los Tribunales de Rosario, en 1984 (que se llevó justamente esos documentos), le ha permitido tantos años de impunidad.

En este escrito expresamos un homenaje a un movimiento obrero y popular que con organización y solidaridad enfrentó un crimen patronal, perpetrado por sus esbirros, cómplices y secuaces.

Destacamos  que la lucha se llevó adelante defendiendo a una conducción sindical local, recientemente renovada, y que reclamaba derechos laborales dentro de las fábricas.

Se trata de un trabajo que interpela el accionar que los empresarios llevaron adelante cuando no estuvieron dispuestos a soportar el cuestionamiento a su dominio totalitario dentro de los establecimientos, aunque formalmente estuviesen en vigencia las libertades democráticas.

Una experiencia de lucha que los trabajadores debemos tener siempre en cuenta. Que nunca debemos olvidar.

Secretario Gremial CTA de los Trabajadores  Rosario. Presidente  de la Cooperativa de Trabajadores en Lucha – La Toma

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