Edición Impresa, Policiales

Barrio Municipal

Un chico de 18 años, baleado en la cabeza en zona sur

El muchacho estaba muy grave, internado en el Heca, y la Policía detuvo a un joven que al parecer no fue autor del disparo.


Un joven de 18 años pelea por su vida después de recibir un balazo en la cabeza. El ataque ocurrió anteanoche en el barrio Municipal, en el sur de la ciudad. De acuerdo con la información policial, los vecinos llamaron al 911 porque escucharon dos disparos y, minutos después, la Policía lo encontró herido. A partir de las imágenes aportadas por la sala de monitoreo, se determinó que el chico llegó al barrio en un auto y, minutos después, regresó corriendo y disparando. El otro muchacho, de 24 años, que había quedado en el vehículo, fue detenido en La Granada, aunque voceros judiciales sostuvieron que no sería el autor del disparo que dejó a la víctima en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca).

Según lo informado por voceros del Ministerio de Seguridad, Juan Saturnino S., de 18 años, fue encontrado por personal del Comando Radioeléctrico y la Policía de Acción Táctica en Lamadrid al 100 bis, en el barrio Municipal, anteanoche alrededor de las 22.45. El chico presentaba un disparo con orificio de entrada y salida en la cabeza y fue asistido en el lugar por el Sies, que lo llevó al Heca. Según sus dichos a los uniformados, lo hirieron cuando salía del complejo.

Después, y siempre según esta versión, el Comando hizo una recorrida hasta llegar a una casa donde había manchas de sangre y fue encontrada una ojiva. En tanto, desde la central de monitoreo de las cámaras de seguridad del 911 informaron a los uniformados que poco antes de los disparos escuchados por vecinos Juan bajó de una camioneta Ford Escord gris plata y entró al complejo. A los pocos minutos, las imágenes mostraron que volvía efectuando disparos. El auto arrancó y  en la esquina de las avenidas Batlle y Ordóñez y Oroño bajó un joven que iba al volante.

Este segundo muchacho, identificado como Brian M. de 24 años, fue detenido en Cazadores al 2000, mientras que el auto sin ocupantes fue encontrado en calle Manfredi.

Durante la madrugada llegó a la comisaría 11ª, con jurisdicción en la zona de los disparos, el papá de Juan S., un hombre de 43 años que contó que se enteró de lo que había pasado por un vecino. El hombre sostuvo que esa noche su hijo salió con dos amigos en la camioneta Ford gris.

La investigación de la tentativa de homicidio contra Juan S. quedó en manos del fiscal Florentino Malaponte. El chico quedó internado en el Heca en grave estado y, según información judicial, contaba con un pedido de captura del Juzgado de Menores por una causa de julio de este año.  De acuerdo con voceros del caso, se tomó declaración a los que estaban con él antes de que saliera de su casa así como a su familia. “Por testimonios habría ido a comprar droga y algo salió mal”, sostuvieron fuentes judiciales y agregaron que los autores de los disparos no fueron los mismos con los que llegó al barrio.

Esta semana, dos primos fueron asesinados con 20 horas de diferencia en las inmediaciones de esta zona, escenario de sangre y tiros desde hace más de una década. Los dos se llamaban Franco Carballo y los investigadores deducen que el primer crimen fue un error corregido más tarde con otra muerte. Como una suerte de efecto colateral en la sangrienta violencia que enfrenta a los sectores más vulnerables de barrio Municipal, Parque del Mercado, el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates y Tablada, que en los últimos meses, desde marzo, se resume en 14 entierros. Disputas de economías ilegales que se dirimen a tiros los territorios del narcomenudeo, el paravalanchas de Newell´s y que parecen ser un espiral de violencia sin fin.

Sólo en octubre cinco personas fueron asesinadas en ese sector de zona sur. El crimen de Marcelo Ponce, un mecánico de 34 años que vivía en el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates, ocurrió la madrugada del 30 a pocas cuadras de su casa, tras ser emboscado en el lindero Fonavi del Parque del Mercado. Su nombre estaba en la lista de admisión de los 80 barras de Newell’s y, según varios vecinos, tenía problemas con las distintas facciones relacionadas con el  paravalanchas rojinegro. Se lo vinculaba como un hombre de confianza del asesinado jefe de la barra leprosa, Matías “Cuatrerito” Franchetti. Pero tras el asesinato de este, a comienzos de junio en la puerta del estadio del parque Independencia, se habría asociado con la competencia, lo que amplía el abanico de sus presuntos agresores.

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