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Panorama Político

Todos juntos intentarán triunfar

El PJ santafesino logró particular unidad justo en coincidencia con el revulsivo que significó la reaparición de Cristina.


Todos juntos triunfaremos. Bien podría llamarse así la lista única que consensuó el peronismo santafesino para conducir los destinos del partido. Lo de “juntos” no es un error, sino un vocablo que se apega más a la realidad de lo que ocurre que a la mística que entraña la Marcha Peronista.

Si el “unidos” de la letra original hoy resulta una utopía, el “juntos” no debe tomarse como peyorativo. Al contrario, es todo un mérito contener dentro de un mismo paquete a los senadores departamentales, las distintas tribus kirchneristas (quedó relegado Alejandro Ramos y el Evita no figura por autoexclusión), sindicatos de distintas extracciones, intendentes y agrupaciones sueltas. Y si bien levantó alguna polémica puertas adentro, hasta le abrieron las puertas de par en par, sin pedir explicaciones, a UPCN, que hasta hace seis meses integraba y financiaba las listas del PRO. Acá no pasó nada.

Las elecciones internas a las que nadie quería llegar en la provincia, quedaron circunscriptas a los pagos chicos. Irán a las urnas departamentos como Rosario, La Capital y Caseros, entre otros.

Alguien podrá decir que en realidad la conducción saliente también surgió del consenso. En teoría sí, pero en la práctica fue un consenso rengo desde que los nombres y su historial debían pasar el tamiz y el verticalismo de la Casa Rosada.

Cartografía peronista

Eso fue así hasta el 10 de diciembre pasado. La nueva conducción refleja la cartografía del poder dentro del peronismo santafesino. El término cartografía es muy oportuno porque explica el fuerte componente geográfico en la distribución de cargos en las listas. Recobran mando dirigentes con poder territorial y votos comprobables. Todo un síntoma de cambio: los factores de poder local recuperan control partidario desplazando a agrupaciones kirchneristas que jugaron roles decisivos mientras Cristina gobernó.

Esto haría parecer que las agrupaciones kirchneristas están llorando por los rincones y lamentando el acuerdo. Nada más alejado de la realidad. Referentes de distintos espacios aceptan que en el actual contexto, se consiguió una buena representación para kirchnerismo. De hecho La Cámpora de Marcos Cleri, La Corriente de Agustín Rossi y el resto de las agrupaciones están adentro en Santa Fe y quedaron afuera de la conducción del PJ nacional que encabezarán José Gioja y Daniel Scioli.

La paradoja

¿Por qué los mismos actores que acuerdan en Santa Fe, rompen a nivel país? Las respuestas pueden ser múltiples. La más clara es que el peronismo de Santa Fe vuelve a tener un proyecto de poder concreto, con nombre propio competitivo y fecha de cita en las urnas. La foto de la lista única acordada es la de una comunidad peronista que empieza a navegar por sí mismo e intenta cortar amarras con la suerte de lo nacional.

Eso explica el reconocimiento a Omar Perotti (su alter ego Roberto Mirabella es el primer vocal en el Consejo Ejecutivo provincial y el mismo Perotti el primer congresal nacional) y a los senadores departamentales.

Después de años de disputa sobre si el PJ santafesino debía encolumnarse con el proyecto nacional, ahora pareciera que todos acuerdan en que llegar a 2019 con posibilidades de acceder a la Casa Gris requiere mantenerse aislado de las disputas nacionales entre el PJ institucional, el kirchnerismo y el Frente Renovador de Sergio Massa. ¿Podrán hacer semejante equilibrio?

 Se parte allá, se junta acá

Lo paradójico es que el “Todos juntos triunfaremos” de los peronistas santafesinos se oficializó en la misma semana que reapareció Cristina Fernández. Uno de los varios motivos por los que volvió la ex presidenta (www.elciudadanoweb.com/entre-contener-al-kirchnerismo-y-la-justicia) es la reciente reorganización del PJ donde mandan gobernadores y dirigentes ávidos de jubilar a Cristina y con ella al kirchnerismo como tal.

Cristina no sólo avisó que está en carrera, sino que mostró lo inigualable que es a la hora de convocar. Si la foto del PJ de Gioja-Scioli se fortalece por su componente de representación institucional, la de ella lo hace por capacidad de movilización, militancia y convicción.

Los operadores del gobierno y la Justicia federal que se encerraban en oficinas para delinear cómo y cuándo iban a meter presa a la ex presidenta entendieron que son unos giles de cuarta que no entienden de política. Ni siquiera entra en cuestión qué está bien y qué está mal; lo que ocurrió el miércoles frente a Tribunales es política y poder real.

Al margen de cómo se desarrolle el frente judicial, el kirchnerismo mostró en Comodoro Py lo mismo que gobernó hasta el 10 de diciembre pero más chico, con ausencias de quienes se corrieron de ese espacio. Es a lo que una mayoría de argentinos le votó en contra en el balotaje del 22 de noviembre.

La ex presidenta dio señales de tener presente esa limitación. Hay que ver si el Frente Ciudadano que pretende inaugurar lo pensó como una forma más de contener y evitar fugas (en este caso de organizaciones sociales y sindicales), o si lo piensa como una herramienta de construcción política y electoral para transversalizar y ensanchar lo que mostró frente a Tribunales.

La irrupción de Cristina y la picante recepción que tuvo del resto de los espacios peronistas auguran una profundización de la disputa. Habrá que ver cómo hace el peronismo santafesino para aislarse del clima beligerante nacional.

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