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Todo bien con Bergoglio papa

El jefe de Gabinete afirmó que “son mentiras de Clarín” que hubo enojo en el gobierno nacional con su designación.


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El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, destacó ayer que “son mentiras” las versiones que indicaban que el gobierno estaba “enojado” con el ex cardenal de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, proclamado días atrás como papa Francisco.

En ese sentido, Abal Medina aseguró que en el matutino Clarín, “en lugar de celebrar” la designación de un papa argentino “inventan” que “estábamos enojados” con el ex cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, y consideró que esas “son mentiras”.

Abal Medina lamentó que para el matutino porteño en lugar de la celebración por la designación de Bergoglio como Sumo Pontífice “lo central no es la alegría que puede tener la población con un papa argentino, sino lo central es cómo impactaba con el gobierno”.

Asimismo deploró que el medio porteño esté “en ese microclima inventando” que en el gobierno estaban enojados. “Y después, como no lo estamos, dicen que cambiamos. Son mentiras que ellos se creen”, añadió.

El jefe de ministros se expresó de este modo al participar en la Casa Rosada del habitual encuentro que el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, mantiene con gobernadores e intendentes kirchneristas, en esta oportunidad de La Rioja.

Beneplácito de Parrilli

En la misma ocasión, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, elogió la posibilidad de que la primera beatificación del papa Francisco pueda ser la del sacerdote Carlos de Dios Murias “asesinado en La Rioja durante los años nefastos de la dictadura”, recordó.

El funcionario destacó que en 2011 el ex arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, actual Papa, haya pedido “de manera reservada la beatificación del padre Murias”, junto al párroco Gabriel Longueville, nacido en Francia, además del laico y cooperativista Wenceslao Pedernera, nacido en la provincia de San Luis, actitud atribuida a que quiso evitar que el trámite no prosperara por oposición de los jerarcas conservadores de la Iglesia argentina.

Dejando en el pasado las viejas disputas con el entonces arzobispo porteño, Parrilli definió la elección de Bergoglio como jefe de la Iglesia católica como “la buena nueva, no sólo para los argentinos sino también para los latinoamericanos”, de que haya sido elegido papa un argentino.

“Esto no es poca cosa”, dijo, y destacó que “el compromiso con los pobres, con los vulnerables, con los necesitados, es lo que todos anhelamos como católicos y cristianos”.

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