Policiales

Violencia de género en Vera

“Soy la próxima víctima de un femicidio”, dijo una docente acosada por su ex

Verónica tuvo una relación con un policía de la ciudad de Vera que decidió terminar porque se puso "controlador". Pero fue peor ya que la mujer, de 46 años, asegura que la vigila. Pese a una orden de restricción, la semana pasada denunció que se presentó en su casa con un bidón y tiene miedo


Verónica Sánchez es docente, tiene 46 años, dos hijas, dos nietos y un miedo enorme de que su ex novio la mate. “Si las cosas siguen así soy la próxima víctima de un femicidio”, dice desde el otro lado del teléfono desde la ciudad de Vera, en el norte provincial, mientras enumera las denuncias que comenzó a hacer en octubre a días de cortar la relación con Héctor Gustavo González, un policía de 43 años que trabaja en la Guarda Rural Los Pumas.

Según sus dichos, desde entonces el uniformado cayó detenido cuatro veces y recuperó la libertad, la última este sábado cuando pasó varias horas demorado acusado de presentarse en la puerta de su casa con un bidón en mano pese a una orden de restricción de acercamiento.

Verónica cuenta que la relación duró cerca de un año y fue solo un noviazgo ya que nunca convivieron. Y recuerda que decidió separarse sin ningún episodio de violencia física porque el policía había comenzado “a tener actitudes extrañas”.

“Nunca fue violento, pero en el último tiempo corté la relación porque empezó a controlarme y eso me molestó. Si iba a la casa de mi mamá me hacía video llamadas para verificar si estaba ahí, y así todo el tiempo”, recuerda.

El hostigamiento siguió luego de finalizada la relación con mensajes telefónicos, llamadas constantes que ella nunca contestó y el hackeo de sus cuentas en redes sociales, según asegura la mujer. “Me hackeó Instagram y Facebook. Yo cambiaba las claves pero él volvía a entrar. Tuve que cambiar de cuentas”, recuerda la docente quien trabaja como profesora de nivel inicial.

Las cosas se pusieron peor cuando un vecino advirtió que el policía se quedaba todas las madrugadas parado frente a su casa y le avisó a Verónica. “Cuando los vecinos me dijeron eso empecé a controlarlo. Y sí. Lo veía parado en la vereda 20 minutos, media hora, siempre a la madrugada. Cuando llamaba al 911 y él veía que venían los patrulleros, se iba”, recordó.

“La primera denuncia la hice el 12 de octubre. Le dieron una orden de restricción de acercamiento por un perímetro de 100 metros. Pero la rompió. Hasta ahora estuvo cuatro veces detenido por mis denuncias, en una oportunidad 45 días. Pero sigo con miedo porque está libre”, dijo Verónica a El Ciudadano, antes de contar la última situación de violencia.

“El 8 de julio pasado, a las 3.30 de la madrugada, apareció con un bidón y se quedó parado frente a mi ventana. Yo no estaba. En casa estaba mi hija con su bebé, sola. No pudo dormir en toda la noche. La Policía lo buscó durante la semana y nosotros estuvimos con patrullaje constante en mi domicilio, y entrevistas con los efectivos para que diga si todo estaba normal”, contó la docente.

“Al final lo agarraron el sábado pero lo dejaron en libertad porque se presentó a declarar una mujer que dijo ser su novia y que ese día habían pasado toda la noche juntos”, continuó Verónica, quien refirió que dos vecinos testificaron haberlo visto frente a su casa esa madrugada por lo que no entiende que lo hayan dejado en libertad si violó la orden de un juez que le prohíbe acercarse a su vivienda de barrio San Martín.

“Lo primero que se me cruza por la cabeza es que me va a matar”, advirtió la docente, quien recurrió a los medios de comunicación para pedir ayuda y envió un mensaje de voz en el que relata el padecimiento y sus miedos.

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