Ciudad, Edición Impresa

Higiene urbana

Tiene 14 años e inició campaña a favor de la limpieza del laguito

El petitorio de Ivo Decarlis sumó miles de firmas y es compartido a través de las redes sociales en busca de un cambio.


Un estudiante de 14 años, inició el 21 de enero pasado una campaña en el sitio web www.hagamoseco.org, con el objetivo de reunir adeptos que acompañen su pedido para que “limpien el laguito del parque de la Independencia”. La solicitud del adolescente está dirigida a la intendenta Mónica Fein y tuvo una respuesta inmediata por parte de cibernautas y visitantes asiduos a de uno de los espacios verdes más emblemáticos de la ciudad. Así, el link de la página en la que el adolescente plasmó su inquietud fue compartido cientos de veces a través de las redes sociales mientras que en menos de una semana el petitorio había sumado más de 3.500 firmas y numerosos comentarios.

El joven autor de la iniciativa se llama Ivo Decarlis y tanto por su contextura física como por su manera de hablar, no aparenta los pocos años que tiene. Mide cerca de un metro ochenta, razón por la que sería bienvenido en cualquier equipo de básquet local de su categoría, sin embargo confiesa que no le gusta demasiado hacer deporte y que se interesa más por los animales y las acciones que deben llevarse a cabo para mejorar el cuidado del medioambiente, al punto que cuando “sea grande”, dice que le gustaría ser biólogo marino.

Además de no haberse llevado ninguna materia desde que empezó la escuela secundaria, el muchacho es también voluntario de Greenpeace desde hace más de un año, pero aclara que la campaña en el sitio web “Hagamos Eco” no tiene nada que ver con la ONG internacional. “Lo hice yo, como ciudadano, como rosarino que quiere ver este lugar limpio. Si Rosario fue declarada una de las ciudades más ecológicas de la Argentina, entonces sería importante que se fijen en cómo está este lugar, que en el agua en donde viven los animales hay botellas de plástico flotando, bolsas de basura y mucha suciedad”, dice el adolescente, de aspecto tranquilo, que parece pensar cada palabra que usa.

Una sucia recorrida

El viernes pasado Ivo llegó temprano a la zona del laguito acompañado por su mamá Celina para entrevistarse con El Ciudadano. Contó que vive con su familia a pocas cuadras del parque y que en vacaciones tomó la costumbre de salir a correr todas las mañanas bordeando el espejo agua artificial.

Por seguridad, en casa no lo dejan llevar el celular cuando va al laguito pero hace pocos días pidió permiso para hacerlo porque quería capturar en imágenes el estado en que se encontraba el lugar. Y lo hizo. Cámara en mano, tomó varias fotos, entre ellas, una que muestra a una tortuga con el caparazón roto que intenta avanzar en el agua entre una espesa capa de malezas, hojas y residuos.

La mañana en que este medio entrevistó al joven la desidia en el lugar era evidente: flotaban decenas de vasos de plástico azules que son los que entregan en uno de los carritos de la zona, bolsas de basura y botellas descartables de gaseosas grandes y chicas.

“Pero es en la parte de atrás es peor”, explicó Ivo, refiriéndose una de las calles poco transitada por la gente y que empieza casi en los fondos del bar emplazado en lago y continúa en dirección a bulevar 27 de Febrero.

Mientras habla, como si fuera un adulto, el muchacho muestra su preocupación. Probablemente la mayoría de los adolescentes de su edad piensan en jugar a la pelota o estudiar solamente “para zafar la materia”, sin embargo, Ivo apuesta a que con una iniciativa individual se puede lograr un cambio en los hábitos culturales de las personas con respecto al cuidado del medioambiente, como también en las acciones que deben llevar adelante en la materia las organizaciones estatales y no gubernamentales.

A Ivo también le interesa aprender sobre los métodos de reciclaje, pero el área municipal encargada atiende de mañana. “Como no le gusta faltar a la escuela me pido que fuera yo, me atendieron y explicaron muy bien, y después se lo transmití”, contó la mamá.

“Para la intendenta”

“¡El lago del parque Independencia esta totalmente sucio! Botellas, bolsas y demás cosas descartables flotan, ensuciándolo y contaminando totalmente el agua sin ningún tipo de limpieza, y si la hay, no basta. Se le pide a la Municipalidad de Rosario una limpieza del lago”, escribió el joven en el sitio virtual donde inició la campaña. Luego, escribió: “¿Por qué es esto importante? Tengo 14 años y veo que algunas cosas están mal. Es importante ya que en el lago viven animales como tortugas, peces, patos y gansos, que de hecho, algunos animales están en mal estado como tortugas con el caparazón dañado. El agua contaminada es peligrosa para ellos y además si Rosario es la ciudad más ecológica de Argentina debemos demostrarlo. Por favor firma y difundí”.

Obras que no impiden ataques

A mediados del año pasado la Municipalidad anunció un plan integral de trabajos para reacondicionar y embellecer diversos sectores del parque de la Independencia como limpieza de desagües en El Palomar, ubicado frente al lago hacia avenida Pellegrini y la restauración de la llamada “columnata”, estructura de estilo corinto hecha de columnas recortadas, situadas en la parte frontal del espejo de agua. También se anunciaron oportunamente obras para el Rosedal y se realizaron mejoras en la cancha de fútbol para ciegos en las cercanías del club Gimnasia y Esgrima.

Hay buenos y malos

Con la sola intención de hacer daño, muchas veces aparejada con falta de seguridad y luces que no funcionan, la zona del laguito del parque de la Independencia suele ser blanco de vandalismo. Hace tres años, un grupo de hombres tomó uno de los botes del lugar y llegó a las islas del laguito en donde se encuentran los animales, destrozaron parte del sistema de audio que se usa habitualmente para la musicalización de las actividades culturales como el espectáculo de las aguas danzantes y la proyección de películas a cielo abierto. Pero no todo terminó ahí: además, agredieron con ensañamiento a las aves que pueblan uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad. Algunas de las gansas y patas estaban empollando cuando fueron atacadas pero por su instinto no abandonaron el nido y fue por ello que no escaparon y sus agresores las patearon, dejándolas muy malheridas.

Comentarios