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Túneles en la Rosario oculta

Galerías subterráneas que la mayoría desconoce recorren el subsuelo de la ciudad. Desde el mítico túnel Arturo Illia hasta los dos que se encuentran en el Pasaje Pam. Los hay debajo de hospitales y otros construidos para trenes, agua y luz.


Debajo de nuestra ciudad hay un mundo desconocido. Numerosos túneles con diferentes funciones y diferentes utilidades la recorren en todas direcciones. Y la mayoría de nosotros transitamos por la superficie y no nos damos cuenta. Siempre sugiere un dejo de misterio con una partícula de aventura aquí y en cualquier lugar del mundo. Es un submundo ignorado por la mayoría de los transeúntes que caminan sin saber qué hay, qué hubo y qué ocurrió por estas arterias sepultadas en el bajo fondo. Es necesario definir lo que es un túnel, que tiene una entrada y una salida separadas y con un techo totalmente cubierto. Pero para conocer más a los túneles que cruzan nuestra ciudad debemos iniciar el camino por el más conocido: el túnel del Parque España. Se inicia transversalmente al inicio de la calle Sarmiento. Éste era utilizado por los trenes de carga hasta comenzar la década de los setenta. Y llegaba hasta la antigua Estación Rosario Central, hoy convertida en el Distrito Centro “Antonio Berni” de la Municipalidad y en la Isla de los Inventos. Hoy ha sido restaurado y abierto al tránsito vehicular. En la época en que transitaban los trenes también servía de refugio a linyeras y vagabundos que habitaban los guarda-hombres que eran espacios o cavidades formadas a los costados del túnel para proteger a quien lo transitaba mientras pasaba algún tren. Todavía se pueden observan estos marcos a lo largo del citado túnel, o más bien avenida Doctor Arturo H. Illia. Los hizo construir el Ferrocarril Central Argentino, antecesor del Ferrocarril Bartolomé Mitre, sobre planos trazados en 1876 por Alan Campbell y ejecutados posteriormente por Guillermo Wheelright. Pero la obra de perforación recién comenzó en 1887, ya que se recibían numerosos reclamos de los propietarios de inmuebles cercanos, debido al peligro de derrumbes y permanentes temblores que deberían soportar. Finalmente, se decidió iniciar la obra cuando el Ferrocarril Oeste Santafesino presentó un proyecto para tender sus vías al puerto mediante una rampa excavada en las barrancas, y el Central Argentino tuvo temor de perder el acceso al río Paraná. El túnel tuvo originalmente 800 metros de largo, luego disminuido al desmontarse las barrancas hasta la calle Sarmiento.

El interior, de ocho metros de ancho, fue revestido con sólidas murallas abovedadas de ladrillos, finalizando la obra en julio de 1888. Recordamos una anécdota referida a un tal Félix Castro, un vagabundo, figura popular en la zona céntrica durante los años treinta, que era detenido frecuentemente en las redadas policiales. En una de las tantas ocasiones en que fue llevado a la Comisaría 2ª, le reclamó al titular de aquella seccional, Lorenzo Maronna, la causa de su detención, ya que según él mismo se trataba de un pacífico vecino domiciliado en la calle Sarmiento 210. Sorprendido Maronna con tal afirmación, despachó a esa dirección a un oficial para verificar su exactitud, no tardando éste en comprobar, a un costado de la entrada del túnel, tener clavado un cartón con el referido número. Esa era su casa, alegó, de modo que no podía llamárselo vagabundo como se le enrostraba, para privárselo de su libertad. Finalmente quedó detenido en la seccional correspondiente. En la década de los años setenta fue convertido en confitería bailable, que tenía entrada por Sarmiento y se extendía 40 metros adentro del túnel. El boliche se llamaba casualmente “Tunelmanía”. Transversalmente a este túnel, había cinco galerías abovedadas, totalmente cubiertas de ladrillos vistos y de unos 30 metros de largo. Hoy son parte del Complejo Cultural Parque España. Las tres más cercanas al ingreso funcionan como galerías de exposiciones, y las dos restantes, una como microcine y sala de conferencias, y la otra como biblioteca/videoteca y oficina administrativa.

Otros túneles emblemáticos

En Peatonal Córdoba 954, precisamente en el Pasaje Pam, se cuenta con dos túneles paralelos, con techos abovedados, a los cuales se baja por una escalera cercana a la peatonal y se puede salir por el mismo lugar o por el extremo opuesto ubicado sobre el primer patio de ventilación-iluminación de la galería que se prolonga hasta calle Santa Fe. Este sitio data de 1899 y el túnel de la derecha es sede de la Sociedad de Artistas Plásticos, y el de la izquierda, conocido como el túnel de los Arquitectos, dependiente del Colegio local, funciona como auditórium y sala de exposiciones.

Encontramos otro túnel que cruza por debajo de la calle Suipacha, entre San Lorenzo y Santa Fe, y une el Hospital Provincial del Centenario y el Instituto Psiquiátrico Dr. Agudo Ávila. El Hospital cuenta con una planta subterránea en toda la superficie de su construcción, que une todos los pabellones que constituían el proyecto original. Un túnel cruza por debajo de la calle Suipacha y une esta planta con el Instituto Psiquiátrico Dr. Agudo Ávila que se encuentra enfrente. Este túnel fue construido para trasladar desde la cocina central del hospital la comida para los internos del psiquiátrico. Otro túnel es el del Hospital Italiano Garibaldi, que une éste con el policlínico. Ambos están unidos por debajo de la calle Entre Ríos. Este túnel consta de tres tramos articulados entre sí por ángulos de noventa grados y tiene una longitud total de 85 metros.

Actualmente en uso. Desde la planta potabilizadora de agua del barrio Lisandro de la Torre que se ubica por bulevar Avellaneda, el agua clorada ingresa a un ducto de 2,6 metros de diámetro a 9 metros de profundidad, va por calle Vélez Sarsfield. En la esquina de Monteagudo y pasaje Vértiz hay elemento metálico mal conocido como el “último farol a gas”, con la función de columna de ventilación del citado acueducto, cruza toda la ex playa ferroviaria, sigue por avenida Ovidio Lagos y por ésta hasta bulevar 27 de Febrero, llegando finalmente a Italia y Ocampo, donde está uno de los tres grandes depósitos de agua de la ciudad, de origen ruso. Sobre la avenida Belgrano, cercano al Anfiteatro Municipal “Humberto De Nito”, ubicamos la placa bajorrelieve de “El Sembrador” que cierra la boca de un túnel, por donde se hizo el primer embarque de trigo argentino a puertos europeos en 1878. Estaba comunicado el citado túnel con la Estación del Ferrocarril Oeste Santafesino que aún se erige por calle Chacabuco y su intersección con 9 de Julio. Esta línea ferroviaria unía Rosario con Colonia Candelaria, hoy la pujante ciudad de Casilda. El bajorrelieve es obra del escultor Lucio Fontana, con quien colaboró, Raúl O. Palacios. Diseñado en 1942, fue donado por el entonces intendente de nuestra ciudad, Agustín Maza.

También en la esquina de las calles Buenos Aires y Mendoza existe un ducto eléctrico que desciende varios escalones y se hace túnel abovedado de un ancho de 1.60 metro, dobla y llega hasta la calle Laprida. Conduce cables de media tensión. Una tapa de salida frente al Teatro El Círculo es otro ingreso al mismo. Esto que pareciera sorprendente de este mundo subterráneo, es sólo el comienzo de una ciudad generosa que guarda muchos secretos muy bien guardados que seguiremos descubriendo todos los días.

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