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Control de tránsito

Ultiman detalles para largar con la narcolemia

La Municipalidad trabaja en el llamado a licitación para la compra de los equipos de medición.


El municipio avanza en instaurar la “narcolemia”, el control de consumo de drogas de venta ilegal en automovilistas. Esta medición convivirá con la de alcoholemia, aunque con dispositivos diferentes. A casi dos años de la aprobación de la ordenanza, la reglamentación está en etapa de análisis jurídico y legal de cara a licitar la compra de los equipos de control en calle. Confirmaron que una vez en marcha cualquier consumo de cocaína y marihuana detectado llevará a la remisión del vehículo. A diferencia del alcohol, que tiene un nivel permitido de 0,5 gramo de alcohol por litro de sangre, no se tolerará presencia alguna de estas drogas. En una segunda etapa está previsto ampliar la detección a anfetaminas, opiáceos, metanfetamina y metadona, pero no de psicofármacos como las benzodiazepinas, que son conocidas por sus nombres comerciales Rivotril y Alplax. Tampoco, siempre según indicaron desde Servicios Públicos, se permitirá la conducción cuando se detecten señales de fatiga.

“No se va a perseguir al consumidor sino que se va a garantizar la seguridad integral en la calle por posible siniestros. Tal vez en 15 días haya novedades”, adelantó a El Ciudadano el director de Tránsito municipal, Gustavo Adda.

Ni poco ni mucho

“Cualquier consumo (por el cannabis y cocaína) lleva al positivo. La ley nacional de Tránsito y las ordenanzas establecen la prohibición de sustancias ilegales y legales (el máximo establecido para alcohol en automovilistas es de 0,5 gramo de alcohol por litro de sangre, para motociclistas de 0,3 y cero absoluto para choferes)”, explicó Adda.

Las pruebas de sustancias de venta ilegal se harán a la par que las de alcoholemia con un dispositivo que permite la detección en saliva. En el caso de que los conductores objeten el test, podrán concurrir a un efector de salud pública y realizar un examen sanguíneo, aunque deberán hacerlo de inmediato.

“La normativa dice que ante cualquier presencia se debe dar la remisión del vehículo como medida preventiva y posterior sanción por la conducción bajo los efectos de drogas o alcohol. Incluso se pena la falta de descanso. Eso lo constata el gabinete psicofísico (que trabaja en los controles de calle)”, añadió Adda.

“Si da positivo no hay posibilidad de continuar manejando, al igual que con la alcoholemia. Nos daremos espacio para discutir cuáles son las penas. El proceso de control va a empezar, eso es definitivo”, informó el funcionario. También recordó que la conducción de vehículos bajo efecto de sustancias que alteren parámetros normales o fatigas son punibles de sanción, van de 150 a 500 unidades fijas (es decir, desde 2.832 pesos a 9.440 pesos, según el valor de referencia).

“No vamos a quedarnos con lo punitivo. Estamos trabajando para que a los conductores que se les detecte participen de talleres de concientización. El positivo en el test desencadena una contraprueba en el momento y una oferta de contención o integración de lugares con información relacionada con adicciones o consumo y ayuda si el conductor lo solicita. Ya sean sustancias ilegales o legales, como el alcohol, que es una droga legalizada”, agregó Adda.

Consultado sobre si se incluirán más drogas, dijo que no está terminado el proceso de reglamentación. “No nos pusimos un plazo. A medida que vamos avanzando encontramos cosas nuevas. Creemos en ser garantistas de la transparencia del procedimiento”, argumentó.

Prevención

Para el director de Tránsito todo tipo de control o elemento que ayude a bajar la siniestralidad es bienvenido. “Somos garantes de la seguridad. Los parámetros de normalidad del conductor fueron relevados en el examen psicofísico con el que obtiene la licencia de conducir. De allí en más, los médicos que participan de los operativos de alcoholemia analizan en la calle el estado de los conductores”, explicó el funcionario.

El próximo paso

Después de la reglamentación del control, surgido de la ordenanza ideada por Jorge Boasso y aprobado en 2014, el municipio llamará a licitación para adquirir los equipos. Una de las marcas de estos aparatos que podría usarse es Dräger. Hay otras en danza. Todas cuentan con un reactivo genérico utilizado en otros test, como el de embarazo pero aplicado a la detección de sustancias. “Son elementos confiables que no san falsos positivos”, confió Adda.

UN GESTO CON EL AUTOR

La ordenanza que creó el llamado control de narcolemia fue tomada a principios de este año por el Ejecutivo. En febrero la intendenta Mónica Fein recibió al concejal Jorge Boasso, autor del proyecto, en el Palacio de los Leones para anunciar que iban a avanzar con estos controles.

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