Miradas, Observatorio

Libros de plástica

Un amoroso despliegue de paisajes argentinos

“T.R.I.P.A.” es un libro de Editorial Ivan Rosado que abre un amplio abanico de modos de sentir, pensar y representar las diversas latitudes del país, tanto reales como imaginarias. Contiene reproducciones que ofrecen un registro de regiones a partir de diversas obras fuertemente datadas


Maite Acosta / Especial para El Ciudadano

Hace dos meses Maximiliano Masuelli presentó T.R.I.P.A., Trabajo de Registro e Investigación sobre Paisaje Argentino, libro de Editorial Iván Rosado que abre un amplio abanico de modos de sentir, pensar y representar casi todas las latitudes de nuestro país, tanto las reales como las imaginarias.

Este primer tomo es parte del trabajo que el editor, también artista y gestor, le dedica desde 2010 al registro, reproducción y colección de pinturas, dibujos y grabados realizados entre principios de siglo XX hasta 1985.

Inventario independiente

Maxi recuerda cuando su abuelo Raúl Martínez lo llevaba a ver muestras: ésa fue su formación. Y por eso a él está dedicado este libro.

El amor al arte, transmitido a través de catálogos y diarios, trascendió la niñez y hoy se manifiesta en estas páginas que mucho tienen del dinamismo del archivo personal: “Para mí el arte es algo del minuto a minuto, me interesa conocer líneas distintas. El arte está permanentemente con nosotros y se va a reproducir de muchas maneras diferentes”.

En este nosotros está presente Ana Wandzik, compañera de vida y de muchos proyectos que incluyen a Iván Rosado y con quien pudo conversar durante varios meses acerca del contenido de T.R.I.P.A. viendo más de 80 libros en la mesa de su living. Es por eso que su editorial era la más adecuada para este proyecto.

La importancia de volver a ver

Maxi siempre compartió todo el material que recopilaba, lo subía a diferentes plataformas, armaba carpetas, escaneaba, sacaba fotos en
muestras.

También organizaba charlas, muestras, con publicaciones muy diversas. Así surge este primer tomo, y una de las decisiones
editoriales que tomó es que no haya más de tres imágenes de cada artista, el resultado son 190 reproducciones de obras: “Dentro del arte argentino, específicamente en el paisaje, hay muchos nombres que, en un momento determinado, han tenido mucha participación en su
escena y quizás por las generaciones que se van tratando después se van dejando a un lado.

No creo que sean artistas olvidados o que uno rescata, porque hubo otras personas que investigaron la obra de estos artistas. Pero lo que se intenta
desde Iván Rosado es poner en circulación todo este material para que se vuelva a ver en este contexto.

Creo que todo sirve para que se vean cada vez más imágenes”. T.R.I.P.A. habilita un amable recorrido a partir de los 167 artistas inventariados, y que son parte de un archivo mayor: “Hay un registro variado de regiones del país, hay obras más abstractas, otras más modernas, mitos, leyendas, imágenes tradicionales y otras no tanto”.

El recorte temporal son estos ochenta años en los que Masuelli destaca “un cariño por las orillas y las barrancas”, que percibe diferente a partir de los años 80 cuando se vuelve al paisaje desde otro lugar, más contemporáneo, se lo toma como cita, como ironía, como un material más conceptual y por eso ahí hace un corte.

Variopinto espectro de datos

Uno de los artistas que podemos ver es Luis Ouvrard, rosarino que espera hasta los 67 años para hacer su primera muestra individual cuando encuentra una imagen que lo representa, si bien desde sus 17 años exponía en salones. Su obra Osamenta (1983) aparece en la página 73, es un paisaje que remite a la llanura, al horizonte pampeano, la cabeza de vaca acompañada de una flor y un cielo nuboso.

De este autor se comparten también algunas palabras: “En la madrugada ya estábamos sobre la barranca, esperando que el sol saliera y tiñera de oro los árboles y ranchos y se levantara esa bruma tan cara a los maestros impresionistas”.

Es hermoso el modo sutil en que aparecen, cada 13 hojas, notas como ésta que acompañan y aportan aún más calidez al ritmo de lectura.

