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¿Futura canditata a presidenta?

Sorpresiva renuncia de la embajadora de EE.UU. ante la ONU

Nikki Haley, la mujer más prominente del gobierno de Donald Trump, y el mandatario dieron la noticia este martes frente a periodistas en el Salón Oval de la Casa Blanca, sin dar explicaciones sobre los motivos y sin revelar el nombre del sucesor


Trump y Haley dieron la noticia frente a periodistas en el Salón Oval de la Casa Blanca.

La embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, la mujer más prominente del gobierno de Donald Trump, sorprendió este martes al anunciar su renuncia.

El mandatario y la política republicana dieron la noticia este martes frente a periodistas en el Salón Oval de la Casa Blanca, sin dar explicaciones sobre los motivos y sin revelar el nombre del sucesor.

“Hizo un trabajo fantástico”, dijo Trump sobre Haley, quien se sumó a su gobierno desde sus inicios en enero de 2017. “Me dijo hace unos seis meses (…) que quería tomarse un descanso”, agregó, sin descartar su regreso “en algún momento”, “quizás en otro cargo”.
“Fue muy especial para mí”, subrayó, después de haberla llamado “mi amiga” en Twitter.

Haley, de 46 años, uno de los miembros más populares de la administración Trump, negó inmediatamente tener ambiciones presidenciales.

“No, no me postularé para 2020”, dijo tras destacar el “honor” que ha significado para ella estar en la ONU. “Espero poder apoyar al presidente en las próximas elecciones”.

Al conocerse la noticia, algunos observadores especulaban con que Haley buscaba cortar todo lazo con Trump para disputar un cargo en el futuro próximo.

“Es muy importante que los funcionarios entiendan cuándo es momento de retirarse. He dado todo estos últimos ocho años y creo que a veces es bueno rotar”, dijo Haley, quien antes de sumarse al gobierno de Trump fue la primera mujer gobernadora de Carolina del Sur (2011-2017).

Novata en las relaciones internacionales, se colocó rápidamente en primera línea de la escena diplomática estadounidense, donde fue alabada no sólo por sus dotes políticas sino por su elegancia.

“Se viste para el cargo”, se suele decir sobre su impecable presencia.

Pero desde que Rex Tillerson fue reemplazado en el Departamento de Estado por Mike Pompeo, muy cercano a Trump, parecía más retraída.

Haley es la última renuncia en una turbulenta Casa Blanca, donde en menos de dos años Pompeo es ya el segundo secretario de Estado y John Bolton el tercer asesor de seguridad nacional.

Su dimisión ocurre a semanas de las cruciales elecciones legislativas de medio mandato, donde los republicanos pueden perder el control del Congreso.

Estrella republicana en ascenso

Haley, hija de inmigrantes indios, ha sido considerada como una estrella en ascenso en el Partido Republicano, tradicionalmente marcado por un liderazgo blanco y ávido de contar con minorías femeninas y étnicas para ampliar su atractivo electoral.

Nacida en Carolina del Sur como Nimrata Nikki Randhawa (Haley es su apellido de casada), fue elegida gobernadora en 2010 y llegó a criticar a Trump por sus comentarios sobre los inmigrantes durante la campaña de 2016, antes de su reconciliación política.

En la ONU, Haley se distinguió por presionar por una línea dura contra Corea del Norte, Irán, Venezuela y Nicaragua.

Desde Nueva York, también se hizo eco de los severos cuestionamientos de Trump a la ONU. Justificó los recortes de asistencia internacional estadounidense y, a principios de este año, bajo su liderazgo, Estados Unidos se retiró del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que acusó de parcialidad con respecto a Washington e Israel.

Haley ha sido una fuerte crítica del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a quien considera un dictador. Durante la ultima Asamblea General de la ONU, mostró una conducta extremadamente inusual para un alto diplomático al arengar a manifestantes opositores venezolanos con un megáfono.

También ha arremetido contra el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua, al que acusa de seguir el “camino” de Siria y Venezuela.
Dos veces logró que la crisis de Venezuela sea discutida en el Consejo de Seguridad, que solo debate casos que sean una amenaza a la seguridad y la paz en el mundo, y en septiembre aprovechó que Estados Unidos presidía el Consejo para convocar una sesión sobre Nicaragua.

Ambiciosa, decidida y directa, Haley ya no incluía este martes su título de embajadora de Estados Unidos ante la ONU en su cuenta en Twitter, en la que tiene 1,66 millón de seguidores y suele compartir fotos y anécdotas de su vida familiar.

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