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Diagnóstico y propuestas

Temporada de cosecha: la necesidad de tener voz y voto

De las enormes regalías obtenidas por el sector vinculado a la producción y comercio internacional de granos, donde los camioneros cumplen un rol esencial, nada se traslada a la mejora de rutas ni al sostenimiento de una infraestructura mínima para que los trabajadores descansen y tengan seguridad


Durante los primeros días del mes de abril circuló un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, que se viralizó por distintos medios locales y nacionales, dando a conocer en números la temporada de cosecha gruesa, donde se menciona el volumen de camiones que llegan hasta el complejo oleaginoso del Gran Rosario. Este, particularmente, es un tema que nos genera mucha preocupación y que venimos siguiendo de cerca y del que tenemos mucho para aportar de acuerdo a un largo saber acumulado.

Los datos

En el informe se estima que la afluencia durante esta estación ronda los 900 mil camiones, en los que se transportan unos 27 millones de toneladas de soja.

En esta región se encuentran localizadas 20 fábricas procesadoras de soja y girasol, 12 de las cuales cuentan con instalaciones portuarias.

El 86% de las 31,2 millones de toneladas totales que se espera que lleguen al nodo portuario e industrial rosarino es por camiones, mientras que el 13% de ese volumen lo hará vía tren y el restante 1% por barcaza.

Estos poco datos ya son elocuentes respecto al caudal de granos transportados y, por lo tanto, de los intereses puestos en juego en cada temporada de cosecha.

El diagnóstico

Con los números previos queda claro el potencial que puede desarrollarse para que los camioneros puedan plasmar su trabajo sin pasar por situaciones de incomodidad. Estamos hablando del polo oleaginoso más grande del mundo, que cuenta en pleno siglo XXI con una infraestructura del siglo XX exponiendo a los trabajadores, por momentos, a condiciones laborales que se parecen a las del siglo XIX. El negocio cierra para algunos pero para los trabajadores, evidentemente no.

Los compañeros camioneros terminan siendo el pato de esta boda multimillonaria. A un costado de la ruta, durante días, sin tener garantizadas condiciones básicas de alimentación e higiene, tienen que esperar su turno hasta descargar. No pueden ni siquiera descansar por la noche porque tienen que estar alertas para avanzar en caso de que se lo soliciten. A eso se le suma el hecho de estar expuestos a condiciones de inseguridad. Pero no sólo eso. Los camiones al costado de las rutas se vuelven una amenaza para cualquier ciudadano que transite por los caminos de la zona, siendo esta situación proclive a generar accidentes evitables.

Creemos que es urgente que se tomen medidas de fondo que permitan remediar esta problemática. Y para ello es prioritario que a nosotros, como organización gremial y en representación de los trabajadores, nos permitan estar en los lugares donde se generan y articulan las propuestas. Hasta aquí no hemos sido convocados por ninguna de las mesas donde se buscan encontrar soluciones a esta situación.

Las opiniones de quienes son los principales damnificados son imprescindibles para alcanzar los objetivos y desde nuestro sector estamos convencidos que tenemos mucho para aportar.

Las propuestas

Como lo ha expresado reiteradamente nuestro secretario general, Juan Chulich, se utiliza al trabajador camionero como silo-móvil. Para las agroexportadoras queda en evidencia que son más importantes los granos que el chofer. Pero soja, girasol y maíz comercializados a precio dólar deben dejar algunas prestaciones básicas para los responsables de hacerlas llegar a los puertos. Por eso creemos que de mínima debe construirse una playa donde estén garantizadas las condiciones de higiene, con baños y lugares de aseos, de seguridad, donde existan áreas de descanso y de provisión de alimentos.

Además, y en conjunto con los respectivos estamentos políticos las rutas deben ampliarse, mejorarse, arreglarse. Las obras se tienen que gestar dentro de una lógica de política pública para que haya continuidad, independientemente del signo de cada gestión. Un importante canon ingresa a las arcas de los municipios de la zona ante el paso de cada camión. Lo mismo que para la actividad privada, los recursos hoy por hoy se están generando. Es cuestión de volcarlos para una armónica convivencia.

Conclusión

La disparidad entre las regalías obtenidas por el sector privado vinculado a la producción y comercio internacional de granos y lo que queda en nuestro equipamiento, con claro perjuicio de los trabajadores, es el rostro de la Argentina que no queremos. La infraestructura por donde circula la producción agropecuaria argentina debe ser acorde a las necesidades de quienes trabajan en ella. El trabajo entre los privados y el Estado en sus distintos niveles, con la colaboración de los sectores implicados, como en este caso el nuestro, en representación de los derechos de los trabajadores con voz y con voto, podrá llevar un ostensible mejoramiento de las condiciones de los camioneros pero también de toda la ciudadanía con rutas seguras y confiables.

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