Política

Aplicaciones de delivery

Tres cadetes se sindicalizaron y la empresa Rappi los echó

Rappi bloqueó a tres repartidores que trabajaban como delivery a través de la aplicación de la empresa colombiana, luego de que se sindicalizaran para pedir que reconozcan la relación de dependencia y mejoras de derechos laburales y cobertura de riesgos


Los tres despedidos forman parte de la comisión directiva de la Asociación de Personal de Plataformas.

Tres personas que trabajan de delivery vía aplicaciones de celular fueron bloqueados para operar por la empresa Rappi tras organizarse para reclamar por derechos laborales y cobertura de riesgos.

Los tres despedidos forman parte de la comisión directiva de la Asociación de Personal de Plataformas (APP), conformada este año, y se encontraban en plena negociación con la compañía multinacional colombiana de comercio electrónico cuando fueron despedidos.

Según relataron los cadetes damnificados, el viernes tuvieron una reunión con representantes de Rappi en Buenos Aires y al salir del encuentro intentaron activar la aplicación para comenzar a trabajar pero advirtieron que habían sido bloqueados por la compañía.

Rappi está activa en México, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú y Colombia, país donde fue fundada en 2015.

Su modelo de negocio consiste en hacerse pasar por un eslabón de economía colaborativa, que les ofrece a los jóvenes una salida laboral como delivery en bicicleta o moto, pero sin ningún tipo de cobertura de ART, obra social ni aportes jubilatorios, dado que legalmente no son empleados de la firma.

Los trabajadores bajan la aplicación a su celular, se inscriben, reciben la ropa con la identificación y empiezan a trabajar entre ocho y doce horas por día a cambio de una comisión por la cantidad de viajes que hagan durante la jornada, explicó Roger Rojas, abogado venezolano que llegó a la Argentina y trabaja en Rappi.

Cadetes piden regularizar la situación de app de deliveries

Rojas y otros trabajadores se organizaron y crearon la asociación gremial APP, a través de la cual reclaman reconocimiento de la relación laboral, un ingreso fijo y la cobertura de riesgos de trabajo por accidentes, es decir, cumplimiento de la legislación laboral argentina.

“¿Querés ser tu propio jefe? En Rappi manejás tu tiempo y sacás provecho de él, podés conectarte a la hora que quieras y sin dejar de compartir con tu familia y amigos”, reza la web de la compañía con sede central en Colombia, vendiendo una ilusión de independencia financiera que no es tal.

Para Rappi, los más de 12.000 repartidores que le dan sentido a la app y ganancias a la empresa no son trabajadores, sino “rappitenderos”, microemprendedores que disponen de su tiempo libre.

En realidad, quienes se anota para trabajar como delivery por medio de aplicaciones son desocupados que no logran hallar un empleo en la economía formal producto de la crisis económica que atraviesa la Argentina.

Rojas, secretario general de APP, indicó que el alegre eufemismo de Rappi encubre jornadas extenuantes sin francos ni vacaciones pagas, largos trayectos de bici o moto expuestos a accidentes sin ART, seguro médico ni por supuesto contrato laboral.

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