Tecnología

No es ciencia ficción

Un argentino en el equipo inventor de robot que sana tejidos

Se introduce en el cuerpo y, programado por computadora, ejerce fuerza de tracción controlada sobre los órganos para hacerlos crecer. Será utilizado para solucionar malformaciones congénitas en bebé, entre otras posibilidades


Ignacio Berra, integrante del equipo de trasplante cardíaco del Garrahan y reciente ganador del Premio Innovar (Foto: Agencia CyTA).

Un equipo internacional de investigadores, del que participó un cirujano argentino del Hospital Garrahan, diseñó un robot en miniatura que al ser implantado en el cuerpo será capaz de regenerar tejidos. El desarrollo fue publicado en el último número de la revista científica Science Robotics. Las pruebas en cerdos tuvieron éxito y ahora imaginan múltiples usos en humanos.

El trabajo fue realizado en Estados Unidos y el dispositivo hasta ahora logró alargar el esófago en cerdos, pero en el futuro esperan utilizarlo para corregir defectos congénitos de ese y otros órganos en bebés, niños y adultos.

Los investigadores de seis países, liderados por el doctor Pierre Dupont, del Hospital de Niños de Boston y la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, diseñaron dos anillos biocompatibles de 30 milímetros de diámetro que, programados desde una computadora, ejercen automáticamente fuerzas de tracción sobre el órgano en el que se implantan para “hacerlo crecer”.

“Ese estímulo mecánico sostenido induce la proliferación celular”, explicó a la Agencia CyTA de la Fundación Leloir el doctor Ignacio Berra, integrante del equipo de trasplante cardíaco del Garrahan y reciente ganador del Premio Innovar por un sistema que aumenta la disponibilidad de órganos para esa intervención.

La primera prueba del robot se hizo sobre cerdos: en sólo 15 días, el método logró que se alargara un 75 por ciento una parte del esófago sin modificar el diámetro ni producir molestias aparentes en los animales.

Buscan usarlo en bebés con una malformación genética

En una siguiente etapa, el diminuto implante robótico podría ser ensayado en bebés que nacen con atresia de esófago, una malformación congénita que, en la mayoría de los casos, impide la adecuada conexión de ese tubo con el estómago, explicó Berra.

“Este nuevo tratamiento evitaría la sedación, la ventilación mecánica y la parálisis, que actualmente se requieren para los casos más difíciles”, dijo el experto.

Los autores del estudio planean aplicar ese robot en patologías más severas, como el síndrome del intestino corto, la enfermedad de Crohn en adultos o una infección grave o cáncer que requiera la extirpación de un gran segmento del órgano digestivo.

“Hay que hacer investigaciones adicionales antes de pasar a los ensayos clínicos”, advirtió Berra.

 

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