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Correr desde atrás

Tras deterioro del 16,6% en 4 años, salarios privados comenzaron 2021 perdiendo ante la inflación

Los salarios de enero estuvieron muy por debajo del nivel de inflación, y expusieron severa caída respecto al mismo mes del año pasado. Durante 2020 perdieron al ritmo de la pandemia. Decisiones sobre tarifas y evolución del dólar determinarán el grado de presión sobre los precios de este año


Foto: Franco Trovato Fuoco

Luego de un 2020 en el que la crisis económica y la pandemia deterioraron el poder adquisitivo de trabajadoras y trabajadores, enero de 2021 volvió a exponer pérdidas en los salarios registrados y aceleró un retroceso que, salvo por leves recuperaciones, no se detiene desde diciembre de 2016. Desde ese momento a diciembre de 2020, los privados perdieron un 16,6% mientras que los públicos sufrieron un deterioro del 23,6% en sus ingresos.

Este año comenzó con otro duro revés al bolsillo ratificado por el 4% de inflación que informó el Indec durante enero. Ese porcentaje se ubicó muy por encima del 1,8% de crecimiento en ingresos que tuvieron los registrados del sector privado según el Observatorio de Datos de ATE Autónoma. Para febrero se pronostican pérdidas más cuantiosas a partir del 3,6% de inflación que publicó esta semana el Indec.

Más allá del análisis puntual de enero y febrero, resulta más preocupante la foto al comparar con 2019. Según los datos del Observatorio del Derecho Social de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA – Autónoma), durante enero de 2020, los salarios registrados del sector privado (calculados a partir de la Remunaración Imponible Promedio de Trabajadores Estatales  y datos del Indec) crecieron apenas un 1,8% frente al 4% de inflación que informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Pero al compararlo con el mismo mes de 2020, el resultado arroja una estrepitosa caída del 7,4% en pérdida de poder adquisitivo.

Elaborado por Observatorio del Derecho Social CTA

A partir de la tregua que dio la pandemia en Argentina, el gobierno nacional comenzó a destinar buena parte de la atención al tema precios, aunque todavía aparecen los efectos colaterales de decisiones de emergencia tomadas en el marco de la cuarentena, como lo fue el congelamientos en algunos bienes y servicios. Suba de precios en alimentos, combustibles, prestaciones y en el corto plazo, el debate por las tarifas, conforman un listado de factores que inciden en los ingresos de los trabajadores.

El nuevo horizonte del Ejecutivo, reivindicado por la propia vicepresidenta Cristina Kirchner a fines del año pasado cuando habló de salarios que le ganen a la inflación, dependerá de lo que suceda fundamentalmente con dos variables que tienen fuerte incidencia en el ritmo inflacionario: por un lado la evolución de los precios en tarifas energéticas, por otro, la proyección del dólar. En ambos casos, el gobierno nacional tiene la potestad de, avanzar en decisiones que descompriman la carga sobre los trabajadores , o bien no intervenir y que ambas variables sigan generando presión sobre los precios.

Pérdidas interanuales

En diálogo con El Ciudadano, el coordinador del Observatorio de la CTA, Luis Campos, se refirió a los últimos relevamientos y detalló: “Ya en diciembre de 2020 el salario real para el sector privado había caído 1,3% respecto al mismo mes de 2019, mientras que en la misma comparación, el salario público cayó 6,9%”.

Explicó que la amplia diferencia entre la variación interanual de diciembre (-1,3%) y de enero (-7,4%), tiene que ver con que durante el segundo semestre de 2019 el salario real sufrió una severa caída que encontró su piso durante diciembre y se lo compara con un diciembre de 2020 en que hubo una leve mejora. Por el contrario, enero de 2020 evidenció una leve recuperación a partir del ingreso de 4 mil pesos dispuesto por el gobierno, pero esto se fue diluyendo hasta llegar a un enero de 2021 con fuerte caída de salarios.   

El estudio ofrece la posibilidad de hacer un seguimiento sobre la evolución de los salarios desde diciembre de 2016. Un gráfico expone que, a excepción de breves recuperaciones en 2017 y fines de 2019, la tendencia fue una caída continua en los ingresos de los asalariados. “En comparación con diciembre de 2016 los privados perdieron un 16,6% y los públicos un 23,6% respectivamente”, resumió Campos.

Con perspectiva a futuro, el coordinador del Observatorio anticipó que si bien se espera que la mayoría de los acuerdos de recomposición salarial estén entre el 30% y 35%, la incertidumbre sobre la evolución inflacionaria pondrá suspenso a la posibilidad de una mejora en el poder adquisitivo.

“Durante gran parte del primer semestre vamos a tener variaciones interanuales negativas, esto tiene que ver con que los primeros meses de 2020 aún no había impactado de lleno la pandemia, y que hubo un apoyo económico inicial por parte del gobierno hacia algunos sectores. Recién en el segundo semestre de este año puede haber una variación positiva a partir de mejoras salariales y a que se va a comparar con meses de 2020 muy malos”, explicó el integrante de la CTA.

La idea de una recomposición de ingresos comienza a tomar forma a partir de acuerdos que ronden el 30% en los principales sectores. En ese sentido, cuesta creer que durante los primeros meses se revierta la tendencia de pérdida salarial.

“Un acuerdo del 30% hoy depende mucho de qué va a pasar con la inflación. Un escenario es, si el gobierno decide congelar servicios y frenar el tipo de cambio, eso va a frenar la evolución de los precios. Otro escenario es que el gobierno decida implementar aumentos en tarifas en línea con lo que está previsto en el presupuesto y que el tipo de cambio se siga devaluando”, enumeró Campos.

Evolución durante 2020

Desde la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario abordaron el tema poniendo el foco en la evolución durante todo 2020. Para eso compararon los avances salariales acumulados en dos sectores respecto a la evolución de la inflación: por un lado los registrados y por otro los no registrados.

En primer lugar calcularon un promedio entre los ingresos de trabajadores de los dos ámbitos registrados, tanto del sector privado como público. A lo largo del año, acumularon un crecimiento promedio del 32% en sus salarios, inferior al 36% interanual, lo que dejó una pérdida del 3,3% en el poder adquisitivo.

Ese promedio de los registrados alcanzó un 32% traccionado por el crecimiento de los salarios privados (34%), ya que en el transcurso del año, los públicos apenas mejoraron un 27% sus ingresos, arrojando una pérdida del 6,9% en su poder de compra.

Si bien no fue un año grato para los sectores registrados, del informe de la Usina se desprende que los no registrados lograron un crecimiento del 39% en sus ingresos, superando el umbral acumulado de inflación y logrando una mejora del 2,1% en su poder adquisitivo.

Elaborado por Usina de Datos UNR

Entre los no registrados aparecen los empleados en relación de dependencia (asalariados) que no son cubiertos por el sistema de la seguridad social (no les realizan los descuentos jubilatorios que prevé la legislación laboral).

La problemática de empleo no registrado está presente fuertemente en servicios domésticos, asalariados de pequeños establecimientos (de hasta 5 trabajadores), pero su incidencia es heterogénea.

Tras cuatro años de pérdidas consecutivas y con la tregua de la pandemia, la recuperación del poder adquisitivo parece ser el tema de mayor demanda para el gobierno durante 2021. El avance inflacionario presionado por el aumento de alimentos, pone el tema en ele eje de una discusión que deberá ser resuelta con una gestión que revierta las decisiones tomadas y avaladas durante los últimos años.

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