Estos comentarios abren inquietudes, sitúan a cada artista en geografías particulares, sugieren universos, especifican modos de circulación de las obras, presentan diferentes galerías y salones: “Elba Villafañe reflejó en sus estampas leyendas y tradiciones del norte argentino. En la búsqueda de atmósferas cristalinas Luis Cordiviola se afincó en Cabalango. Lucrecia Moyano tomó apuntes en acuarela de las playas de Mar del Plata.

Juan Del Prete tomó apuntes del Riachuelo e Isla Maciel en cientos de cartones, algunos frescos aún eran dejados en el lugar. Alfredo Spampinato fue un amante de la llanura, ranchos, osamentas y avestruces. Enrique Gandolfo fue un creador de telas en las que el paisaje del campo se resuelve en mansedumbre y dulzura. María Laura Schiavoni definió a sus pinturas como “paisajes espirituales””.

Al final del libro también hay un índice de artistas por abecedario y un detalle de la procedencia de las imágenes: en qué página está reproducido y si hay datos sobre la obra. Por último, el detalle bibliográfico. Junto a Osamenta hay un paisaje de Ricardo Suspisiche, Pintor islero, y en la anterior un dibujo de un gran árbol de María Carmen Portela.

Esta impronta del collage es muy importante en la edición de T.R.I.P.A.; las reproducciones no tienen un orden específico, sino que van apareciendo al compás del modo de pensar de su autor, curioso, anárquico y poético.

Y así también es el juego con la tipografía que va variando de formas y tamaños según el caso, lo importante es que nunca es de forma tradicional. Todas las imágenes son en blanco y negro: “Eso lo unificó todo, ya que había diferentes procedencias y calidades de las imágenes, no se trata de una galería de imágenes para ver la paleta de un autor sino de poner a disposición una cantidad variopinta de material. Me interesa más la idea del dato”.

Desde y hacia todas las latitudes

“Quisiera pintar inconfundiblemente imágenes de la tierra argentina en las que se vea algo de su tremenda realidad y de su misterio”, dice Gertrudis Chale en la página 37. Hace falta un movimiento constante para dar cuenta de las diferentes latitudes de nuestro país.

La incomodidad que genera salir de la “zona de confort” del paisaje más conocido, en el que se vive, nos permite ver por ejemplo la obra de Calixto Mamaní, salteño que pinta un paisaje sugerente, cargado de cierta oscuridad por la escena que protagonizan aves de rapiña, caballos y otros seres.

Podemos encontrar también collages del reconocido Antonio Berni, y lo interesante es que esté cerca de un grabado de Ana Josefa Bettini, “cordobesa que produjo mucho menos que Berni pero que dentro del paisaje hizo un gran aporte” agrega Masuelli.

También hay pinturas de Dignora Pastorello, como Visión de San Telmo y otras de Yente “la primera pintora modernista que realizó paisajes del balneario Reta de Buenos Aires.

Todo eso es paisaje argentino. El paisaje tiene la posibilidad de dar a aparecer obras más surrealistas, impresionistas, o naif, apuntes, pinceladas sueltas. Y especialmente los artistas que han venido de Europa le han aportado un misterio, por tener cerca a las vanguardias europeas en las primeras décadas del siglo pasado.”.

Un bucle en Arroyito

Desde 2012, Maxi Masuelli junto a Ana Wandzik llevan adelante la editorial Iván Rosado. Si bien unos años antes, desde 2009, significó muchas cosas más, fueron mutando y transitando por ocho locales diferentes, hicieron ediciones de fanzines, muestras, lecturas de poesías.

Siempre generando espacios para celebrar el encuentro y el arte en muchas de sus formas. Una de las series de esta editorial está dedicada particularmente a artistas, se llama Maravillosa Energía Universal y en su catálogo se puede encontrar a Mele Bruniard, Juan Grela, Rodolfo Elizalde, Max Cachimba, Augusto Schiavoni, Claudia del Río, Diego de Aduriz, Juan Hernández, Mariette Lydis, Delfo Locatelli, Ouvrard, Daniel García.

Cada libro tiene el formato que le corresponde, puede contener solo imágenes, sólo texto o una mixtura entre éstos. Muchos de esos libros se pueden encontrar en El Bucle: Arte Argentino de los últimos siglos, el espacio que hoy tienen en Arroyito. Masuelli tiene mucho material recopilado en estos años, tanto como para un par de tomos más de T.R.I.P.A. Por el momento, podemos disfrutar del primero

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