Policiales

Saga del sur

Un chico de 14 años envuelto en una trama criminal

Figura como sospechoso en reciente doble crimen de barrio Municipal y por su edad no es punible: está a cargo de la Subsecretaría de Niñez. La familia sugirió que quede alojado en una comunidad terapéutica bonaerense debido a un problema de adicciones


El crimen de los amigos ocurrió el 27 de abril pasado en Grandoli y Gutiérrez, en barrio Municipal.

Un adolescente de 14 años que está mencionado en el doble crimen de los amigos ocurrido el 27 de abril pasado en Grandoli y Gutiérrez, en barrio Municipal, fue demorado por uniformados cuando el Estado provincial llevó adelante una intervención en el Fonavi de Lola e Hipócrates el martes pasado. Apenas la Fiscalía tomó conocimiento, derivó el caso a la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia debido a que el chico, por su edad, no es punible. En ese marco y luego de una serie de reuniones entre el personal de Niñez y los familiares surgió la directiva de que quede alojado en una comunidad terapéutica, ubicada en la provincia de Buenos Aires, para tratar sus problemas de adicciones, contaron fuentes judiciales.

El último viernes 27 de abril, la humedad y el calor hicieron que alrededor de las 18 los vecinos de la cuadra de avenida Abanderado Grandoli al 4900 salieran a la vereda. Esa zona es conocida como Las Pasarelas o los ABC. En una de las entradas, charlaban y tomaban gaseosas tres amigos: Ricardo “Chicho” Gómez, Lucas “Picachu” Vieyra, ambos de 28 años, junto a Tomás “Tommy” Escolino, de 18. Los viernes era una juntada obligatoria y, ese día, esperaban al resto del grupo.

Ese mes había sido especial para la zona sur debido a que recrudecieron los enfrentamientos entre los Caminos-Segovia (con apoyo de la banda de Los Monos) y los Ungaro-Funes, disputa que lleva más de una década para establecer quién se queda con el liderazgo del territorio en la zona sur.

Chicho, Picachu y Tommy organizaban la juntada de la noche cuando un pibe en una moto Honda Tornado paró a unos 30 metros; se bajó, y abrió fuego con una ametralladora contra el grupo de amigos, dijeron los vecinos. A los investigadores, los testigos les dijeron que los homicidas llegaron en un auto color bordó. Después, la mecánica del ataque coincidió: Chicho recibió varios tiros, uno de ellos fue en la cabeza y murió en el acto.  Tommy quiso refugiarse en la entrada del edificio, pero no llegó. Un balazo le dio en el pecho y se desplomó un poco más adelante que Chicho. Picachu también fue alcanzado por la ráfaga: recibió un disparo que le traspasó el brazo y el tórax. Leonardo “Leo” F., de 45, estaba paseando su perro más cerca del ingreso principal a la torre y también fue blanco de los plomos: terminó herido en el glúteo y en una pierna. En el lugar, los uniformados recolectaron 30 vainas servidas calibre 9 milímetros.

Picachu resistió casi 72 horas y al lunes siguiente los médicos del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) informaron que había fallecido. Tommy luchó muchísimo para sobrevivir. Con el apoyo de familiares, amigos y vecinos, la sigue peleando en la sala de cuidados intensivos del hospital Provincial.

Hipótesis

Con respecto a la investigación, a los pesquisas se les presentaron diferentes escenarios para considerar el móvil del brutal ataque contra los tres amigos. En ese mes, la saga del sur había sido responsable de diez crímenes y ocho baleados. Uno de esos homicidios fue el de Rubén “Tubi” Segovia, asesinado a traición tres días antes en el pabellón 8 de la cárcel de Coronda, el cual compartía con integrantes del clan Caminos.

Los vecinos también estaban confundidos sobre la autoría del ataque. Por ese tiempo, ya les habían avisado que la gente de Tubi quería vengar la muerte de su líder con un ataque a cualquiera que viva en barrio Municipal. También sospechaban que la alianza Funes-Ungaro hubiera aprovechado la situación para atacar el fuerte de los Caminos. Lo que siempre sostuvieron los habitantes fue que los jóvenes no tenían nada que ver con las bandas de la zona.

Otro dato que surgió apenas ocurrió el ataque fue que el blanco pudo haber sido Chicho, porque tenía un hermano detenido en el pabellón 2 de Coronda donde también se alojan integrantes del clan Caminos, el cual mantenía una sociedad con los Segovia, al menos hasta el día de su asesinato. Esta teoría se descartó casi de inmediato porque el hermano de Chicho no estaba en ese penal.

Para los allegados a las víctimas, el autor de la balacera fue un pibe “re-chico” que como vio que había un grupo en una de las entradas de barrio Municipal los atacó para hacerse ver con los jefes de una de las bandas contrarias a los Caminos: el clan Funes. “Acá no importa si estás en la banda o no. Si sos del barrio te matan para demostrarles a los Caminos que pueden entrar en su territorio y hacer lo que quieran”, agregaron vecinos en dicha oportunidad.

Lola Mora e Hipócrates

La identidad de ese pibe “re-chico”, la cual repetían algunos testigos a los policías, lejos de dejar de sonar se hizo más fuerte con el correr de los meses y el martes pasado los uniformados se toparon con él en la intervención multiagencial que realizaron en el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates. Estaba en uno de los 24 departamentos usurpados que allanaron las fuerzas de seguridad para devolvérselos a sus propietarios.

Fuentes judiciales explicaron que debido a que el adolescente de 14 estaba mencionado en el doble crimen de Chicho y Picachu los uniformados dieron intervención al fiscal a cargo del caso, quien derivó el caso al personal de Niñez. “Luego de una serie de reuniones con los familiares del chico acordaron el traslado a una comunidad terapéutica en la provincia de Buenos Aires para tratar sus adicciones”, explicaron las fuentes para agregar que la Fiscalía sólo intervino cuando lo encontraron y en la coordinación del traslado.

 

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