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memoria por guillermo bustos

Su prima lo recuerda a 40 años de su desaparición

A cuarenta años del secuestro de Guillermo Bustos, un joven que vivía en el partido bonaerense de 3 de Febrero, su prima lo evoca en sus visitas a Rosario y no pierde las esperanzas de conocer qué fue lo que sucedió con aquel chico de 26 años


Guillermo Bustos fue secuestrado el 4 de julio de 1977 durante la última dictadura militar. Tenía 26 años. Sus familiares y amigos le decían en el cariño, Cochi. Nació y se crió en Caseros, provincia de Buenos Aires. A 40 años de su desaparición su prima hermana, María Véliz, aún tiene esperanzas de encontrar sus restos. “Antes pensaba para qué si son huesos en un cajón. Pero después dije…se lo arrancamos al enemigo”, así lo expresó la mujer con la voz entrecortada.

Cochi militaba en la Juventud Peronista, en una época donde la utopía parecía posible y los ideales eran más fuertes. Mary recuerda: “Somos una familia muy unida entre primos y los hijos de ellos. El último recuerdo que tengo de él son conversaciones sobre política”.

El peronismo tuvo simpatías entre los jóvenes pero la dictadura militar no tuvo compasión con esas ideas, que eran contrarias a los planes neoliberales promovidos por la Junta Militar.

Cochi Bustos es hijo de Amelia y de Ricardo, que ya no están. Y tiene un hermano menor que aún vive.

Mary recapituló: “Mi primo es-taba durmiendo. Vivía con su mamá en Caseros, los dos solos porque su papá había muerto y el hermano se había ido a vivir a otro lado. Ese 4 de julio de 1977 vinieron a buscarlo a patadas. Mi tía, su mamá, les decía: «Hace mucho frío, déjenme que le ponga un sobretodo”, rememora la mujer.

Y agregó: “A mi tía Amelia le respondieron: quédese tranquila que donde lo vamos a llevar no va a tener frío”.

“Cochi era travieso, siempre me corría. Venía seguido a Rosario y jugábamos al carnaval. Creo que no tomó conciencia que viviendo en la casa con mi tía era más fácil encontrarlo, sabiendo que otros compañeros ya habían desaparecido. Fuimos muchos los que no tomamos conciencia”, se la-mentó Mary.

La mujer contó que son una familia muy unida, tanto entre primos como con los hijos de ellos. “No podemos creer como nunca nadie lo vio. El último recuerdo que tengo de él, son conversaciones políticas”, contó.

La reacción ante la desaparición forzada de un ser querido, la incertidumbre, la tortura y la violación de todo derecho humano, dificulta la recuperación de un familiar. Pese a ello Mary no pierde la confianza de encontrar los restos de su primo. “Cochi se comprometía mucho con lo que hacía. Hoy tendría 66 años, pero día tras día sigo pensando que va a tener una tumba”, concluyó.

 

Memoria

Cinco años atrás la Comisión de Familiares de Detenidos-Desaparecidos del partido de 3 de Febrero organizó un emotivo acto en la Plaza Perón, donde realizó distintos homenajes en las casas de diez vecinos del barrio Villa Matheu desaparecidos en la última dictadura militar. Partieron de la esquina de Spandonari y Carlos Tejedor para realizar un recorrido por las casas de cada uno de los desaparecidos. Allí, sus familiares rememoraron su historia. Además, se marcó cada una de las viviendas con el rostro de la persona que vivió allí hasta que la dictadura la sacó a la fuerza para desaparecerla. Luego marcharon hasta la plaza Perón, también conocida como San José Obrero, donde se descubrió una placa con los nombres de las víctimas.

 

 

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