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Resistencia a fármacos

Tras los pasos de la comida en tratamientos de cáncer

La investigadora María Laura Ruiz investiga la acción de proteínas sobre drogas de quimioterapia.


La eficiencia de los tratamientos contra el cáncer es una preocupación constante y es evidente que los resultados varían de un sujeto a otro. No sólo existen factores genéticos involucrados sino también factores externos como la alimentación. Es por esto que muchos científicos estudian cómo la eficiencia de los tratamientos contra el cáncer depende en alguna medida de la dieta. Algunos, por ejemplo, analizan el efecto del ayuno en la progresión de tumores, y otros la interacción de ciertos alimentos con las drogas.

“Los compuestos dietarios que aumentan la actividad de las proteínas de resistencia a drogas harían que disminuya la concentración del agente terapéutico en la célula y por lo tanto se necesitarían mayores dosis para lograr el efecto deseado sobre la célula”, explica María Laura Ruiz, investigadora del Instituto de Fisiología Experimental (Ifise) dependiente del Conicet.

Ruiz es oriunda de la localidad de Chovet, ubicada al sudoeste de Rosario, y en 2002, luego de culminar su carrera de grado en la UNR, inició su beca doctoral, estudiando desde entonces las proteínas involucradas en la resistencia a múltiples drogas. “Sobre todo analizamos las proteínas de resistencia que se expresan en hígado, en diferentes situaciones patológicas y su modulación por fármacos”, aclaró la especialista, quien junto a su grupo de investigación observó que la biodisponibilidad de drogas quimioterapéuticas depende en parte de la dieta. En particular analizó cómo determinados compuestos pueden modular proteínas que actúan como bombas de eflujo para eliminar dichas drogas de las células tumorales.

La investigadora ha publicado en numerosas revistas internacionales y ha hecho importantes aportes en el tema. Realizó además pasantías en Estados Unidos en el Graduate Center for Toxicology de la Universidad de Kentucky, donde llevó a cabo trabajos en colaboración con la científica Mary Vore.

En sus últimos estudios han evaluado el efecto de la genisteína sobre las proteínas de resistencia a drogas en células cancerígenas. La genisteína es un fitoestrógeno que se encuentra en la soja y ha sido estudiado por sus posibles efectos antitumorales. Sin embargo, no se sospechaba que podría interferir en tratamientos farmacológicos. La investigadora destacó el porqué de la elección de este compuesto:   “Con nuestro grupo de investigación hacía un tiempo que estábamos estudiando el efecto de estrógenos endógenos y estrógenos sintéticos como el etinilestradiol, un fármaco ampliamente utilizado en terapias de reemplazo hormonal y en la anticoncepción oral. Debido a que la genisteína es un fitoestrógeno, sumado al hecho de la creciente inclusión de la soja en la dieta en forma de legumbre o productos manufacturados (tofu, miso, leche, milanesas, etcétera), nos interesó evaluar si este compuesto podía afectar a estas bombas de eflujo asociadas con la resistencia a múltiples drogas”.

Como resultado de su trabajo lograron probar el efecto de genisteína. “Descubrimos que produce un aumento en la actividad de las bombas de eflujo en las líneas celulares de cáncer de hígado, mama y colon, lo que implica que disminuye la concentración de droga dentro de las células tumorales analizadas”.

Es decir, si estas bombas están en células tumorales y su actividad está influenciada por la dieta, la dieta podría condicionar cuánta droga habrá disponible para matarlas. “Aunque no lo hemos probado aún, podríamos especular que la genisteína tendría el mismo efecto de aumentar la resistencia a los fármacos en células de otros tipos de cáncer. De todos modos, cada tipo de tumor es diferente y por ello habría que probarlo”, agregó.

Debido a que las pruebas fueron realizadas en líneas celulares, la evidencia no sería suficiente para recomendar disminuir el consumo de genisteína en pacientes con tratamientos, sobre todo cuando hay estudios que evalúan sus posibles efectos antitumorales. “Las pruebas in vitro son un primer paso que nos orientan a dilucidar lo que estaría pasando en un paciente. A partir de estos resultados no estamos en condiciones de asegurar que el consumo de genisteína no sea bueno en pacientes. Para poder estar seguros de que lo observado en las células puede ocurrir en un paciente es necesario realizar ensayos clínicos”,  aclaró la investigadora.

Como primer paso para continuar sus estudios, la científica  planea estudiar los efectos de genisteína en un modelo in vivo, utilizando animales de experimentación. “Nos interesa evaluar la interacción fármacos-genisteína, ya que los resultados podrían permitir realizar ajustes en los regímenes terapéuticos de dichos fármacos”, contó. Por otro lado, y en relación con el posible efecto antitumoral de la genisteína, Ruiz está avanzando además con un trabajo en colaboración con María de Luján Álvarez, también investigadora del Ifise, evaluando el efecto del consumo de genisteína sobre la prevención de la preneoplasia hepática, utilizando animales de experimentación.

Debido a sus interesantes descubrimientos, Ruiz y su grupo piensan que en un futuro podrían agregar a su estudio otros elementos de la dieta. “Si bien no lo tenemos planeado aún sería muy interesante poder evaluar otros compuestos o suplementos dietarios sobre las proteínas de resistencia a múltiples drogas”, concluyó la investigadora.

 

(*) Licenciada en Biotecnología Universidad Nacional de Rosario

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