Sociedad

La Pachamama y el G20

Temblor en Buenos Aires: la realidad se hizo ficción

Con evidencias históricas, teorías lógicas y explicaciones y memes disparatadas, el sismo que cimbroneó esta semana se replicó más en las redes sociales que en la tierra


El temblor de 3.8° que cimbró Buenos Aires en coincidencia con el inicio de la Cumbre del G20 disparó todo tipo repercusiones, de las más inverosímiles –aunque serias– hasta las más disparatadas –que no buscaban serlo– e incluso algunas que zigzagueaban entre las dos, o pretendían ser una y terminaban siendo la otra.

Acaso entre estas últimas se pueda ubicar a un puntilloso artículo histórico –y de archivo propio– del diario La Nación. Sin desvanecer el tinte oficialista del medio fundado por Bartolomé Mitre, la nota ubica a los temblores en Capital Federal y alrededores casi, casi, como un fenómeno común. “La población de Buenos Aires y alrededores está convencida de que aquí no hay terremotos por el simple hecho de que nunca vivió uno”, comienza el artículo en cuestión.

Quienes profesan credos opositores, en tanto, antepusieron la lógica de la transitividad, la cual también –aunque de otro modo– naturaliza el fenómeno. Si el gobierno no encuentra rumbo, la seguridad lleva a la propuesta de mudar la histórica final argentina de la Libertadores a España y la economía es un tembladeral, ¿cómo no se va a sacudir el piso?, se preguntaban en caprichosas síntesis cientos, acaso miles, de mensajes que se transmitieron por las redes sociales, especialmente los grupos de Wahtsapp.

En otras, como Facebook, los comentarios permitían y tuvieron más desarrollo de interpretación: “El temblor nos recuerda que de la agenda G20 sacaron los temas referentes al cambio climático y al Tratado de París para quedar bien con (Donald) Trump y petroleros, y la madre naturaleza te hace ver la insensatez de los poderosos. Hay que seguir el plan del Laudato Si y no al G20, escribió el titular de la Fundación La Alameda y ex legislador porteño, Gustavo Vera, quien transplantó la encíclica del papa Francisco por la naturaleza y la conservación y la propia Voluntad de Dios para dar cuenta del sismo que repercutió sobre la ciudad y el conurbano de las dos Buenos Aires.

Las conjeturas involucraron a la ex presidenta Cristina Fernández, al presidente Mauricio Macri, a los líderes mundiales que viajaron –los mensajes tomaron mayoritariamente las figuras del estadounidense Donald Trump y el ruso Vladimir Putin, y en menor medida del chino Xi Jinping y menos todavía, aunque presente, del surcoreano Moon Jae-in– pero en forma general tomaron las figuras de todos los integrantes e invitados del G20. La mención era la reacción de la Pachamama a semejantes presencias, todas juntas a metros entre sí.

“La Pachamama salió a rugir contra el G20 aunque hoy algunxs disciplinaditxs llamen a ir para atrás. Basta de sapos, hoy ganemos las calles. Fuera imperialistas de América Latina!”, escribió un usuario indignado. “La naturaleza te recuerda que Dios es infinitamente más poderoso que esos señores que reúnen a repartirse el mundo en el G20 para seguir destruyendo el planeta y descartando personas”, anotó otro. “El planeta se queja de los depredadores antiecologistas reunidos”, sostuvo un tercero.

Otro, en cambio, dio una explicación más científica, y aseguró que se trata de un fenómeno que se viene gestando desde hace meses. “Hay actividad sísmica desde mayo en la isla Mayotte cerca de Madagascarb que los expertos no logran explicar, los sismólogos se hayan (hallan) asombrados. Detectan movimientos de magma que repercute en todo el globo, incluso con desplazamientos de lugar de las islas cercanas”, sostuvo.

En Twitter, en tanto, volvieron a ser la estrella los memes, que nuevamente apelaron situaciones vividas por Homero Simpson o alguno de los miembros de su familia –o habitantes de Springfield– en alguno de los capítulos de alguna de sus temporadas, y a muchas otras figuras del cine, la televisión, la realidad o la ficción para llegar a la conclusión de que el terremoto de Buenos Aires no sólo no estuvo fuera de lo común, sino que fue hasta lógico.

 

El “Terremoto del Río de la Plata”

Los expertos en geología coinciden en que ninguna zona del planeta es asísmica, aunque los desplazamientos de placas terrestres son un fenómeno mucho más común en algunas regiones del planeta que en otras, y en unos territorios que en otros. Cualquier comunidad cordillerana del país teme más un temporal de nieve y un temblor que una de la Pampa Húmeda, donde la experiencia ancestral y la reciente encienden alerta por inundaciones y fuertes vientos y aguaceros, no por movimientos telúricos.

La historia y los medios reflejaron, sin embargo viarios antecedentes de temblores fuertes, y a uno, el que ocurrió el 5 de junio de 1888, el nombre de “Terremoto del Río de la Plata”, por haber sido el más fuerte del que se tenga registro.
Le estiman una magnitud de 5.5 grados en la escala de Richter y como causa la falla del Río de la Plata. Duró menos de un minuto, más que suficiente para esparcir pánico en la ciudad de Buenos Aires y alrededores, y se reportaron daño y hasta derrumbes en un tiempo en el que no había en la capital argentina construcciones de gran altura. De repetirse, el fenómeno tendría hoy resultados catastróficos.

Según la enciclopedia Wikipedia, el sismo tuvo epicentro en 34°36’0?”S 57°53’59”O, a 15 kilómetros al suroeste de Colonia del Sacramento, Uruguay, y su hipocentro se ubicó a 30 kilómetros de profundidad.

Un diario rosarino, El Municipio, dio cuenta de la noticia el 6 de junio de 1888, transcribiendo telegramas de Montevideo: “Anoche a las 12.20 sintióse en ésta un fuerte temblor. Durante toda la fría madrugada numerosos grupos vagabundeaban por las calles temiendo se reprodujese el fenómeno. Hubo un primer pulso no tan fuerte, luego un reposo y posteriormente un segundo y ya fuerte pulso que duró 58 segundos. En los posteriores días la crónica manifiesta que el movimiento se sintió en Buenos Aires, con la caída y derrumbe de muros de la obra de la iglesia de la Piedad, así como en La Plata. No se sintió en San Luis ni en otras provincias de Cuyo, concluyendo que provendría directamente del mismo subsuelo”.

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