Policiales, Región

Pueblo chico

Tenía 82 años, la encontraron muerta y sus hijas creen que la mató un vecino de 76

El hecho ocurrió el 12 de mayo en la localidad de Godoy, a 25 kilómetros de Villa Constitución. El sospechoso fue detenido este sábado y pese a que allegados a la víctima denuncian femicidio, por ahora sólo le imputan el delito de "abuso sexual". El resultado de la autopsia podría complicarlo


Raquel Benavidez tenía 82 años y el 12 de mayo pasado fue encontrada muerta en el interior de su casa de la localidad de Godoy, un pueblo de poco más de mil habitantes ubicado a uno 25 kilómetros de Villa Constitución, al sur de la provincia de Santa Fe. “Lo de mi mamá fue la crónica de una muerte anunciada”, dijo a El Ciudadano Flavia Montes, su hija mayor, quien no tiene dudas en apuntar el nombre de la persona a la que ella considera el femicida de su madre: Horacio O., de 76 años, quien fue detenido en la mañana de este sábado por orden del Ministerio Público de la Acusación por el delito de “abuso sexual”, aunque la carátula podría cambiar cuando lleguen los resultados de la autopsia. Las hijas de Raquel sostienen que se trató de un femicidio, pero por el momento el caso se investiga como una “muerte dudosa”.

El relato de Flavia se extiende hasta un año atrás, cuando Raquel, su mamá, le dijo que Horacio O. la acosaba permanentemente. La mujer le manifestó varias veces que cada vez que el hombre la cruzaba, la manoseaba, la pellizcaba, le levantaba la ropa, e incluso había llegado a meterse en su casa para hacerlo.

“Al principio no le presté atención, pero después de hablar con vecinos de la zona me enteré que este hombre, que vivía en la otra punta de la ciudad, se paseaba por la cuadra de mi mamá. No tenía nada que hacer en esta zona, pero venía todo el tiempo”, relató Flavia.

“Este es un pueblo chico, nos conocemos todos, los pasos, las formas de vida, las formas de pensar”, relató la hija de Raquel. Al igual que otros pueblos de la provincia, Godoy es una localidad de traza ferroviaria dividido en dos por las vías. “Este hombre vivía del otro lado de las vías, bien en la otra punta del pueblo”, detalló Flavia, que vive a cuatro casas de su casa materna, adonde creció.

En febrero, mientras Flavia trabajaba, recibió el aviso de vecinos que le decían que habían escuchado a Raquel gritar adentro de su casa. “Cuando llego lo veo saliendo de lo de mi mamá y lo enfrento”, contó. El hombre se limitó a agachar la cabeza y a irse. Flavia fue hasta la comisaría local y radicó una denuncia en su contra. Allí relató que después de ese episodio, cuando ingresó en la vivienda, encontró a Raquel muy nerviosa y con la ropa revuelta.

En marzo pasado, cuando el parte policial llegó al Ministerio Público de la Acusación de Villa Constitución, Flavia fue citada a declarar con horas de anticipación y no pudo presentarse. Le dijeron que iban a volver a citarla, pero la pandemia llegó con el anuncio presidencial del aislamiento social, preventivo y obligatorio y el consecuente freno en todas las actividades, por lo que la nueva citación nunca llegó.

Raquel nació hace 82 años en Juan Bernabé Molina, un pueblo que queda muy cerca de Godoy. Sus padres trabajaban en una estancia de la zona y cuando Raquel era chica se mudaron a Godoy. Allí creció, se casó, tuvo dos hijas, enviudó a la edad de 50 años y vivió en la misma casa de Belgrano al 600 donde el 12 de mayo pasado fue hallada muerta por su hija menor.

“Mi mamá no vivía sola. Almorzaba todos los días conmigo y dormía en la casa de mi hermana. A la tarde la llevábamos a su casa para que estuviera con sus gatos y se quedaba mirando la novela a la tarde. El 12 de mayo mi hermana la llevó ahí a las 16. A las 19, cuando la fue a buscar, la encontró tirada en el piso y me fue a buscar a mí”, recordó Flavia.

Lo primero que hicieron las hermanas fue llamar al médico de cabecera de Raquel, que constató la muerte. La mujer estaba tirada en el suelo con la remera levantada, el pantalón a medio bajar, tenía lastimaduras en la ingle, los puños cerrados y marcas de un golpe cerca de la boca. Fue el médico quien, por el cuadro con el que se encontró, fue a buscar a la policía local. Poco después se presentó en el lugar personal del Ministerio Público de la Acusación y de la Policía de Investigaciones de Rosario.

“Adentro de la casa de mi mamá encontramos una bolsa que adentro tenía unas facturas a nombre de Horario O.. En Godoy hay un solo Rapipago, y la dueña dijo que este hombre había ido a pagar más temprano”, recordó la hija de Raquel.

Según dijo a El Ciudadano, fueron muchos los vecinos que en los últimos meses vieron Horacio O. merodear por la casa de Raquel y que brindaron su testimonio a los investigadores. Además, Flavia dijo que una chica del pueblo se animó a contar algo que le había pasado hace más de una década, cuando tenía apenas diez años: el sospechoso había abusado de ella.

Por el momento, la muerte de Raquel sigue caratulada como “muerte dudosa”, a la espera del resultado de la autopsia. Sin embargo, en la mañana de este sábado, personal del Ministerio Público de la Acusación se presentó junto con la policía en la casa de Horacio O. y lo detuvo por el delito de “abuso sexual”. La orden de allanamiento fue dictada por el juez Ignacio Vacca y se concretó en una vivienda de San Martín al 400 de Godoy.

El sospechoso quedó detenido en el Modulo de Detención Transitoria de la UR VI de Villa Constitución por orden de la fiscal que atiende la causa, Analía Saravalli.

 

 

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